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    MONTEVIDEO (Sputnik) — Menos de dos semanas después de asumir, el Gobierno de Uruguay presidido por Luis Lacalle Pou tuvo que afrontar la peor tormenta posible: una pandemia fulminante llegaba al país. Hoy muchos lo elogian por su gestión contra el COVID-19, pero para el mandatario la situación no ha dejado de ser una cuerda floja.

    La crisis puso al presidente en un harto difícil malabarismo: colocar todas las baterías en una operación contundente contra el COVID-19 y proteger la economía mientras mantiene a raya las cuentas públicas, algo que fue repetidamente prometido durante su campaña electoral.

    Este 1 de junio se cumplen tres meses del Gobierno de Lacalle Pou y algunos analistas consultados por Sputnik criticaron que el mandatario se haya aferrado a la austeridad fiscal en medio de la crisis contra el COVID-19, que según ellos demanda políticas más contundentes para afrontar el colapso de la economía, el aumento de la pobreza y la caída del empleo.

    "Ante una crisis mayúscula, no hay un cambio en la orientación hacia la austeridad fiscal con la que el Gobierno venía. Se negó a ponerle impuestos a los grandes capitales, y mientras tanto se aumenta el IVA [Impuesto al Valor Agregado], que es el impuesto que paga la mayor parte de la población", dijo a Sputnik el politólogo Gabriel Delacoste, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales.

    Asimismo, la politóloga Alexandra Lizbona, de la Universidad de la República (Udelar), opinó que el Gobierno ha sido "tacaño" para enfrentar la crisis económica y social, ya que brindó un bono de 1.200 pesos (27 dólares) por familia para asistir a los sectores más vulnerables.

    "Uno esperaría que el Gobierno ayudara a las personas que están en la pobreza, impulsando una renta básica de emergencia. Es un Gobierno sin empatía, porque aumentó las tarifas en plena pandemia, en la que todos los días miles de compatriotas están perdiendo su trabajo. El Poder Ejecutivo eligió su meta de recaudación y sus principios neoliberales", sostuvo.

    Lizbona y Delacoste coincidieron que el Poder Ejecutivo siguió apostando a las reformas neoliberales, que intentan reducir el gasto del Estado para favorecer el libre mercado.

    Según ellos, estas reformas son negativas porque aumentan la desigualdad social y vulneran aún más a los estratos económicos más bajos de la sociedad.

    En la misma sintonía, el politólogo Mauro Casa, también de la Udelar, dijo a Sputnik que el presidente viene aplicando una agenda "neoliberal" desde el comienzo del Gobierno, con el aumento del dólar, que beneficia a grandes empresarios y perjudica a la mayoría de los trabajadores, y el recorte de las vacantes del Estado.

    "Es evidente que el presidente tiene una posición mucho más favorable a los empresarios y al mercado. Lacalle nunca disimuló su preferencia. Sin embargo, quizás la pandemia retrasa un poco esos planes de implementar una reducción feroz del gasto público", reflexionó.

    Otra mirada

    Por su parte, el sociólogo Federico Irazábal, consultor en comunicación política y asesor en campañas electorales en Uruguay, Chile, México y Panamá, dijo a Sputnik que no hay elementos suficientes para calificar al Gobierno de "neoliberal".

    Irazábal destacó que la administración de Lacalle Pou se aferró a su misión prometida en campaña de abatir el déficit fiscal, que estaba en torno al 5% del Producto Interno Bruto, algo que generaba preocupación y que la anterior administración, del izquierdista Frente Amplio, no logró resolver en 2019.

    El experto señaló que "el Gobierno saliente [de Tabaré Vázquez] debía ajustar las tarifas en el mes de enero y resolvió no hacerlo", dejando esa tarea poco simpática a la administración entrante.

    No obstante, el Gobierno de Lacalle Pou, "a pesar de la situación del COVID-19, se mantuvo en su posición del ajuste de las tarifas por encima de la inflación y en la reducción del descuento a las compras con tarjetas de débito y crédito. Además, actuó rápidamente en la posibilidad de ofrecer a las empresas y a las familias distintas opciones de ayuda para combatir la pandemia", señaló.

    Fortalezas

    Delacoste y Lizbona coincidieron en que la gran fortaleza del Gobierno de Lacalle Pou en los últimos meses ha sido su manejo de la crisis sanitaria.

    El jefe del Servicio de Infecto contagiosos del Centro Hospitalario Pereira Rossell en Uruguay, Álvaro Galiana, dijo a Sputnik el 23 de mayo que las políticas impulsadas por Uruguay son un "verdadero éxito", ya que no ha existido un colapso del sistema sanitario.

    Por otro lado, Irazábal consideró que el presidente consolidó su liderazgo. Además, destacó que el Gobierno ha sabido rectificar a tiempo determinadas medidas que generaron un estado negativo en la opinión pública.

    El 28 de mayo, la empresa Equipos Consultores presentó una nueva encuesta de opinión pública en la que se señala que el 62% de los ciudadanos aprueba la gestión de Lacalle Pou.

    Debilidades

    Casa y Delacoste señalaron que la "gran debilidad" del Gobierno sigue siendo que está apoyado en una coalición de cinco partidos que han presentado varios desacuerdos internos en los últimos tiempos, y que genera incertidumbre a futuro.

    "Uno espera que en el mediano plazo esto tenga consecuencias. Los principales líderes de la coalición tienen la intención de ser presidentes en el 2024. Esos dirigentes, además de lidiar con ese objetivo, tienen que cooperar con Lacalle", dijo Casa.

    Lacalle Pou asumió como presidente el 1 de marzo de este año. Fue elegido en la segunda vuelta de los comicios nacionales, celebrada en noviembre pasado, gracias al apoyo de una coalición electoral conformada con otros partidos de centro y de derecha.

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