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    Esta historia empieza con un hombre sobre el lomo de una moto. Su protagonista dice que es la de un hombre ordinario que ha hecho algo extraordinario: recorrer el continente americano en moto. Es parte de un proyecto mayor, el de dar la vuelta al mundo sobre dos ruedas. Pero primero lo primero: esperar que termine la pandemia para salir de la casa.

    El colombiano Gerardo Soto ha dejado todo tres veces en sus 43 años de vida. Dice que el viaje es el camino, no el destino, y con esa filosofía ha recorrido Centroamérica, Norteamérica, parte de Sudamérica. En cuanto el COVID-19 lo permita, dejará todo otra vez para partir rumbo al sur del continente, donde le esperan unos 30.000 kilómetros de ruta.

    Soto, o el Motonauta, se ha propuesto dar la vuelta al mundo en moto porque en los caminos se ha encontrado a sí mismo. "Recuperé la capacidad de asombro. Eso que uno tiene de niño pero que va perdiendo a medida que se hace adulto. Eso me pareció sumamente maravilloso", dijo a Sputnik.

    A lo largo del camino se ha asombrado muchas veces. La primera vez fue en 2011, mientras iba por la ruta Los Caracoles, una carretera chilena que abarca la Región de Valparaíso en el Valle Central de Chile, frontera con Argentina, conocida internacionalmente por ser de muy difícil tránsito: es muy sinuosa, tiene 29 zigzags, y está a 3.200 msnm.

    "Estaba nevando lo suficiente como para que la carretera estuviera muy resbalosa. Me asombró la capacidad inmensa que tienen los camioneros para no volcarse o caerse. De hecho dudé aventarme a pasar por ahí, y cuando lo hice también me sorprendí de mí mismo y de mi valentía. Estando allá arriba en la nieve, recorres más o menos unos 30 minutos y de pronto empieza un calor tremendo; eso también me asombró muchísimo", relató.

    El MotoNauta en el puente Golden Gate, en San Francisco, Estados Unidos
    © Foto : Cortesía de Ariel Gerardo Soto Higuera
    El MotoNauta en el puente Golden Gate, en San Francisco, Estados Unidos

    Dice que la moto le ha salvado la vida. Que nunca viaja de noche por seguridad, y que una mañana que iba transitando una carretera del estado mexicano de Guerrero lo paró un grupo de hombres armados. "Me retuvieron seis hombres armados, que me apuntaron con su fusil", precisó. Le preguntaron quién era y qué hacía allí; él no se atrevió a decir que era periodista, pues sabe que en esos lares son blanco de violencia, dijo que era escritor y que estaba dando la vuelta al mundo.

    "El bandido este se entusiasmó con el cuento del viaje en moto que a los cinco minutos me dejó ir, sin robarme ni hacerme absolutamente nada. Todo porque iba viajando en moto, si hubiera ido en otro vehículo tal vez otra hubiera sido la historia. La moto me salvó", contó.

    Son experiencias "alucinantes", describe. "No las vas a tener viviendo en una ciudad o estudiando o trabajando. A mi me encanta leer, pero por mucho que yo lea no llegó a vivir esas experiencias tan impresionantes que se viven en la carretera sobre el lomo de la moto", explica.

    El MotoNauta en Teotihuacán, a 80 kilómetros de Ciudad de México
    © Foto : Cortesía de Ariel Gerardo Soto Higuera
    El MotoNauta en Teotihuacán, a 80 kilómetros de Ciudad de México

    Una de esas historias increíbles sucedió en Santa Cruz, California. Había salido de un bar y vio estacionadas unas motos hermosas, unas Harley Davidson espectaculares. Una en particular le llamó la atención: la Fat Boy roja, con llamas. Ante la inesperada belleza, se acercó para apreciarla mejor.

    "De repente sale un hombre tatuado hasta en la cabeza con cara de querer matarme y preguntándome qué hago yo ahí, qué me pasa con la moto. Simplemente le digo que estoy admirando su moto. Empiezan a salir uno tras otro a ver cuál es el problema conmigo. Me dice '¿usted sabe quién soy yo?'. No. 'Somos los Hell Angels'. Eran sus motos. Lejos de darme miedo, lo que hice fue asombrarme: '¡Estoy con los Hell Angels! No lo puedo creer'. Terminé tomando cerveza con ellos. Lo que pudo ser muy peligroso, resultó siendo una historia muy entretenida", contó.

    ¿Quién es el Motonauta?

    • El MotoNauta en bote de Colombia a Panamá, a través de las 365 islas de San Blas para sortear el Tapón del Darién
      El MotoNauta en bote de Colombia a Panamá, a través de las 365 islas de San Blas para sortear el Tapón del Darién
      © Foto : Cortesía de Ariel Gerardo Soto Higuera
    • El MotoNauta en el inicio de Alaska Highway en Dawson Creek, Columbia Británica (Canadá)
      El MotoNauta en el inicio de Alaska Highway en Dawson Creek, Columbia Británica (Canadá)
      © Foto : Cortesía de Ariel Gerardo Soto Higuera
    • El MotoNauta en el Campamento Dead Horse en Prudhoe Bay (el Everest de los motociclistas de aventura) a orillas del océano Ártico
      El MotoNauta en el Campamento Dead Horse en Prudhoe Bay (el "Everest" de los motociclistas de aventura) a orillas del océano Ártico
      © Foto : Cortesía de Ariel Gerardo Soto Higuera
    • El MotoNauta en Alcan, en el cartel de bienvenida que está al salir de los territorios del norte de Canadá y entrar a Alaska, en la frontera con Yukon
      El MotoNauta en Alcan, en el cartel de bienvenida que está al salir de los territorios del norte de Canadá y entrar a Alaska, en la frontera con Yukon
      © Foto : Cortesía de Ariel Gerardo Soto Higuera
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    © Foto : Cortesía de Ariel Gerardo Soto Higuera
    El MotoNauta en bote de Colombia a Panamá, a través de las 365 islas de San Blas para sortear el Tapón del Darién

    Gerardo Soto es periodista, maestrando en Economía. Ha trabajado en periódicos, semanarios, inmobiliarias, empresas multinacionales de comunicación, y el sistema penitenciario colombiano. Es padre de una hija de 20 años que vive con él mientras él trabaja y ahorra dinero para volver a emprender vuelo.

    Dice que cada vez que decide emprender un viaje largo, deja todo. La idea se cruzó consigo en Río de Janeiro, mientras tomaba una cerveza con un amigo que le dijo que un día de esos iba a dejar todo para ir allí, a poner un bar en esa misma esquina.

    "Eso me quedó dando vueltas ahí en la cabeza y dije '¿y si hago yo eso también algún día? De muy joven había sido mochilero y había recorrido parte de América Latina, y siempre veía a los motociclistas que me parecía que eran como unos seres extraterrestres, de otro planeta, vestidos como astronautas que recorrían los mismos caminos que yo pero con mayor libertad, porque yo lo hacía en bus. Ahí dije 'un día tengo que hacerlo'. Ese día llegó y ahora lo estoy haciendo, disfrutando cada segundo, pues ahora un poco encerrado por el tema del COVID-19, esperando para salir".

    Dejar todo es dejar trabajo, familia, amigos, casa, las cuentas cerradas. "La única forma de hacer un viaje de estos bien es dejar todo, porque si te vas dejando algo de esto pendiente en tu país, en tu vida, en tu familia, no lo vas a disfrutar", advierte. La primera vez fue para irse a Argentina a estudiar la maestría; luego para viajar por Sudamérica, la tercera vez para irse Alaska, hasta el Círculo polar ártico en Estados Unidos. El viaje que emprenderá en cuanto pueda, quiere llegar hasta la Patagonia; y en el siguiente, cruzar el Atlántico y recorrer Europa y África.

    Crónicas de Motocicleta. Alaska en Moto. Última frontera, es el libro que recientemente publicó Soto, donde están las anécdotas de sus viajes. Se consigue por Amazon.

    Etiquetas:
    COVID-19, Hell’s Angels, recorridos, motociclista, motos, Colombia, colombianos
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