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    LIMA (Sputnik) — El 10 de mayo se celebró el Día de la Madre más triste que pueda recordar Perú. Abrazos cancelados y cariño virtual por la pandemia. Sin embargo, para 906 trabajadores peruanos, muchos de ellos madres, fue tal vez el peor día de sus vidas, una fecha donde sólo cabía el llanto.

    En medio de la cuarentena, los saludos de hijos y familiares llegaban por teléfono, por chat o por mail. Viviana, madre de 40 años que prefiere mantener su nombre real en reserva, relata que ese domingo, entre las muchas alertas que le llegaron a su móvil con buenos deseos, una la dejó atónita y, luego de procesada la noticia, devastada.

    La aerolínea Avianca Perú, filial local de Avianca Holdings, declaraba el cierre de sus operaciones para iniciar un proceso de disolución y liquidación, dejándola a ella y a sus otros 905 colegas en la calle. ¿La razón que argumentaron en Avianca? La pandemia y el cierre de fronteras había causado estragos irremediables en la sostenibilidad de la empresa y no quedaba otra salida que el despido.

    Viviana, al igual que muchos de los trabajadores, dedicó años a la empresa, y calculó que el despido intempestivo tendría que venir acompañado de una indemnización de acuerdo a lo que ella consideraba era de sentido común y total justicia, pero no fue así.

    Reestructura

    Carlos Aliaga es tripulante de cabina, y frente a lo que considera una injusticia indolente, es ahora el portavoz de los trabajadores de Avianca Perú. Aliaga relata que el cierre es algo que se veía venir desde el año pasado y, a su parecer, de maneras poco éticas.

    "El año pasado se anunció un proceso de reestructuración en el que a los trabajadores se nos dio la posibilidad de optar por un despido con incentivos, algo por lo que algunos optaron. En ese entonces, muchos consultamos con nuestras gerencia para tomar una decisión y nos dijeron que estemos tranquilos, que se iba a reducir personal, pero que la empresa iba a continuar. Algunos decidimos continuar", comenta Aliaga.

    Sin embargo, confiesa que entre los colegas ya había algunas sospechas de un futuro adverso y autoinfligido por la propia empresa, una suerte de autogolpe.

    "Nosotros comenzamos a notar que, en octubre y noviembre del año pasado, la empresa ofertaba pasajes Lima-Punta Cana a casi 1.200 dólares, algo que nos parecía extraño porque era lógico que nadie iba a comprar esos tickets caros, que iban a preferir los de otras aerolíneas por muchísimo menos. Creo que el cierre lo estaban provocando; es más, te lo digo tajantemente: ya lo tenían programado y han usado lo del COVID-19 como pretexto para decir que se tiene que cerrar", denuncia el portavoz.

    Según comenta Aliaga, con la llegada de la pandemia y el cierre de fronteras a mediados de marzo, la empresa dio la posibilidad a los trabajadores de optar por una licencia sin goce de haber, o acogerse a la suspensión perfecta, figura que contempla suspender labores, pero con la garantía de que cuando se reinicien el trabajador iba a tener su puesto esperando para ser ocupado nuevamente.

    Sin embargo, estas salidas se "echaron al tacho" luego del anuncio del cierre el 10 de mayo.

    Indemnizaciones

    Si bien la empresa está cumpliendo con liquidar a los trabajadores con el pago de la compensación por tiempo de servicio, las vacaciones truncas y las gratificaciones —conceptos que toda empresa en Perú ejecuta cuando rompe el vínculo laboral—, se ha negado a pagar indemnización alguna, y ese es el reclamo de los peruanos cesados intempestivamente.

    "Estamos exigiendo la indemnización por todos los años que hemos dedicado a la empresa y no lo quieren reconocer cuando Avianca ha usufructuado por más de 20 años los cielos del Perú, generando utilidades por millones y eso es de dominio público. Esas utilidades no se han reflejado en sus trabajadores o siquiera en el Estado peruano", denuncia el portavoz.

    Asimismo, Aliaga afirma que todos los trabajadores entienden que la situación es difícil, pero no hallan justificación para que una empresa no honre las indemnizaciones cuando no ha quebrado.

    "Avianca es una empresa que existe, que sigue operando en otros países, ha cerrado sólo en Perú. ¡¿Cómo pueden argumentar que no tienen forma de cumplir con nosotros?!", sostiene.

    El drama de los 906 trabajadores es enorme, comenta Viviana, pues se han encontrado desamparados de la noche a la mañana, sin seguro médico en una época donde el virus merodea inmisericorde, además con el desaliento de saber que el sector de la aviación comercial está parado y no hay dónde aplicar por un nuevo empleo. "No es justo que nos hagan esto", dice afectada.

    Por su parte, Aliaga afirma que la empresa se está acogiendo al artículo 46-d de la Ley de Productividad y Competitividad Laboral para negarse a pagar indemnizaciones.

    Dicha norma indica que "es causa objetiva para la terminación colectiva de los contratos de trabajo la reestructuración patrimonial", algo que no convence a los trabajadores pues, consideran, que la empresa debe asumir los serios daños en gente a la que se le ha despedido de forma unilateral; sin hablar de la falta de ética, argumentan, en la postura de Avianca.

    Por el momento, los peruanos cesados se han unido buscando justicia, aduciendo que "sólo están exigiendo lo justo" y que el Estado peruano no puede permitir lo que consideran una medida cruel que agrava aún más el precario estado económico y emocional por el que atraviesan en tiempos de muerte y pandemia.

    Tema:
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    Etiquetas:
    coronavirus, paro, aviación, Perú, Avianca
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