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    Cremaciones de cadáveres con ataúd, turnos reducidos de sepultureros, funerales virtuales. La crisis sanitaria desatada por el COVID-19 ha impactado en los cementerios y funerarias de toda Latinoamérica; Brasil y Ecuador están cavando nuevas fosas para enterrar a sus muertos. Pero (por suerte) no en todos los países la situación es igual.

    Las fotografías de los desastres que ha causado el COVID-19 en Ecuador han dado la vuelta al mundo; ahora se conocieron unas imágenes que muestran máquinas excavando un área anexa al cementerio de Guayaquil para enterrar muertos: ante la saturación de las funerarias y la falta de espacio para las sepulturas, las autoridades de la ciudad costera pusieron en marcha la construcción de dos nuevos cementerios. Allí los cementerios pasaron de prestar 15 servicios diariamente, a un máximo de 200 en algunos días del mes de abril. 

    En Brasil también se están excavando tumbas para miles y realizando entierros en la madrugada para intentar evitar, inútilmente, desbordarse por el rápido aumento de fallecidos por COVID-19 en el país. El ayuntamiento de San Pablo excavará 13.000 nuevas sepulturas en sus cementerios para crear nuevos espacios para las víctimas de COVID-19, y se contratará a 220 sepultureros extra para el periodo nocturno en caso de que lleguen a hacerse más de 400 entierros al día.

    Sin embargo, pareciera ser la situación en Ecuador y Brasil (por ahora) no se puede extrapolar al resto de América Latina. 

    "En general, tenemos información que la tasa de mortalidad en la mayoría de países latinoamericanos se ha mantenido igual o ha disminuido, hablando de marzo y abril de 2020", dijo a Sputnik Tatiana Osorio, directora ejecutiva de la Asociación Gremial Latinoamericana de Cementerios y Servicios Funerarios (ALPAR). 

    ​Uruguay es un claro ejemplo de ello: se cuentan 20 muertes y menos de 800 personas contagiadas. Allí los servicios de sepultura sólo se han visto afectados en la implementación de medidas y protocolos para reducir los riesgos de contagio. 

    Uno de los funcionarios del Cementerio del Norte (Montevideo), el más grande en hectáreas dedicadas a la sepultura de América Latina con 89 hectáreas, contó algunas de las medidas que tomaron:

    • Reducción de personal: los primeros que dejaron de ir fueron los funcionarios que forman parte de la población de riesgo. Además, se redujo la cantidad de personal en cada sector.
    • Reducción del horario: el cementerio funcionaba de 7:00 a 17:00 horas, se redujo el horario de 8:00 a 14:00.
    • Rotación de la jornada laboral: trabajan intercalado, tres días sí, tres días no.
    • Reducción de tareas: actualmente sólo se están realizando inhumaciones y cremaciones de cuerpos frescos. Se suspendieron todas las reducciones de restos previstas y agendadas, todas las cremaciones de restos, internas y externas, porque el Crematorio que funciona en el cementerio no sólo quema sus restos, sino también los de cementerios de todo el país, de la Facultad de Medicina, de hospitales. 

    "Van 50 días de las medidas, esto suma en promedio unas 300 reducciones y 300 cremaciones", indicó el funcionario municipal. El tiempo estimado para "desacumular" ese trabajo en el cementerio —que tiene la peculiaridad de contar con las cinco formas de sepultura (cremación, fosa, tubulares, nichos y panteones)—, es de cinco meses, agregó.

    A su vez, se fortalecieron las medidas de protección personal. "Básicamente se ha intensificado el uso de tapabocas, guantes de nitrilo y alcohol en gel (...) más allá de que para ciertas tareas, por ejemplo para realizar las reducciones, ya se usaban mascarillas N95, lentes para protección ocular y guantes de goma y por debajo el guante de nitrilo", contó el sepulturero. 

    En cuanto a las medidas específicas para la cremación de los cadáveres, ahora se queman estando en el ataúd. 

    El sepulturero dijo a Sputnik que no tiene miedo de contagiarse porque toma los recaudos necesarios en el trabajo y en su vida personal. Ya está acostumbrado a lavarse las manos cada vez que puede, "porque todo lo que tocas en el trabajo está contaminado". 

    Explicó que "los funcionarios que trabajan en los cementerios tienen una gran cantidad de defensas por la exposición diaria a virus y bacterias. Por más que limpies una herramienta de trabajo, la tienes que agarrar con guantes, y el guante debe ser esterilizado. Los guantes de goma para la reducción deben ser lavados con agua y jabón para sacar fluidos del cuerpo, y después el lavado con lejía", contó. 

    ​La Unidad Fúnebre municipal también está trabajando con horario reducido; los velatorios se han suspendido, y se estipuló que en caso que el fallecido sea COVID-19, es traslado directo al cementerio.

    Ante las medidas de prevención referentes al distanciamiento social, la directora ejecutiva de ALPAR señaló que en América Latina "han tomado fuerza los funerales virtuales, ya que es mínima la cantidad de personas que pueden participar en una velación, homenajes, cremación o inhumación, por lo tanto hay plataformas que ofrecen este servicio y las familias comparten con sus allegados el enlace para participar a distancia de los servicios y acompañarse entre sí".

    ¿Puedo contraer COVID-19 por un cadáver infectado?

    Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), actualmente no se conoce ningún riesgo asociado a estar en la misma habitación en un funeral o servicio de visitas con el cuerpo de alguien que murió por COVID-19.

    Señalan que se cree que el virus se propaga principalmente a través de las gotitas respiratorias producidas cuando una persona infectada tose o estornuda, y que este tipo de propagación no es una preocupación después de la muerte por obvias razones.

    No obstante, advierten que es posible que una persona pueda contraer la enfermedad al tocar una superficie u objeto que tenga el virus y luego tocarse la boca, la nariz o posiblemente los ojos, pero no se cree que ésta sea la principal forma de propagación del virus. Sin embargo, "la gente debería considerar no tocar el cuerpo de alguien que ha muerto de COVID-19", aseguran. 

    Etiquetas:
    pandemia, sepulcro, COVID-19, funeral, cementerio
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