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    Cuando el mundo petrolero parece atravesar su peor momento, los dos países menos poblados de Sudamérica planifican comenzar a exportar crudo. El economista Rafael Quiroz dijo a Sputnik que ambos países pueden comenzar a jugar en el mercado mundial y los señaló como posibles nuevos socios de la OPEP.

    Que el 2020 es un año fatídico para el mercado mundial de petróleo no es una novedad. A la crisis en los precios internacionales provocada por la sobreoferta de barriles —y la tardanza en alcanzar acuerdos para disminuir la producción— se sumó la destrucción de la demanda mundial de combustible como consecuencia de la pandemia de COVID-19 que restringió la industria y la circulación en casi todos los países.

    Un oscuro panorama que no tardó en salpicar a las petroleras de América Latina, la mayoría de ellas atravesando serias crisis financieras o en circunstancias de quiebra técnica. En ese contexto, dos pequeños países del norte de Sudamérica parecen querer despegarse y, a contramano del mundo, ingresar en este momento en el mundo de los países productores de petróleo.

    Se trata de Surinam y Guyana, los dos países menos poblados de Sudamérica (ninguno supera el millón de habitantes), ubicados al norte de Brasil y al este de Venezuela. En un reciente artículo de la revista Forbes, el analista David Blackborn contrapone el promisorio escenario de estos dos países con el pésimo momento de la industria petrolera en EEUU.

    El Proyecto Liza —impulsado por Stabroek Block, un conglomerado de tres empresas y liderado por ExxonMobil— es un claro ejemplo de esto. Al tiempo que Exxon anunció recortes en varios de sus proyectos en los primeros meses de 2020, siguió adelante con el proyecto que se inició en 2015, cuando se descubrió la primera reserva significativa de petróleo en la plataforma marítima de Guyana.

    Según detalla la propia Stabroek Block, la Fase 1 del Proyecto Liza implica la extracción de petróleo a 190 kilómetros de la costa de Guyana, a una profundidad de entre 1.500 y 1.900 metros en el mar. El proyecto está pensado para llegar a producir unos 120.000 barriles de petróleo por día, con una capacidad para almacenar hasta 1,6 millones de barriles. Esta primera etapa ya reportó al Estado de Guyana ingresos por 4,9 millones de dólares.

    Stabroek Block también prevé instalar una segunda planta petrolera en el mar en la Fase 2 del proyecto, logrando alcanzar una producción diaria de 220.000 barriles, comenzando a mediados de 2022. Un tercer proyecto, denominado Payara, implicaría una tercera planta que también produciría unos 220.000 barriles diarios.

    En Surinam, las empresas Apache y Total anunciaron en enero y abril de 2020 dos hallazgos de hidrocarburos en la plataforma marítima del país. Los dos hallazgos fueron en el bloque 58 de la plataforma y, según las empresas, hay "un potencial significativo detrás de los descubrimientos".

    La estrategia para ingresar a un mercado duro

    A pesar de las buenas noticias, los dos países no han sido indiferentes a las malas noticias que el 2020 trajo para el sector. Si bien Stabroek Block aclaró que la Fase 1 del Proyecto Liza no se vio afectada por los recortes hechos por Exxon en el mundo, el conglomerado sí oficializó una postergación de entre seis meses y un año del proyecto Payara, previsto originalmente para 2023. La Fase 2 de Liza, por el momento, sigue proyectada para mediados de 2022.

    En diálogo con Sputnik, el economista venezolano especializado en temas petroleros Rafael Quiroz, explicó el derrumbe en el precio del petróleo provocado por la sobreoferta y la pandemia de COVID-19 provocó "un desánimo en el mercado del petróleo" que afectó a los proyectos de corto y largo plazo, haciendo que muchos estén "suspendidos o en proceso de revisión".

    El analista indicó que esto afectó a los proyectos petroleros de Guyana y Surinam, que "parecían florecientes e interesantes" y que incorporarían a los dos pequeños estados sudamericanos al selecto mundo de los países productores y exportadores de petróleo.

    Quiroz remarcó la importancia de la cautela para ambos países, dado que "son dos países incipientes en el tema petrolero, aún están en pañales, y no van a meterse en estos momentos de tormenta en un mundo que para ellos es desconocido". En ese sentido, sostuvo que el momento actual del mercado petrolero solo permite "sobrevivir a los más fuertes", es decir, aquellos países que en este momento pueden continuar produciendo petróleo "a pérdida".

    Los países "de peso ligero", según graficó emulando la jerga del boxeo, no están en condiciones de incursionar en el mercado en un momento de precios históricamente bajos y poca demanda.

    Pero el "mal momento"en que ambos países pretenden sumarse al mercado no quiere decir que no tengan un lugar en el futuro. Según Quiroz, la expectativa de una recuperación de la demanda culminado el 2020 puede ser una oportunidad para que los dos nuevos jugadores muestren sus cartas.

    "Ellos podrán meterse en cualquier momento y simplemente necesitan establecer un precio preferencial para conseguir mercado. Pueden bajar el precio hasta 15 o 20 dólares porque como están entrando lo que les va a interesar es posicionarse. Ellos quieren entrar a la fiesta petrolera y no habrá nadie que los detenga", explicó el experto.

    ¿Dos nuevos integrantes para la OPEP?

    El analista venezolano fue enfático al puntualizar que el mercado petrolero "es muy diferente a los demás mercados de materia prima, bienes o servicios, porque también está presente la geopolítica y la geoestrategia del petróleo".

    Esa característica hace, indicó, que se trate de un ámbito "sumamente exigente, un mercado duro que no acepta novatos que vengan a practicar". "Los que llegan tienen que llegar bien posicionados y conscientes de lo que van a hacer y hasta dónde van a llevar los compromisos y programas".

    Bajo esas circunstancias, la irrupción en el mercado de dos nuevos productores podría ser traumática para ellos si no toman una posición en esa geoestratégica. Para Quiroz, esa posición debería ser sumarse a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que actualmente tiene en Venezuela a su único representante sudamericano.

    "Si yo fuera asesor de Surinam y Guyana les recomendaría que intentaran meterse en la OPEP porque, al ser nuevo, es mucha la experiencia que van a adquirir con solo ingresar y codearse con los grandes del petróleo", destacó el economista, en relación a grandes productores como Arabia Saudita, Irán e Irak o la propia Venezuela. Asimismo, valoró el acercamiento que podría tener con grandes productores independientes que participan en la OPEP+ como Rusia.

    Quiroz descontó que la OPEP aceptaría la incorporación de Surinam y Guyana y aseguró que ese paraguas permitiría a los incipientes Estados petroleros pararse de forma más firme ante "un mercado petrolero con grandes monstruos como Norteamérica con EEUU y Canadá, Europa, China que tiene una escala continental y el resto de los países asiáticos".

    De no hacerlo, ambos países terminarán, ilustró el analista, "en una pelea entre ovejas y tigres, donde las ovejas están condenadas a perecer".

    Etiquetas:
    OPEP, petróleo, América Latina, Guyana, Surinam
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