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    El país continúa la tensa negociación con los acreedores privados de títulos bajo ley extranjera con vencimiento inminente por más de 500 millones de dólares. Tiene hasta el 22 de mayo para continuar negociando.

    Pese a contar con respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI), de 135 académicos y economistas de renombre mundial y de bonistas locales, la mayoría de grupos de inversores extranjeros no aceptaron la propuesta de reestructuración de pago en el plazo anunciado por el Gobierno argentino para el 8 de mayo.

    El país busca canjear con estos bonistas deuda por un total de 66.238 millones de dólares, de los cuales alrededor de 500 millones tenían vencimiento el 22 de abril, aplazado por un mes. En caso de no alcanzar un acuerdo en esa fecha, Argentina, en default virtual desde 2019, podría ser declarada oficialmente en suspensión de pagos, lo que abriría la puerta a un litigio internacional.

    "Todavía Argentina puede seguir negociando e incluso estaría sobre la mesa la posibilidad de pagar los vencimientos próximos que tenga y estirar la negociación hasta más adelante sin ser declarada en default", dijo a Sputnik el economista argentino Nicolás Litvinoff, director del sitio financiero Estudinero.net.

    El 20 de abril pasado, el ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, envió una oferta de canje a la Comisión de Valores de los Estados Unidos: solicitó tres años de gracia sin pagos, para comenzar a partir de 2023, una quita de 5,4 % del inventario de capital inicial (que equivaldría a 3.600 millones de dólares) y un recorte en los intereses de 62 % (que representaría a un ahorro de 37.900 millones de dólares).

    Un grupo de bonistas agrupados en el llamado Comité de Acreedores de Argentina (ACC) rechazó la oferta por considerarla "unilateral". La negativa esperada obligó a continuar con el diálogo, pues exigen una quita menos agresiva de los intereses.

    "Los ADR [acciones de respaldo internacional de empresas locales] argentinos estuvieron subiendo en la Bolsa de EEUU tanto ayer como hoy, y eso marcaría que cambió bastante el humor con respecto a lo que piensan los inversores sobre un potencial acuerdo, que no tiene que ser necesariamente hoy, aunque quizás se gane en porcentaje de adhesión", comentó Litvinoff.

    Argentina tiene una deuda pública total que supera los 320.000 millones de dólares. Para 2020, se estiman vencimientos por alrededor de 37.000 millones de dólares. De estos, 15.000 millones de dólares son con bonistas privados, con quienes la negociaciones son muy complejas debido a la versatilidad de los tenedores, que van desde pymes locales hasta enormes fondos de inversión internacionales.

    Sostenibilidad, expectativas y demanda

    "Se sabe que hay un grupo de acreedores 'duros' que no van a aceptar la propuesta así como la presentó Guzmán. El mercado está especulando con que a último momento Argentina haga alguna contrapropuesta más atractiva que pueda acercar un poco las posiciones", explicó el economista.

    El lunes 4 de mayo, el Grupo de Titulares de Bonos de Canje, compuesto por 20 fondos de inversión que poseen más del 15 % de los títulos emitidos por Argentina bajo su contrato de 2005 y su canje de 2010, organizaron un encuentro virtual en el que aconsejaron a sus miembros no aceptar la oferta, de cara a la primera fecha límite establecida.

    Este grupo es acreedor en conjunto de alrededor de 4.000 millones de dólares, por lo que tiene la posibilidad de bloquear la negociación si no acepta los términos de la reestructuración. El 8 de mayo, organizaron una ronda de preguntas en línea destinada a esclarecer consultas de los miembros.

    "El deseo sincero del Grupo de Titulares de Bonos de Canje es evitar una situación en la que terminen en un litigio con la Argentina. El Grupo espera encontrar una resolución para que ese día nunca tenga que llegar. El Grupo cree que la propuesta de reestructuración de la deuda de Argentina es profundamente defectuosa y que la unidad entre los acreedores al rechazar esta oferta inadecuada es importante", fue una de las respuestas del foro.

    La insostenibilidad de la deuda acumulada se volvió el eje de los argumentos del Gobierno para encarar el tenso diálogo con los bonistas privados, en el marco de la brutal crisis y parálisis económica provocada por la pandemia del coronavirus.

    Negociación en medio de la pandemia

    Con respaldo del FMI —principal acreedor del país y auditor de las finanzas públicas— y de parte de la comunidad internacional, el equipo económico argentino busca demostrar voluntad de cumplimiento a cambio de la aceptación de un programa de pagos realista pero que implica sacrificios de ambas partes.

    Bolsa de valores de Nueva York, EEUU
    © REUTERS / Lucas Jackson
    "Como se espera que las condiciones macroeconómicas a nivel global empeoren paulatinamente en los próximos meses, van a haber otros países con problemas muy serios para cumplir con sus obligaciones. Si Argentina logra acordar con los acreedores, esto podría ser usado como parámetro o precedente para otras negociaciones. Habría ciertos intereses a nivel internacional para que lleguen a buen puerto", analizó Litvinoff.

    El economista mencionó que hasta hace poco las expectativas eran muy pesimistas pero eso fue cambiando. Aclaró que si Argentina decide no pagar los vencimientos, sabiendo que hay pocos dólares en las reservas, el default no tendría un impacto negativo en el corto plazo sino cuando la economía se reactive y las empresas locales salgan a buscar crédito internacional.

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    Fondo Monetario Internacional (FMI), pandemia de coronavirus, COVID-19, bonos, crisis económica, economía, deuda externa, deuda pública, deuda, Argentina
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