En directo
    América Latina
    URL corto
    El coronavirus en Bolivia (136)
    0 10
    Síguenos en

    LA PAZ (Sputnik) — Fabricante artesanal de calzados, Leonardo Benítez es un microempresario boliviano que se declaró en ruina tras casi dos meses de parálisis de su negocio, a causa de la cuarentena vigente en el país debido al nuevo coronavirus.

    Su situación es similar a la de varios cientos de miles de trabajadores, para quienes el futuro asoma completamente negro, y en el que solo se avizora desempleo y más pobreza.

    "Será como volver a empezar, pero no desde cero sino desde menos de cero porque lo del coronavirus para nosotros es una catástrofe económica más grave que una crisis sanitaria. Estamos retrocediendo al menos una década", dijo Benítez a Sputnik.

    El artesano, quien habló con Sputnik desde su domicilio, donde tiene instalado también su pequeño taller, es uno de decenas de miles de pequeños empresarios que por la cuarentena han resultado impedidos de continuar su producción y, peor aún, de vender sus productos.

    "Tengo bastante material almacenado que teníamos que enviar a otros departamentos en abril, pero en realidad estamos paralizados desde la tercera semana de marzo por falta de transporte para aprovisionarnos de materia prima", relató.

    Todo de palabra

    Benítez señaló que por esta situación tuvo que dar "vacación indefinida" a sus cuatro empleados, sin incluirse él mismo y su hijo.

    ¿Vacación pagada?, preguntó Sputnik.

    "Eso está en veremos, porque no somos empresa formal, todo es de palabra y de buena voluntad. Hemos arreglado que les pagaremos en la medida de nuestras posibilidades, si algún día reabrimos el taller", dijo.

    Consultado sobre si había accedido a la línea de créditos para salarios y reactivación empresarial lanzada por el Gobierno transitorio para paliar la crisis, Benítez dijo que dos bancos rechazaron su solicitud porque su empresa no está plenamente registrada ni paga tributos nacionales o locales.

    "No podemos presentar todos los papeles que nos exigen porque toda nuestra operación es al contado, compramos materiales sin factura y vendemos sin factura a comerciantes minoristas de mercados populares de otras ciudades. En muchos casos compramos materiales y entregamos productos a crédito, pero sin papeles, a pura palabra. Así es imposible cumplir los requisitos bancarios", explicó.

    Benítez añadió que enfrenta además el problema de pagar un préstamo bancario de unos 5.000 dólares, que obtuvo hace dos años a título personal, hipotecando su vivienda, para comprar equipos para su zapatería.

    "Entre la deuda al banco y los salarios pendientes de los trabajadores, lo que tiene por delante el taller es un panorama negro", lamentó.

    Problema masivo

    A principios de esta semana, la Confederación Nacional de Micro y Pequeñas Empresas (Conamype) denunció que unas 100.000 unidades productivas habían quebrado desde la declaración de la cuarentena a mediados de marzo.

    "Son 100.000 unidades productivas o pequeñas empresas formales e informales que se cerraron por quiebra y eso generó un desempleo de al menos 600.000 personas. Estamos obligados a tomar esa medida porque no tenemos ninguna alternativa, ya no es sostenible continuar y nos comimos nuestro capital", dijo a reporteros el presidente de la Conamype, Néstor Conde.

    El dirigente estimó que solo 30% de las aproximadamente 600.000 microempresas del país son formales y tributan al Estado, y que muy pocas podrían acceder al programa gubernamental de alivio financiero.

    "La gran mayoría de las empresas pequeñas y microempresas no tiene documentos en orden, no pueden obtener créditos y al entrar en quiebra directamente cierran y sus empleados quedan en la calle, sin beneficios porque así es la realidad, no es culpa de los empresarios que también quedan en la miseria", señaló Conde.

    El presidente de la Conamype indicó que las quiebras afectaban principalmente a empresas textiles, de maderas, cueros y metalmecánica, que en gran parte hacen negocios en pequeña escala y, en menor proporción, trabajan como brazos informales de industrias constituidas legalmente.

    Conde advirtió que la ola de quiebras de pequeñas empresas aumentará el desempleo con graves consecuencias económicas y sociales, pues hasta fines del año pasado este sector generaba casi tres millones de puestos de trabajo, la mayor parte informales.

    Según investigaciones locales, hasta 80% de los empleos en Bolivia son informales.

    En un estudio publicado en 2018, el Fondo Monetario Internacional identificó a Bolivia, como la economía informal relativamente más grande del mundo.

    Ese estudio señaló que la informalidad generaba 62,3% del Producto Interno Bruto del país.

    Tema:
    El coronavirus en Bolivia (136)
    Etiquetas:
    pandemia de coronavirus, COVID-19, coronavirus en América Latina, coronavirus, Bolivia
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook