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    QUITO (Sputnik) — COVID-19 no solo afectó la salud de millones de personas en el mundo, en Ecuador frustró los sueños de decenas de migrantes venezolanos que desde hace varios días emprenden peligrosos viajes de retorno a su país, en medio de falta de trabajo y recursos para mantenerse.

    Los migrantes emprendieron un largo periplo, partiendo sobre todo desde la ciudad costera de Guayaquil, la más afectada por la pandemia en Ecuador, a través de la Panamericana Norte con destino a la provincia del Carchi (norte), limítrofe con Colombia, desde donde aspiran a llegar a Venezuela.

    En medio de las restricciones de circulación y falta de transporte, los migrantes caminan por días para llegar a la frontera con Colombia; paran la caminata cuando empieza el toque de queda, entre las 14:00 y 05:00 local (19:00 y 10:00 GMT), y porque entre ellos hay niños, personas de la tercera edad e incluso enfermos.

    Muchos lo hacen porque la pandemia les cerró sus fuentes de trabajo, en la mayoría de casos informales, y porque fueron desalojados de los sitios en los que vivían ante la imposibilidad de pagar los alquileres.

    Para volver muchos tuvieron que vender sus pocos enseres, ropa y teléfonos celulares que habían conseguido de segunda mano.

    "Hemos tenido comunicación con muchos de los migrantes que han emprendido el periplo hacia la frontera; han sido desalojados de sus casas y habitaciones de manera arbitraria, han sido despedidos de sus trabajos y no les han cancelado sus haberes; viven del día a día y han tenido que vender sus enseres para dar comida a sus hijos y costear el trayecto", dice a Sputnik Daniel Regalado, presidente de la Asociación Civil Venezuela en Ecuador.

    Muchos venezolanos denunciaron a las asociaciones de migrantes que los dueños de cuartos o espacios que alquilan les cortaron el servicio de luz y agua para que dejen las viviendas.

    Según Regalado, sus compatriotas huyen de una situación de hambruna y de peligro porque están en la calle.

    Hasta el momento, las autoridades ecuatorianas, incluyendo al Gobierno central y los gobiernos locales, no se pronunciaron sobre el drama que viven los migrantes.

    La única voz que se escuchó es la del prefecto de Carchi, Guillermo Herrera, quien dijo a Sputnik que la situación es insostenible, pues la infraestructura de la provincia ya no da abasto, y que tanto los migrantes venezolanos como los ciudadanos de las poblaciones por donde transitan se exponen al peligro de contagiarse con el COVID-19.

    Herrera añadió que no solo son venezolanos quienes buscan salir de Ecuador; un alto porcentaje corresponde también a ciudadanos colombianos que vivieron por años en Ecuador pero por las actuales condiciones económicas quieren regresar a su país.

    Los migrantes salen en grupos, por lo general de entre 10 y 15 personas, pero también hay grupos de más de 30 personas.

    Tratan de mantenerse juntos para minimizar los peligros y para defenderse en caso de ataques de xenofobia.

    "Creo que ya estamos cerca; esto ha sido durísimo; el frío, el hambre es terrible, no tenemos ni comida. Lo único que queremos es llegar a nuestro destino", dijo a esta agencia Amarilis, desde algún pueblo cercano a la provincia del Carchi, antes de perder la señal del celular.

    Si bien la mayoría de migrantes que buscan llegar a la frontera con Colombia salen de Guayaquil, también empezaron a salir de otras ciudades como Quito (norte), capital de Ecuador; Esmeraldas (frontera con Colombia) y Manta (oeste).

    Regalado dice que son más de 600 personas las que están en Carchi y que muchas otras están en camino o preparando el viaje.

    Hasta febrero, la Asociación contabilizó 240.000 venezolanos en situación de vulnerabilidad en Ecuador; la cifra, sin embargo, no toma en cuenta a los migrantes venezolanos que entraron de forma ilegal a Ecuador, por lo que Regalado estima que el número total de venezolanos en el país sudamericano podría ser de, al menos, 435.000.

    Datos de la Cancillería de Ecuador, reportados en marzo, daban cuenta de 400.000 ciudadanos venezolanos en el país sudamericano.

    Corredor humanitario

    El drama de los venezolanos en Ecuador se complica aún más porque no existe un corredor humanitario habilitado con Colombia que les permita retornar a su país.

    Entonces, a medida que fueron llegando a la frontera norte la han encontrado cerrada.

    Según Herrera, hasta Carchi están llegando no solo migrantes venezolanos de distintas regiones de Ecuador, sino también de Perú e incluso de Chile.

    Andreina Orzete es una migrante que emprendió la caminata desde Chile hace más de 60 días; la mujer dice que están sufriendo mucho sin agua, sin comida y con la discriminación que sienten a lo largo de su extensa travesía.

    Herrera, y otros seis alcaldes, consideran que es necesario un acuerdo con Colombia y Venezuela para abrir el corredor humanitario, de manera ordenada y con las seguridades del caso, y evitar un posible aumento de contagios en la provincia.

     Al momento, unas 100 personas, entre venezolanos y colombianos, estarían represadas en el puente internacional de Rumichaca, en la frontera con Colombia, y se estima que en los próximos días esta cifra se triplique.

    Según datos de la Policía de Carchi, en esa provincia hay más de 200 venezolanos en diversos hostales y sitios de hospedaje, con lo que ya no hay capacidad para albergar a los migrantes.

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    migrantes, Venezuela, coronavirus en América Latina, pandemia de coronavirus, coronavirus, COVID-19, Ecuador
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