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    El coronavirus en Uruguay (129)
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    MONTEVIDEO (Sputnik) — Entre abrazos, sonrisas, aplausos y agradecimientos, los últimos 14 pasajeros del crucero australiano Greg Mortimer se despidieron de Uruguay, que acaba de dar al mundo un mensaje de solidaridad al repatriar a 131 turistas que estaban encerrados en el buque con el nuevo coronavirus.

    La ciudad de Montevideo vivió en los últimos días momentos de tensión cuando se supo que el crucero había fondeado cerca del puerto capitalino, pese a que no estaba en su itinerario, con 216 personas a bordo y varios casos de COVID-19 que requerían hospitalización por su gravedad.

    Las autoridades dispusieron que personal médico se trasladara al crucero, fondeado a 20 kilómetros de Montevideo, y procediera a exámenes clínicos y test de coronavirus para cada pasajero y tripulante, en total 216 personas.

    Los enfermos más graves fueron trasladados a centros de salud.

    Así terminaron lo que iban a ser unas vacaciones de ensueño para 133 turistas, pero se convirtieron en una pesadilla dentro de una prisión: de un momento a otro, no podían salir ni siquiera de sus camarotes.

    Al ser evacuados y llevados en un corredor sanitario hasta el aeropuerto, "los pasajeros estaban muy contentos, llenos de júbilo y ansiedad; no paraban de dar las gracias, constantemente mandaban saludos y besos (…) la verdad que fue una acción histórica, el mundo ha puesto los ojos en Uruguay y fue una tarea que nos llena de orgullo", dijo a Sputnik el jefe de relaciones públicas de la Armada, Diego Perona.

    El primer y más numeroso operativo se llevó a cabo entre el 10 y el 11 de abril para trasladar a 117 pasajeros australianos y neozelandeses en cuatro ómnibus al Aeropuerto Internacional de Carrasco, acompañados por personal de la Armada y de la Policía, y desde allí en un vuelo hasta Melbourne (sudeste).

    Por su parte, el presidente del Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay (CASMU), Raúl Rodríguez, que estuvo a cargo del operativo de atención a los pasajeros con COVID-19, dijo a Sputnik que la experiencia fue "totalmente emocionante".

    "Para nosotros fue una gran satisfacción haber sido parte de un hecho que ha puesto los ojos del resto del mundo en Uruguay; realmente es un gran orgullo para nosotros (…) cuando vi el saludo y los aplausos de los tripulantes y pacientes, me emocionó de una manera impresionante; todavía estoy emocionado y satisfecho de la decisión que tomé como presidente de la institución", dijo Rodríguez.

    Además, destacó la entrega del personal médico y de enfermería, que "ofrecieron su ayuda sin pedir nada a cambio" ante la evidencia de que los ocupantes del crucero estaban en una "situación espantosa".

    "Incluso uno de los colegas que encabezó el proceso dejó a un niño de tres meses de vida para ir al crucero. El sacrificio de los colegas y la entrega fue fenomenal. Uno de los enfermeros tenía más de 60 años, era una persona de riesgo y no vaciló en ofrecerse", agregó.

    El recorrido entre el puerto y el aeropuerto estuvo marcado por personas que salieron a los balcones a saludar.

    "Los uruguayos volvieron a salir a los balcones con banderas para saludar a los pasajeros del Greg Mortimer mientras pasaba la caravana. ¡Gracias a nuestros compatriotas por acompañarlos durante el corredor humanitario! No lo olvidarán nunca", escribió el canciller Ernesto Talvi en Twitter.

    ​También la embajada de EEUU destacó en redes sociales que Uruguay, "una vez más, y fiel a su tradición humanitaria, puso lo mejor para hacer posible que los compatriotas y pasajeros de otros países ya estén camino a casa".

    Operativo

    A las 11:00 hora local (14:00 GMT) del 15 de abril el crucero australiano Greg Mortimer atracó en el puerto de esta ciudad por segunda vez en pocos días para implementar el último corredor humanitario.

    La Prefectura de Montevideo estuvo a cargo del dispositivo de seguridad y se encargó de realizar la "escolta de cordón sanitario dentro del recinto portuario".

    A las 14:00 hora local (17:00 GMT) comenzó el traslado de la caravana y a las 17:00 hora local (20:00 GMT) partió el vuelo humanitario.

    En el Greg Mortimer ya no quedan pasajeros, pero sí 86 tripulantes, mientras los dos restantes pasajeros del grupo de 133, un indonesio y un filipino, están hospitalizados en la capital uruguaya.

    Los tripulantes seguirán cumpliendo la cuarentena en el buque para luego dirigirse hacia Las Palmas, España, el destino original del crucero.

    Si en la tripulación apareciera un caso de grave de COVID-19, Uruguay lo evacuará a hospitales de la ciudad, aseguraron las autoridades.

    El buque está fondeado en la bahía de Montevideo desde hace más de 15 días.

    Tema:
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