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    Mientras crece el miedo por la pandemia de COVID-19, Argentina lucha en simultáneo contra el peso de las deudas y la imposibilidad de pagarlas en un plazo razonable, lo que enturbia aún más un tenebroso horizonte económico mundial. Sputnik conversó con Francisco Cantamutto, de la Sociedad de Economía Crítica, sobre posibles escenarios para el país.

    La recesión global ha sido confirmada por la caída de los mercados bursátiles y de las tasas de rendimiento futuro de los bonos públicos de las potencias mundiales. En ese contexto, Argentina se enfrenta a un momento clave en las negociaciones de su deuda pública, tanto interna como externa, que supera los 300.000 millones de dólares.

    Las finanzas del mundo están enfermas de coronavirus y la economía argentina es un paciente en terapia intensiva, con las horas contadas. Para 2020, se estiman vencimientos por alrededor de 37.000 millones de dólares. De estos, 15.000 millones de dólares son con bonistas privados, con quienes la negociaciones son muy complejas debido a la versatilidad de los tenedores, que van desde pymes locales hasta enormes fondos de inversión internacionales.

    "La negociación de la deuda es muy difícil porque necesita de un canje monumental en tiempos muy acelerados, esto porque el endeudamiento que dejó el Gobierno de Mauricio Macri [2015-2019] tenía vencimientos para el período abril-mayo que no son pagables", dijo a Sputnik Francisco Cantamutto, miembro de la Sociedad de Economía Crítica.

    Argentina tiene en el calendario inminente vencimientos por 7.000 millones de dólares en moneda local, lo que le permite cierta flexibilidad para el reperfilamiento negociado o compulsivo.

    Una nueva propuesta de canje con bonistas de títulos públicos fue presentada por el ministro de Economía, Martín Guzmán, pero estiman que implicaría quitas de alrededor de 30 % en el precio de los bonos sobre el valor nominal.

    La amenaza de la especulación

    "En la medida en que se desploman los precios de los bonos argentinos, se incentiva la entrada de más fondos buitre. Si los bonos cotizan debajo de su valor nominal, los fondos más especulativos del sector financiero pueden ingresar a comprar y, a través del litigio, esperar a cobrar el 100 % y obtener ganancias de capital", advirtió Cantamutto.

    Además, están en juego las tensas negociaciones de la deuda en dólares bajo ley extranjera para los próximos meses, por las que el Gobierno, si no logra acuerdos, podría caer en default parcial o total.

    "Una cuestión novedosa del contexto sería que si Argentina cae en default, no sería tomado como un evento unilateral, al modo 2001, sino como un problema de la situación global. Eso le juega a favor", matizó Cantamutto.

    El economista detalló que los efectos de desplome de los precios de los activos y la caída de la actividad del comercio global genera una severa complicación para reestructurar la deuda. Existe un escenario mundial de alta incertidumbre donde los agentes implicados no saben qué decisiones tomar porque no está claro cuáles son las perspectivas.

    Cantamutto explicó que se produce un flight to quality, una corrida hacia la calidad, que quiere decir que las inversiones huyen de los mercados emergentes hacia posiciones de menor riesgo, a pesar de que las previsiones de retorno futuro sean de menor rendimiento.

    "La salida que propone el Gobierno de exportar más para tener más divisas para pagar la deuda se complica cada vez más. Por lo tanto, la alternativa de renegociar para poder pagar no parece ser una que vaya a cuajar en la actual situación", analizó.

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    economía, coronavirus en América Latina, deuda externa, Argentina
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