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    Pese a los comprobados impactos nocivos de la aspersión de glifosato y de que su uso está prohibido en algunos países europeos, el Gobierno colombiano quiere volver a utilizarlo para fumigar. Los campesinos se declararon en "alerta máxima", incluso a pesar del coronavirus. ¿Cuáles son los riesgos de la aspersión, más temidos que los de la pandemia?

    "El Gobierno colombiano nos está llevando a una situación de atraso frente a todo el mundo —dijo a Sputnik Eberto Díaz, presidente de la  Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria de Colombia (Fensuagro)—. Mientras en todo el mundo hay una corrida contra el glifosato, aquí no, aquí decidimos seguir causando daño a los campesinos", agregó.

    La fumigación aérea de cultivos de coca en Colombia fue suspendida por la Corte Constitucional en octubre de 2015, quien estableció un protocolo para la erradicación de cultivos ilícitos. En ese entonces el Gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018) acogió una advertencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el glifosato, que lo clasificó entre los productos "probablemente cancerígenos". En vez de utilizar el herbicida para fumigar, se propuso que las plantas de coca fueran erradicadas de manera manual.

    Sin embargo, la administración de Duque, que asumió en agosto de 2018, ha buscado reactivar la aspersión. Alega que es el modo más efectivo de erradicación y que es la solución a la "herencia" de más de 200.000 hectáreas sembradas de coca para uso ilícito que dejó Santos. Según el reporte de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca, la producción de cocaína se incrementó en 8% entre 2018 y 2019, al pasar de 879 toneladas a 951.

    El 2 de marzo Duque contó con el espaldarazo de su homólogo estadounidense, Donald Trump, quien lo instó a retomar la práctica de fumigación. En "una actitud clara de intromisión de la soberanía del país" y que desconoce la "evidencia nacional y mundial sobre los daños a la salud, medio ambiente, y seguridad alimentaria", dijo a Sputnik Óscar Alfonso, investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia. 

    ¿Qué hace el glifosato?

    El economista, que ha estudiado el impacto del glifosato en la salud y en la soberanía alimentaria, señaló que "cuando las aspersión del cultivo de coca aumenta un 1%, la probabilidad de linfoma de Hodgkin se incrementa en 0.56%. Ese un resultado estadísticamente confiable", aseguró. También indicó que "cuando se asperja, el rendimiento promedio de la tierra dedicada al arroz se reduce casi en 62% en promedio frente a la tierra que no se asperja con glifosato".

    Mientras la evidencia contra el uso del glifosato sigue apareciendo, campesinos de cinco municipios del departamento de Putumayo (sur de Colombia) ya llevan un mes y medio de movilizaciones. Exigen que el Gobierno cumpla el Programa Nacional de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, producto de los acuerdos pactados en 2016 en los diálogos de paz de La Habana con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). 

    "Hasta ahora han sido acuerdos muertos, no se ha avanzado en la concreción de una reforma rural integral", aseguró Díaz y contó que también están movilizados los campesinos del Parque Nacional Natural Sierra de la Macarena, en el departamento de Meta (centro). 

    Según reportó el medio local Contagio Radio, el campesinado denuncia que el Ejecutivo dilata los diálogos, insiste en la erradicación forzada de esos cultivos y acude a la fuerza desmedida por parte del Escuadrón Móvil Antidisturbios. "Más que represión y fumigación necesitamos una política social muy fuerte", señaló Díaz. 

    El presidente de la Fensuagro también explicó que cuando hay una "política de agresión se generan tensiones", y contó que los campesinos entienden que el Gobierno tiene "una política de guerra contra ellos, porque se les da un tratamiento de narcotraficantes cuando ellos solamente son un eslabón de esa cadena, son los más sacrificados y los mayores afectados de este gran negocio transnacional que genera mucha mucha riqueza pero que finalmente a los campesinos no les queda sino el dolor, el desplazamiento, el sacrificio".

    Díaz aseguró que dejar de fumigar ha sido un aliciente importante para todas las comunidades afectadas por los cultivos, "porque de una u otra manera la tensión desaparece", pero advirtió que hoy está volviendo. "Los campesinos se declaran en alerta máxima ante la posibilidad no solo de que lleguen las fumigaciones, sino también las radicalizaciones forzosas, los ametrallamientos contra los grupos ilegales. Las comunidades lo ven como una agresión contra ellos, porque son ellos los que están en el medio de ese fuego cruzado", explicó.

    Sin embargo, advirtió que ante la pandemia de coronavirus, los campesinos tomarán las precauciones necesarias para no contraer ni propagar la enfermedad, "porque sin salud no se puede luchar". Por ello, en lugar de realizar una manifestación este 25 de marzo, realizarán un cacelorazo.

    Etiquetas:
    cultivos, coca, fumigación, manifestaciones de protesta, coronavirus, campesinos, glifosato, acuerdo de paz, Colombia
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