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    El coronavirus en Uruguay (123)
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    Uruguay era de los pocos países sin casos de coronavirus hasta el viernes, cuando se conocieron los primeros cuatro. La aparición del virus, que comenzó con una diseñadora de modas y ya afectó a un excandidato a la Presidencia, desató memes, compras alocadas y formas de cuidado contradictorias.

    Hasta el viernes 13 de marzo, los uruguayos disfrutaban ser de los últimos países en Sudamérica sin casos de coronavirus. Todo cambió en la tarde de ese día, cuando el Gobierno anunció en conferencia de prensa los primeros cuatro casos: dos en Montevideo, la capital, y dos en el departamento de Salto, al norte del país y en una ciudad fronteriza con Argentina.

    Bastó con que el Gobierno informara que los primeros casos se dieran en personas que habían llegado a Montevideo desde Milán para que los curiosos se pusieran a investigar de quienes se trataba. En pocos minutos, el nombre de Carmela Hontou, una diseñadora de modas, circulaba en casi todos los teléfonos móviles de los uruguayos.

    Todos se enteraron de que la mujer de 57 años, regresó a Montevideo desde Madrid el 6 de marzo y concurrió a un casamiento con 600 invitados, en lugar de permanecer en cuarentena. Ya sentía síntomas desde febrero, tras regresar de un viaje a Milán que había hecho en enero. Mientras la mujer intentaba explicar en varios medios que buscó "cuidar a los uruguayos" al insistir para ser diagnosticada, las redes ya la habían convertido en el meme del momento.

    Las mismas redes comenzaban a replicar el viernes 13 varias fotografías de largas colas y carros llenos en grandes supermercados del país. Apenas se enteraron de la presencia del virus, muchas personas se lanzaron a hacer exagerados surtidos que pronto provocaron problemas en el abastecimiento de papel higiénico, productos de tocador y alimentos no perecederos.

    Los supermercados debieron actuar. La cadena Tata, una de las más extendidas del país, colocó carteles que invitaban a hacer un "consumo familiar responsable" y aseguraban a los clientes la normal reposición de los productos. Otra cadena grande como Tienda Inglesa, por su parte, fue la primera en establecer un máximo a las compras: cada cliente no puede llevarse más de 6 unidades de productos de limpieza y cuidado personal.

    El alcohol en gel y los tapabocas ya faltaban en las farmacias desde algunos días. En cuestión de horas, los precios de estos artículos se duplicaron o triplicaron y, a pesar de las recomendaciones que indicaban que era mejor limitarlo a población riesgo o personal de salud, se acabaron rápidamente. Para mitigar la situación, la petrolera estatal Ancap y el servicio de Sanidad de las Fuerzas Armadas anunciaron que comenzarían a fabricar alcohol en gel.

    Colas en un local de Iberia en Montevideo para reprogramar pasajes hacia Europa debido al coronavirus
    © Sputnik / Sergio Pintado
    Colas en un local de Iberia en Montevideo para reprogramar pasajes hacia Europa debido al coronavirus

    Las aerolíneas y agencias de viajes también viven días intensos: las colas para reprogramar vuelos o reservas de viajes se multiplican conforme los países restringen la llegada de pasajeros. Uruguay decidió, por ejemplo, no recibir vuelos provenientes de Europa desde el viernes 20 de marzo.

    La contradicción en las calles

    En la calle la pandemia de coronavirus se vive como una suma de contradicciones. Luego del viernes, la mayoría de los eventos deportivos y culturales de corte masivo se suspendieron. La cantidad de personas al aire libre efectivamente disminuyó, aunque todavía podían verse personas haciendo sus actividades habituales sin ninguna preocupación por el virus que llegó desde Europa.

    La feria de Tristán Narvaja, la principal de Montevideo, durante la pandemia de coronavirus
    © Sputnik / Sergio Pintado
    La feria de Tristán Narvaja, la principal de Montevideo, durante la pandemia de coronavirus

    Un ejemplo claro son las ferias vecinales. En Montevideo funcionaron de forma normal varias de las principales. La de la calle Tristán Narvaja, la más extensa y típica de la capital, armó sus puestos como si nada sucediera ese domingo. Había menos compradores pero el espacio entre puestos seguía siendo el habitual y obligaba a las personas a mantener entre sí una distancia mucho menor al metro de separación recomendado por los infectólogos.

    Muchas personas mayores, núcleo duro de la población de riesgo ante el brote de coronavirus, no dejaron de realizar sus compras en las ferias o simplemente dar paseos. También podían verse algunas mujeres embarazadas.

    Las contradicciones también se ven en personas que sí demuestran preocupación por la situación. Desde el viernes, y a medida que las farmacias se vaciaban, creció exponencialmente la cantidad de personas con tapabocas, la mayoría adultos mayores. Sin embargo, se ven tapabocas mal colocados o personas que se llevan las manos al rostro en plena calle, por ejemplo.

    En general, los uruguayos consultados por Sputnik en la calle están conformes con las acciones del Gobierno encabezado por Luis Lacalle Pou, que el mismo viernes 13 decretó el "estado de emergencia" debido al COVID-19. Twitter, un ámbito generalmente más politizado, albergó por el contrario más cuestionamientos por parte de simpatizantes del Frente Amplio, partido que gobernaba en el país hasta el 1 de marzo pasado. Para evitar las confrontaciones, el presidente del Frente Amplio Javier Miranda se reunió con Lacalle Pou para conocer las medidas implementadas y el propio expresidente Tabaré Vázquez alentó, a través de un comunicado divulgado el domingo, a la población a cumplir con las exhortaciones hechas por el Gobierno.

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