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    Tres décadas de democracia en Chile (12)
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    MONTEVIDEO (Sputnik) — El miedo es una de las formas que tienen los gobiernos de mantener a una sociedad paralizada, tal como sucedió en Chile, donde durante años existió el temor de que realizar protestas derivara en otro golpe de Estado, dijeron especialistas a Sputnik.

    Pero ese miedo también puede ser la causa por la que un país tome impulso y se lance a las calles a defender sus derechos, como ocurrió en octubre, añadieron.

    "Hay una apelación que tiene que ver con el miedo: tratar de controlar la protesta social y el descontento a través del miedo [por parte del Gobierno], pero hay un momento en el que el miedo deja de ser una forma de control social y pasa a convertirse en un motor de lucha, y creo que eso fue lo que vimos el 18 de octubre", señala la psicóloga social Isabel Piper, integrante del grupo de trabajo de Clacso Memorias colectivas y prácticas de resistencia.

    Piper, docente e investigadora del departamento de psicología de la Universidad de Chile, opina que cuando en 2019 la Policía comenzó a reprimir adolescentes de una manera tan desmedida, fue un gatillo, un clic, y una parte de la sociedad dijo: "no vamos a seguir paralizados por el miedo" y esto es una apelación a la memoria: "las memorias del miedo nos han mantenido con el temor de que si ejercemos una lucha más radical puede volver a haber un golpe".

    Hace treinta años comenzaba a extinguirse en Chile uno de los períodos más oscuros de su historia, la dictadura cívico militar encabezada por Augusto Pinochet (1973-1990), dando paso a la transición democrática, tras la realización de plebiscito en 1988 en el que los chilenos decidieron poner punto final al régimen.

    En 1989 se realizaron elecciones y Patricio Aylwin (1990-1994), integrante del Partido Demócrata Cristiano, fue electo presidente.

    Pinochet

    El 11 de marzo, Chile cumple 30 años de democracia ininterrumpida; sin embargo, parece no haber sido suficiente el tiempo para cicatrizar las heridas que abrió el régimen.

    El legado de los 17 años de dictadura fueron 28.000 personas torturadas, 1.000 personas desaparecidas, 3.197 asesinadas y unas 200.000 obligadas al exilio, según cifras oficiales.

    Sin embargo, la figura de Pinochet continúa siendo reivindicada por algunos sectores de la sociedad y su fantasma parece merodear los pasillos del Congreso.

    El vocero de Amnistía Internacional Chile, Roberto Morales, dijo a Sputnik que, desde hace algunos años, resurgieron los extremos a nivel político, sobre todo "la extrema derecha con rasgos más fascistas".

    Amnistía considera que en Chile "existían grupos que, muy silenciosamente, mantenían su mirada política de extrema derecha".

    La figura de Pinochet comenzó a brotar de forma sigilosa en algunos sectores desde hace un tiempo y ahora comenzó a hacerse visible, a trece años de su muerte.

    "La justificación y la valoración de la dictadura cívico militar, con Pinochet como personaje central, quizás nunca dejó de estar, pero era una cosa más bien escondida y ahora volvió a salir cuando se generaron situaciones de diferencias entre lo que algunos entienden era la sociedad perfecta y gran parte entiende que esa sociedad se estaba armando para beneficiar a grupos minoritarios", señala Morales.

    El activista considera que los extremos que defienden el legado de Pinochet volvieron a emerger quizás debido a que "no existió una sanción social de la magnitud que debiera tener esa dictadura y porque muchas personas que obtuvieron riquezas en ese período mantienen esa defensa férrea a esa dictadura que fue tan nefasta para la sociedad chilena".

    En la misma línea opina Piper, que sostiene que la violencia política estatal nunca dejó de existir en Chile, sino que cambió de forma durante la transición y se construyeron instituciones legitimadas democráticamente para poder ejercer esa violencia.

    Reconciliación y heridas abiertas

    Según una encuesta de Cadem realizada en 2018, a 30 años de la vuelta a la democracia, solo 21% de la población piensa que Chile es un país reconciliado y 42% considera que este es un tema que aún divide mucho a la sociedad.

    "El golpe de estado al presidente Salvador Allende (1970-1973) y los 17 años de dictadura cívico militar dejaron una huella que es difícil pensar que en un tiempo muy corto va a ser asumida totalmente", señaló Morales.

    El activista explica que el concepto de reconciliación, para muchos, también tiene que ver con una sociedad que acepte lo que sucedió en la dictadura en el ámbito de los derechos humanos, para que esto no vuelva a suceder nunca más.

    Piper, en tanto, sostiene que en Santiago si bien hubo políticas de reparación, no existieron políticas de memoria.

    "Nunca hubo una voluntad política seria de tomar el tema de las violaciones a los DDHH, ni del pasado ni del presente y hoy estamos viendo sus efectos", criticó la especialista.

    Además, la psicóloga social opinó que "centrar las memorias en el dolor tuvo el efecto de despolitizar el problema y de perder de vista las luchas por las que esas personas se convirtieron en víctimas, entonces el dolor es un espacio donde todo el mundo está de acuerdo en que no es deseable".

    Sin embargo, ese espacio de encuentro lo que hace es desperfilar las diferencias políticas, el carácter político de la memoria y de las luchas, sostiene la investigadora.

    "La memoria es un campo de conflicto donde se construyen en el debate versiones sobre el presente y sobre el pasado; el acto de recordar tiene que ver más con el presente que con el pasado, tiene que ver con cómo apelamos al pasado para justificar, comprender, darle sentido, a lo que nos afecta, a lo que sentimos en el presente".

    En este sentido, añadió que "la construcción" de una memoria "única" del pasado lleva a "cerrar el debate", que si bien es un espacio "de encuentro y de conflicto" en el que se enfrentan diferentes versiones de lo ocurrido, "en ese debate se ven los matices".

    "En cambio, cuando ya hay una versión oficial, esa versión prima y deja de debatirse y de pensarse ese pasado", expresó la especialista.

    Morales, por su parte, afirma que la sociedad chilena está dividida "en torno a si las violaciones de derechos humanos son o no legítimas en un marco de otro tipo de violencias y de protesta social".

    "La verdad es que, al parecer, no aprendimos mucho del período más negro de la historia [de Chile], y se ven muchas divisiones en el punto de vista bastante extrema en nuestra sociedad", expresó el vocero.

    El activista sostiene que no se conversó lo suficiente y "eso derivó en una sociedad que no está reconciliada y generó un nivel de rabia en una parte de la población que sufrió un modelo de sociedad excluyente, castigador y otra parte de la sociedad que quizás no lo ha sufrido, pero que se está adhiriendo a estas personas".

    Por otra parte, existe otra parte de la sociedad que "manifiesta su rechazo a defender los derechos humanos explícitamente y sigue cuestionando el rol de las instituciones y sigue justificando las violaciones por mantener la seguridad pública", añadió.

    Piper, en tanto, señala que técnicamente no se puede decir que no hubo justicia en la transición porque las leyes se aplicaron y hubo juicios; sin embargo, se trató de procesos larguísimos con escasas sentencias, y cuando existieron sentencias fueron irrisorias, por ejemplo, de tres a cinco años de cárcel por decenas de asesinatos.

    "Creo que aquí el tema de la impunidad es un tema muy fuerte y que ahora reaparece con la rebelión popular actual y el comportamiento de la policía, con la impunidad completa con la cual están actuando las fuerzas policiales dan cuenta de lo que ha sido parte de la historia de Chile: la impunidad por los asesinatos", sostiene la especialista.

    Chile y la oscuridad

    La organización Amnistía Internacional dijo que Chile cerró 2019 con la peor crisis de derechos humanos desde la dictadura.

    "Lamentablemente, los hechos de violencia y de violación de derechos humanos por parte de agentes del Estado siguen sucediendo", indicó el vocero.

    "Nosotros dijimos que la violación de derechos humanos fue mutando en su forma; partieron por asesinatos y muerte en distintas circunstancias, por detenciones arbitrarias, por torturas, maltrato, y hoy está centrado en lo que tiene que ver con las fuerzas policiales y la represión", alertó Morales.

    Por su parte, Piper considera que a partir del levantamiento del 18 de octubre uno de los principales slogans de los manifestantes fue: "No son treinta pesos, son treinta años".

    "Hace 30 años ocurrió la transición, esto es una apelación a la transformación que la transición no logró realizar", afirmó.

    El 11 de marzo de 1990, Patricio Aylwin asumió como presidente de Chile, el primero tras la dictadura de Augusto Pinochet.

    El Gobierno que preside Sebastián Piñera anunció días atrás que realizará dos actos oficiales este 11 de marzo: uno por los 30 años del regreso a la democracia, y otro por los dos años de su segundo mandato, según informó el diario La Tercera días atrás.

    Algunas organizaciones sociales y sindicales han llamado a paralizar las actividades para ese día, en rechazo al actual Gobierno.

    Tema:
    Tres décadas de democracia en Chile (12)
    Etiquetas:
    derechos humanos, Augusto Pinochet, crisis, Chile
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