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    Organizaciones feministas mexicanas preparan para el 9 de marzo el paro general bautizado "Un día sin mujeres", en el marco de una creciente indignación social por el aumento de los feminicidios, afirmaron activistas consultadas, mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador observa con recelo la protesta y le resta importancia.

    "La convocatoria la lanzó una colectiva de mujeres denominada Las Brujas de Mar, es un proceso en el que buscamos visibilizar el papel de las mujeres, y lo que aportamos a la sociedad", dijo a Sputnik Nayeli Pérez del Observatorio de Feminicidios.

    La representante de la organización que documenta la violencia más extrema contra las mujeres, que aumentó 137% en los últimos cinco años, señaló que en esa jornada buscan "exigir, sobre todo, que no nos sigan matando, que no nos sigan desapareciendo y que no haya más impunidad".

    La convocatoria inundó las redes sociales con la etiqueta #UnDíaSinNosotras, bajo el lema "El nueve (de marzo) ninguna se mueve".

    El llamado se extendió desde el puerto de Veracruz, en el Golfo de México, donde surgió la mencionada colectiva de mujeres, acompañado de una advertencia tajante: "ni una mujer en las calles, ni una mujer comprando, ni una mujer en los trabajos, ni una niña en las escuelas, ni una joven en las universidades".

    López Obrador, líder de la izquierda nacionalista, dijo que respeta el derecho de las mujeres a la protesta: "prohibido prohibir", reafirmó.

    ​Pero también expresó sus sospechas de que "hay mano negra" en la convocatoria, con supuestas maniobras políticas ocultas desde la oposición, que buscarían desestabilizarlo.

    El clima social se agitó tanto que, cuando el mandatario anunció que el mismo día del paro de mujeres comenzaría la venta de boletos de una rifa simbólica del avión presidencial, se desató otra polémica que lo obligó a cambiar la fecha, para el siguiente día.

    Ante la pregunta de una periodista, respondió que "como nos confunden, yo ni me di cuenta, ni tenía en mente que era el 9 (de marzo) el paro que se promueve del movimiento feminista, y por eso dije que se comenzaban a distribuir los boletos".

    López Obrador enfatizó en su conferencia de prensa que su administración "no caerá en provocaciones por parte del conservadurismo".

    Decidió postergar para el martes 10 de marzo el comienzo de la venta de boletos del sorteo del avión presidencial, una campaña que busca evidenciar "el derroche" de sus antecesores.

    Los dilemas del Gobierno

    Varios integrantes del Gobierno vacilan entre apoyar la causa feminista o respaldar el peculiar enfoque del mandatario.

    El caso más notorio es el canciller Marcelo Ebrard, quien dijo el 26 de febrero que "lo que se está convocado para el día nueve es algo que no solo debemos ver con respeto a la libertad de expresión".

    El jefe de la diplomacia mexicana dio un paso más y apuntó: "son nuestras compañeras las que van a decidir esto, sino más allá, verlo con una simpatía profunda porque hay una empatía de causa, tienen absoluta libertad".

    Dos secretarias del gabinete presidencial, Olga Sánchez Cordero, de Gobernación, y María Luis Albores, de Bienestar, también expresaron simpatías por el paro.

    La activista por la jornada sin mujeres en la Ciudad de México, Sofía Aguilar Flaschka, dijo a Sputnik que "el Gobierno enfrenta una disyuntiva en este tema".

    El dilema del mandatario, explicó, es "qué tanto un presidente de izquierdas no puede reconocer la falta de derechos de la mitad de la población y frente a eso reacciona tratando de invisibilizar un movimiento que no solo crece en México sino en América Latina".

    La joven académica egresada de la jesuita Universidad Iberoamericana agregó a que "las mujeres estamos actuando como un muro frente a un Gobierno que ha decidido no nombrarnos".

    Finalmente, Aguilar Flaschka apuntó que "resulta paradójico que un mandatario de izquierdas, que busca la igualdad y alcanzar derechos para todas y todos sin distinción, no esté dispuesto a reconocer esta realidad violenta que vivimos las mujeres".

    La activista Nayeli Pérez recordó a Sputnik que "las mujeres en este país siempre hemos estado en las luchas sociales, aunque ese papel no ha estado lo suficientemente visibilizado".

    A esa larga experiencia social se agrega que "el movimiento feminista contemporáneo tiene una particularidad: la participación de jóvenes y el hartazgo con la violencia, eso es algo que el Gobierno no comprende plenamente", señaló Pérez.

    Los gremios empresariales anunciaron que no descontarán el salario ni sancionarán a las mujeres que no asistan a trabajar, y tampoco tomarán controles de ingreso.

    Así también lo decidieron universidades y oficinas gubernamentales provinciales, que se hacen eco de la indignación colectiva.

    El feminicidio más doloroso y reciente fue el de una niña de siete años, Fátima, secuestrada a la salida de su escuela el pasado 11 de febrero.

    Su cadáver apareció en una bolsa de plástico, con señales de torturada y abuso sexual.

    Dos días antes, el país había sido sacudido por el asesinato de Ingrid Escamilla, de 25 años, apuñalada por su pareja.

    La publicación en la prensa sensacionalista de fotografías de su cuerpo lacerado, generó la indignación de su familia.

    Colectivos feministas acudieron al Palacio Nacional, sede presidencial, para pintar consignas y reclamar acciones urgentes.

    "Estado Machista, Estado encubridor", rezaban las consignas en la residencia oficial del jefe del Ejecutivo, pintadas con verde, color del movimiento.
    Etiquetas:
    feminicidios, México
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