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    LA PAZ (Sputnik) — El Gobierno transitorio de Bolivia anunció ajustes ligeros en las metas macroeconómicas de 2020, con baja del crecimiento y alza de la inflación, pero sin modificar los objetivos generales definidos en el presupuesto dejado por la pasada administración de Evo Morales.

    "El programa financiero para el presente año se ha formulado en la perspectiva de mantener el dinamismo de la actividad económica, el empleo y los programas de protección social", dijo el ministro de Planificación, Carlos Díaz, en la presentación del compromiso interinstitucional de metas macroeconómicas anuales.

    El programa, firmado por Díaz, el ministro de Economía, José Luis Parada, y el presidente del Banco Central, Guillermo Aponte, rebaja de 4,24% a 3,5% la meta de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2020, aunque todavía superior a la expansión de hasta 3% que se habría registrado en 2019.

    El año pasado, la meta oficial de crecimiento era de al menos 4%, pero resultó imposible de cumplir como consecuencia de la incertidumbre provocada por sucesivas elecciones primarias y generales y el posterior conflicto político y social de octubre y noviembre que incluyó la caída del Gobierno de Evo Morales.

    La meta de inflación en 2020, que el presupuesto heredado de Morales fijaba en 3%, fue elevada a 3,4% en el programa financiero presentado.

    Los objetivos de crecimiento sostenido, aumento del empleo y protección a las clases más pobres con diversos bonos han sido pilares del modelo económico de los tres gobiernos sucesivos de Morales, que sumaron casi 14 años.

    Al reafirmar esos objetivos, el ministro Díaz señaló que serán posibles sin afectar a la estabilidad económica y pese a un contexto internacional poco favorable, por los bajos precios de las materias primas, que en el caso de Bolivia son los minerales y el gas natural, sus principales fuentes de divisas.

    La estabilidad, señaló, seguirá basada en una inflación controlada, la solidez del sistema financiero, la sostenibilidad de la deuda pública y una reducción del déficit fiscal, que debería bajar este año a 6,6% del Producto Interno Bruto (PIB), desde más de 8% registrado en 2019.

    En materia monetaria, el programa ratificó un reciente anuncio del Banco Central de que no se prevé una devaluación, habida cuenta de que las resevas internacionales se mantienen en niveles holgadamente superiores a los mínimos recomendados por organismos internacionales.

    Al 31 de diciembre pasado, esas reservas eran de 6.468 millones de dólares, equivalentes al 16% del PIB o cinco veces la deuda externa da corto plazo, y suficientes para cubrir al menos seis meses de importaciones, según cifras oficiales.

    Etiquetas:
    PIB, gobierno, economía, Bolivia
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