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    La expresidenta de Argentina, uno de los personajes centrales del documental de Netflix, afirmó que hay una paradoja entre la corrección de la serie y el trabajo de la Justicia argentina, especializada en "producir ficciones, dirigidas y guionadas en detalle".

    Semanas después de que Netflix estrenara la serie Nisman: el fiscal, la presidenta y el espía, la expresidenta y actual vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, rompió el silencio y dio su parecer sobre el documental realizado por el cineasta británico Justin Webster.

    "La paradoja argentina o cuando Netflix hizo lo que tendría que haber hecho Comodoro Py y Comodoro Py hizo lo que hace Netflix", tituló Fernández en un artículo publicado en su blog personal y en clara alusión al papel de la Justicia argentina, identificada popularmente como 'Comodoro Py' por ser la calle en la que se encuentra la sede de tribunales.

    La actual vicepresidenta reconoció que, a menos de un mes de su estreno, ya vio la serie documental de seis capítulos tres veces y admitió que el documental venció sus prejuicios "acerca de lo que uno esperaba que iba a hacer un documentalista inglés en una plataforma estadounidense con un tema como el de Nisman".

    Cristina Fernández también se permitió hacer una crítica desde lo audiovisual, desde su papel de "cinéfila" y "madre de una joven cineasta", asegurando que el producto es "de una calidad excepcional". Además de varios aspectos técnicos de la pieza, para la exmandataria lo más destacable es "la ausencia total de una 'voz en off' que, en cierta manera, intentara inducir la interpretación de hechos y testimonios". 

    "Lo que se dice un auténtico y verdadero documental en términos jurídicos", añadió.

    A partir de esa apreciación, Fernández de Kirchner celebra "lo que pudo lograr Justin Webster que no es abogado, ni juez, ni tiene responsabilidades institucionales: mostrar los hechos con objetividad, sin omisiones de testimonios y circunstancias, sin inventar hechos que no existieron y menos aún desarrollar hipótesis y relatos sin pruebas que los sustentes y que, al hacerlo, las conviertan en verdades".

    "Por el contrario, nada como Comodoro Py y parte del Poder Judicial para producir ficciones, dirigidas y guionadas en detalle por los servicios de inteligencia —nacionales y extranjeros—  y difundidas por los medios de comunicación hegemónicos. Lástima que estos directores y estos guionistas no ganarán el único premio al que debe aspirar la verdadera Justicia: descubrir la verdad y darla a conocer", apuntó.

    La exmandataria valoró especialmente los "testimonios inéditos" de los representantes del FBI y la CIA incluidos en el documental así como las "contradicciones de exmiembros de los servicios de inteligencia nacionales que tuvieron actuación y vinculación directa" tanto en la muerte de Nisman como en la investigación del atentado a la sede de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) en 1994.

    En esa línea, consideró que "de ser abordado en términos jurídicos e institucionales", el documental de Webster "seguramente  permita arribar a conclusiones que tengan que ver con lo que realmente sucedió".

    Fernández también dedicó unas líneas a reivindicar el trabajo de la fiscal Viviana Fein —a cargo de la investigación hasta que la causa pasó a la órbita federal—, de quien, según confesó, pensaba en principio que "no había dado la talla" para el caso. Sin embargo, el documental la hizo cambiar de opinión: "Luego de haber visto todo lo que hizo, con filmaciones, fotos, testimonios y haber escuchado su propia palabra… chapeau".

    Etiquetas:
    Netflix, Netflix, Alberto Nisman, Cristina Fernández de Kirchner, Argentina
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