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    Desde su asunción en 2017, el presidente de EEUU, Donald Trump, marcó su clara intención de ser influyente a nivel internacional. Así desplegó sus planes en América Latina, promoviendo el aislamiento de gobiernos no alineados y con un estilo caracterizado por las amenazas de nuevos aranceles.

    "El 20 de enero de 2017 será recordado como el día en que el pueblo volvió a gobernar esta nación", había dicho Donald Trump en su discurso de asunción de la Presidencia. Aquel día, Estados Unidos inauguraba un período político que se caracterizaría por interminables exabruptos del mandatario y una conflictividad siempre latente con el resto del mundo.

    América Latina no escapó al estilo confrontador de Trump, que durante sus primeros tres años de Gobierno intentó insistentemente intervenir en el devenir de la región.

    Las interferencias de Trump en América Latina

    • Cuba

    Desde su asunción, Trump se esforzó por marcar un perfil totalmente contrario al de su predecesor Barack Obama, quien había procurado acercar posiciones con la isla y llegó a proponer al Congreso la posibilidad de finalizar el bloqueo comercial y financiero.

    Lejos de flexibilizar el bloqueo, la administración Trump buscó ampliar cada vez más la cantidad de entidades cubanas alcanzadas por las sanciones. Así, desde que llegó a la Casa Blanca amplió en tres ocasiones la lista de entidades sancionadas.

    Además, Trump eliminó las licencias para viajes educativos, no comerciales o cruceros desde EEUU hacia la isla.

    Otro de los puntos altos fue la puesta en vigencia del título III de la Ley Helms-Burton, que permite a estadounidenses y cubanos naturalizados en EEUU llevar a juicio en cortes norteamericanas a entidades que se hayan beneficiado de propiedades confiscadas tras la Revolución Cubana.

    • Venezuela

    Venezuela fue el principal teatro de operaciones para el Gobierno de Donald Trump. Desde su asunción, el presidente estadounidense se mostró duro con el Gobierno de Nicolás Maduro y ya en mayo de 2017 anunció las primeras sanciones contra el país latinoamericano, cuando el Departamento del Tesoro congeló los activos y prohibió transacciones en EEUU a ocho miembros del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela.

    Las sanciones económicas de Trump contra miembros importantes del Gobierno de Maduro continuaron en los meses siguientes y fueron una constante en la gestión de la Casa Blanca. El 1 de junio de 2017, EEUU sancionó directamente los bienes de Maduro, en reprimenda por haber conformado una Asamblea Nacional Constituyente.

    En los meses siguientes, sanciones económicas similares recayeron sobre otros dirigentes de peso como Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Vladimir Padrino, Jorge Rodríguez y la mismísima primera dama Cilia Flores.

    Ya en 2019, aprovechando la asunción de un nuevo mandato por parte de Maduro, Trump modificó su estrategia para intervenir directamente en la política venezolana. Así, y con el secretario de Estado Mike Pompeo y el entonces asesor en materia de Defensa John Bolton fueron la cara visible del respaldo al diputado opositor Juan Guaidó, que el 23 de enero se autoproclamó "presidente encargado de Venezuela".

    El apoyo a Guaidó por parte de EEUU se tradujo en permitirle el uso de los bienes que la administración Trump había bloqueado al Gobierno venezolano. Al mismo tiempo, EEUU inició una campaña internacional para que otros países del mundo reconocieran a Guaidó como presidente constitucional de Venezuela.

    La política exterior de Trump llegó a promover, incluso, la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) para contar con el apoyo de los demás países latinoamericanos a una eventual intervención en territorio venezolano.

    • México

    La relación entre EEUU y México fue uno de los pilares de la campaña que llevó a Trump a la presidencia. La idea de levantar un muro en la frontera sur con México para evitar el ingreso al país de "criminales" mexicanos fue uno de los puntos más cuestionados de su plataforma, y a la vez uno de los puntos con los que logró atraer la atención de los grandes medios.

    Sin embargo, la financiación de las obras de reforzamiento del muro fue uno de los grandes dolores de cabeza para Trump, ya que su propuesta fue rechazada sistemáticamente por el Partido Demócrata, con mayoría en la Cámara Baja del Congreso. De los 5.700 millones de dólares que Trump quería utilizar para el muro, solo obtuvo autorización para 1.370 millones. En enero de 2020, el presidente celebró que un Tribunal de Apelaciones avaló la utilización de 4.000 millones de dólares para finalizar el muro.

    El muro no fue el único tema en el que EEUU puso en aprietos a México. La negociación del T-MEC, el nuevo tratado comercial entre EEUU, Canadá y México, fue otra piedra en el zapato para los mexicanos. Además de los posibles efectos negativos que podría traer para la economía mexicana, la negociación se vio contaminada por las amenazas de Trump de imponer aranceles en caso de que México no contuviera las caravanas migratorias que llegaban desde Centroamérica.

    • Guatemala

    La preocupación de la gestión de Trump por la cuestión migratoria, y la negativa de México a recibir a los migrantes rechazados por EEUU, lo llevó a posar sus ojos sobre Guatemala. Así es como en julio de 2019, apenas unos días antes de las elecciones que llevarían a Alejandro Giammattei al Gobierno, el presidente Jimmy Morales firmó un acuerdo con Trump que establecía a Guatemala como 'tercer país seguro'.

    Si bien hay puntos del acuerdo que aún hoy siguen sin estar claros, el pacto compromete a Guatemala a dar asilo a los migrantes que desean ingresar a EEUU mientras el país nortamericano tramita el posible ingreso.

    Fiel a su estilo, Trump llegó a amenazar a Guatemala con "prohibiciones" o más aranceles en caso de que el acuerdo no fuera refrendado en el país centroamericano, luego de que el Tribunal Constitucional de Guatemala rechazara la legalidad del acuerdo.

    • Brasil

    La relación entre el presidente brasileño Jair Bolsonaro y Donald Trump es lo que bien podría definirse como un 'amor no correspondido'.

    Desde su asunción el 1 de enero de 2019, Bolsonaro se ha esforzado por alinear las políticas de Brasil a los intereses estadounidenses en la región. Así, el mandatario brasileño fue uno de los principales aliados de Trump en su intento de desestabilizar a Nicolás Maduro, al tiempo que enfrentó públicamente al peronismo en Argentina, que finalmente ganó las elecciones con Alberto Fernández en la Presidencia y Cristina Fernández de Kirchner en la vicepresidencia.

    Fuera de la región, Bolsonaro también fue un buen aliado: Brasil acercó posiciones con países en sintonía con EEUU como Israel o Arabia Saudita y ensayó posiciones contrarias a la República Islámica de Irán, por ejemplo. No pudo hacer lo mismo con China o Rusia, con quien finalmente debió mantener buenos vínculos en el marco de las reuniones de los BRICS.

    Del otro lado, Trump no mostró las mismas atenciones con Bolsonaro. En diciembre, el presidente estadounidense anunció su intención de colocar aranceles al acero y el aluminio procedente de Brasil en reprimenda por la devaluación de la moneda brasileña, lo que interpretó como una forma de competir deslealmente con los productores de EEUU.

    Otro ejemplo es que el presidente estadounidense mantuvo la exigencia de visa a los ciudadanos brasileños a pesar de que Bolsonaro había resuelto eliminar ese trámite para los visitantes de EEUU.

    • Bolivia

    En un modo similar al de Venezuela, aunque con la diferencia de que en este caso sí tuvo éxito, la administración Trump fue un aliado muy importante para que la oposición a Evo Morales pudiera hacerse del Gobierno.

    De hecho, EEUU fue el primer país en considerar a la senadora Jeanine Áñez como "presidenta" de Bolivia, luego de que accediera al cargo autoproclamándose tras el golpe de Estado que desplazó a Evo Morales.

    • Argentina

    La Argentina de Mauricio Macri fue otro de los pilares de EEUU en su cruzada contra Maduro dentro de América Latina. Desde su asunción, Trump vio en el empresario argentino una oportunidad de recomponer una sintonía que su país había perdido con los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

    De hecho, el apoyo de Trump fue crucial para que el Fondo Monetario Internacional (FMI) accediera a apoyar financieramente a Macri en medio de una crisis económica, otorgando al país rioplatense un préstamos por 57.000 millones de dólares, una cifra récord en la historia del organismo internacional de crédito.

    El Gobierno estadounidense también fue clave para lograr que la gestión de Macri incluyera a la organización Hizbulá dentro de su registro de terrorismo, algo que EEUU también impulsó en Paraguay y Brasil.

    El punto de mayor cercanía personal entre Trump y Macri se dio durante la cumbre del G20 que se realizó en Argentina en 2018.

    • Colombia

    "Estamos tratando de ayudar lo más que podemos. También estamos trabajando con Colombia, su líder es amigo mío y está haciendo un gran trabajo, se los aseguro", había dicho Trump en septiembre de 2019 cuando elogió el papel del presidente colombiano Iván Duque para alojar a emigrantes venezolanos.

    Si bien la cooperación, especialmente en materia militar, entre EEUU y Colombia es una constante desde el período de Álvaro Uribe, la sintonía entre Washington y Bogotá cobró un nuevo sentido cuando Colombia se erigió como base de operaciones para los primeros intentos de desestabilizar al Gobierno de Maduro.

    La frontera colombo-venezolana fue fundamental para el intento estadounidense de ingresar alimentos y otros artículos, presentados como "ayuda humanitaria", a territorio venezolano, aún sin la anuencia del Gobierno venezolano.

    El grado de cooperación pareció quedar totalmente al descubierto en enero de 2019 cuando, en un descuido de Bolton durante una conferencia, el asesor de Trump dejó ver una anotación en que se leía "5.000 soldados a Colombia". La posibilidad de enviar tropas al país suramericano fue desestimada más tarde por ambos países y nunca se explicó la razón que llevó a Bolton a manejar esa posibilidad.

    Etiquetas:
    Colombia, Brasil, Bolivia, Argentina, Venezuela, América Latina, EEUU, Donald Trump
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