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    CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — El presidente Andrés Manuel López Obrador buscó en 2019 un nuevo lugar en Latinoamérica para la diplomacia mexicana de no injerencia, pero la volatilidad regional lo empujó a asumir un papel relevante en la crisis boliviana y un cuestionado giro ante los migrantes centroamericanos que van hacia EEUU, según analistas.

    "México ha buscado, como lo demostró el caso del expresidente boliviano Evo Morales, tratar un reposicionamiento regional, más allá de Centroamérica y el Caribe, demostrando que quiere jugar un nuevo papel en América Latina", dijo a Sputnik Roberto Zepeda, politólogo y académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

    Este giro coincide con la aceptación de la presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en 2020, que reúne a 33 países, que ante las diferencias ideológicas entre los gobiernos se encuentra en crisis.

    "Para México la CELAC será una oportunidad de ratificar ese nuevo papel de liderazgo regional", sostuvo Zepeda, profesor de la facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la UNAM.

    En noviembre pasado, la Cancillería mexicana concedió refugio al presidente boliviano Evo Morales, un día después que se viera obligado a renunciar por petición del Ejército, un hecho que el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, consideró como "un golpe de Estado".

    "Ahora estamos volteando al sur, sin dejar de reconocer nuestra relación con el norte", apuntó el académico.

    Cuando EEUU presione a México el politólogo estima que López Obrador podrá responder a Washington con el despliegue de su nuevo rol latinoamericano.

    En los últimos 25 años, desde la firma del Tratado de Libre Comercio con América del Norte que convirtió a este país en potencia manufacturera y exportadora, las administraciones anteriores rechazaron jugar un rol regional activo.

    Esos gobiernos priorizaron su relación con Norteamérica, sobre todo el vecino EEUU, con el que tiene una sólida integración comercial desde hace más de un cuarto de siglo.

    En un debate legislativo sobre la ratificación de las recientes modificaciones al nuevo pacto comercial norteamericano (T-MEC), en el Senado, Ricardo Monreal, líder de la bancada del gobernante del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) dijo que ese nuevo pacto es "un instrumento correcto para el desarrollo del país para la certidumbre" a los actores económicos.

    López Obrador ha sorprendido con rasgos que eran atribuidos a las políticas neoliberales, que él cuestiona frontalmente como causantes de la desigualdad.

    Por ejemplo, la llamada "austeridad republicana", que inclusive llevó a un subejercicio fiscal de unos 7.750 millones de dólares que estaban autorizados para el gasto público en 2019.

    "¿Quién iba a pensar que un presidente de izquierda tuviera disciplina fiscal, que no se endeudara, que fuera honesto, que iba a usar como política de Estado la austeridad y las sobriedad republicanas?", preguntó Monreal en un aplaudido discurso en la tribuna senatorial, el 12 de diciembre, minutos antes de la ratificación legislativa.

    El reto de la crisis venezolana

    Pero la presidencia de la CELAC será también un reto respecto a su papel en temas álgidos como la crisis venezolana.

    Hasta ahora, el presidente mexicano, que reivindica su pertenencia a una izquierda nacionalista que defiende principios de no intervención y defensa de la soberanía de las naciones, ha evitado tomar una posición de apoyo directo al Gobierno de Venezuela.

    "Sobre Venezuela nuestra postura es la misma, tenemos que ser respetuosos de los principios de no intervención", ha señalado López Obrador en forma reiterada a las preguntas sobre las denuncias de violaciones a los derechos humanos en ese país sudamericano.

    Pero mientras evita descalificar a Maduro, como le piden incluso algunos sectores afines a su Gobierno, al mismo tiempo se niega a asumir un liderazgo regional de los gobiernos de izquierda que le ofreció en noviembre el presidente del país caribeño.

    Maduro, quien promueve el Socialismo del Siglo XXI, le propuso que asumiera junto al nuevo presidente peronista argentino, Alberto Fernández, el papel de marcar un nuevo rumbo "de una ola contra el neoliberalismo en la región".

    Jaime Cárdenas, investigador del instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, señaló a Sputnik que a nivel latinoamericano México deberá "afrontar las consecuencias de su decisión de reformular su política migratoria debido a las presiones estadounidenses".

    En junio, después de que Donald Trump amenazara con imponer aranceles a los productos mexicanos, López Obrador aceptó poner en marcha mayores controles a los cientos de miles de migrantes, principalmente centroamericanos, que cada año cruzan su territorio para tratar de llegar a EEUU.

    "Va a ser difícil explicar por qué México ha asumido el papel de convertirse en un agente migratorio de EEUU", advirtió Cárdenas, quien fue diputado del gobernante Morena.

    Pero el politólogo Zepeda, asegura que ese giro sí puede justificarse.

    "Los intereses económicos son muy importantes y en el caso de México sostener una buena relación con Washington es particularmente necesario", explicó.

    El mandatario, de 66 años, asumió el 1 de diciembre de 2018 por seis años.

    Etiquetas:
    Venezuela, Bolivia, América Latina, México, Andrés Manuel López Obrador
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