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    CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — El Gobierno de México aspira a relanzar en el nuevo año su producción petrolera y cerrar el actual en 1,77 millones de barriles diarios, tras una caída de la extracción a su nivel más bajo en cuatro décadas.

    "El discurso nacionalista de convertir a Pemex en el principal actor del sector de hidrocarburos y relanzar la producción en solitario tiene la desventaja de que la empresa deberá asumir todos los costos y riesgos de exploración que antes asumían empresas privadas", explicó a Sputnik el experto Alexis Juárez Cao, posdoctorado en energía por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.

    Pemex volvió al mercado de bonos el 19 de diciembre, después de tres años sin colocar títulos en el mercado local, para recaudar 5.000 millones de pesos (unos 250 millones de dólares) en la Bolsa de Valores.

    El propósito de la colocación de estos bonos es refinanciar la deuda de Pemex, que en enero se estimaba en unos 106.000 millones de dólares, a unos 97.900 millones el comenzar 2020.

    Pemex es la petrolera con mayores pasivos en todo el mundo, lo que pone en entredicho su viabilidad financiera a largo plazo.

    De hecho el Gobierno debió inyectar el equivalente a 1.250 millones de dólares para garantizar la liquidez de Pemex.

    Al mismo tiempo, se comprometió con proyectos de inversión a largo plazo como la nueva refinería de Dos Bocas, en las costas del Golfo de México (sudeste), contemplada por el presidente Andrés Manuel López Obrador como obra estratégica para disminuir la importación de gasolinas desde EEUU.

    Repunte y nuevas metas

    El Gobierno se fijó como meta recuperar los niveles de producción, que según el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, deben llegar a los 1,77 millones de barriles diarios (b/d) al finalizar este mes.

    La producción petrolera mexicana había caído en octubre a 1,61 millones b/d, la cifra mensual más baja desde noviembre de 1979 cuando la empresa extrajo 1,65 millones de b/d.

    Esa producción es la mitad del pico histórico alcanzado en 2004, que ahora parece muy lejano, de 3,4 millones de b/d.

    "Se detuvo la caída, se estabilizó y hay un reciente repunte en estos días", celebró Romero Oropeza a mediados de diciembre.

    Pero en contraste con este augurio positivo, el experto en temas energéticos Juárez Cao señala que la situación de la petrolera está lejos de ser la mejor.

    "No se invirtió en infraestructura de proyectos estratégicos de exploración y producción de los diferentes campos petroleros de aguas someras, profundas o terrestres, bien identificados en años anteriores", observó el especialista sobre el proceso de apertura de la industria que comenzó en 2012, tras ocho décadas de monopolio estatal.

    Por lo tanto, en las administraciones anteriores "no se fortaleció la empresa ni se generaron las condiciones para aumentar la producción en el mediano y largo plazo en nuevos yacimientos no convencionales", subrayó.

    La calificadora de riesgos financieros Moody's tiene la misma percepción y mantiene una "perspectiva negativa" sobre el comportamiento de la deuda de Pemex.

    La agencia financiera ha señalado que se mantendrá la disminución en producción y reservas petroleras probadas (con inversión y tecnología aseguradas) y que la petrolera "necesitará el apoyo del Gobierno hasta que pueda generar flujo libre de efectivo".

    El riesgo de la operación de rescatar a Pemex con fondos públicos es contagiar la calificación financiera de la deuda pública del Estado mexicano, que batalla contra el estancamiento económico.

    A esto se suman las denuncias de corrupción que involucraron a Pemex con la firma de un contrato irregular con la brasileña Odebrecht para modernizar una refinería, a cambio del pago de sobornos millonarios.

    La Fiscalía federal acusó en mayo de corrupción al exdirector de Pemex, Emilio Lozoya (2012-2016), quien está prófugo.

    Las denuncias que afectan a la firma estatal también se relacionan con el robo de combustible y la corrupción sindical.

    Pemex se mantiene como la segunda mayor petrolera latinoamericana por su volumen de producción, superada por la brasileña Petrobras y delante de la colombiana Ecopetrol y la venezolana PDVSA, que ocupan el tercer y cuarto lugar.

    Etiquetas:
    deuda, Pemex, petróleo, producción, México
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