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    CARACAS (Sputnik) — Volver a Venezuela es el sueño de muchos ciudadanos que emigraron en los últimos cinco años, y aunque algunos regresaron en el mes de diciembre para reunirse con sus familiares en Navidad, dijeron a Sputnik, que aún les resulta imposible quedarse.

    "Aunque sentí que hay más seguridad, porque veo más control policial, y también hay muchos productos que antes no se encontraban, aún no tengo capacidad de quedarme, si pudiera estar aquí ganando lo que me pagan en España, lo haría sin pensarlo, porque está mi familia, mi clima, mi país", dijo a Sputnik Antonio Montilla, quien vive desde hace tres años en Madrid, donde trabaja en una empresa de transporte de alimentos.

    En Venezuela el salario mínimo es igual a 3,3 dólares, más un bono de alimentación de la misma cantidad, que no se incluye en el pago de prestaciones sociales.

    Aunque la mayoría de los venezolanos consultados por Sputnik en los últimos meses, con excepción de jubilados y pensionados, aseguraron a Sputnik que reciben como salario mínimo entre 20 y 50 dólares por mes de trabajo, señalan que es insuficiente por lo que la mayoría depende de lo que envían sus familiares en el extranjero.

    "Mi papá gana como 30 dólares al mes y mi mamá no trabaja porque sufre de la columna, yo me fui a Perú y mi hermano a Colombia, y desde allá logramos ayudarlos, aunque no es mucho, entre los dos les pasamos al menos 100 dólares al mes y ahora que vine a pasar navidades con lo caro que está todo me doy cuenta que solo le alcanza para medio comer", dijo Oliver Quevedo de 23 años, exiliado desde hace dos años.

    Quevedo confesó que él y su hermano Daniel, que vive en Colombia, fueron objeto de tratos irrespetuosos y xenófobos, solo por ser venezolanos, y aunque esa situación solo le produce deseos de retornar a su país, no puede.

    "Yo estoy aquí y solo me provoca quedarme, allá me he tenido que quedar callado cuando un policía viene a tratarme como un delincuente solo porque soy venezolano o 'veneco' como ellos le dicen a uno, además, tuve que dejar a un lado mis ganas de estudiar para poder ver por mí y por mis padres, es un sacrificio", agregó.

    El Gobierno de Venezuela señaló en reiteradas ocasiones a los gobiernos de Perú, Colombia y Ecuador de promover actos de xenofobia, agresiones y persecuciones contra venezolanos que emigraron a esas naciones y la Organización de Naciones Unidas (ONU) les llamó a promover respecto hacia los ciudadanos de ese país.

    De acuerdo con la Agencia de la ONU para los Refugiados hay más de 4,6 millones de personas refugiadas y migrantes de Venezuela en todo el mundo.

    "Las personas continúan saliendo de Venezuela para huir de la violencia, la inseguridad y las amenazas, así como la falta de alimentos, medicinas y servicios esenciales (...) Con más de cuatro millones de venezolanos y venezolanas que se encuentran viviendo en el exterior, la gran mayoría en países de América del Sur, este es el éxodo más grande en la historia reciente de la región", indica ACNUR en su portal web.

    El presidente venezolano, Nicolás Maduro, aseguró que las cifras fueron alteradas, pues a su juicio resulta imposible que cuatro millones de sus connacionales hayan abandonado el país, y sostiene que quienes se fueron, lo hicieron debido a las dificultades económicas que han provocado las sanciones de Estados Unidos.

    En los últimos años muchos países de la región aumentaron sus controles fronterizos para regular el ingreso de los ciudadanos de este país o comenzaron a solicitarles visa.

    La migración repuntó en medio de la caída del precio del petróleo a finales de 2014, pues el 99% de los ingresos del país dependen de ese sector.

    A partir de ese momento, en medio de escándalos de corrupción que implicaban a su principal industria Petróleos de Venezuela S.A (PDVSA), y denuncias del presidente Maduro, de un bloqueo financiero silencioso por parte de Estados Unidos, comenzaron a escasear alimentos, medicamentos, textiles, autopartes, pues casi todo lo que se consume en esta nación depende de las importaciones.

    A esta situación se sumó una crisis política que cada año fue en ascenso, en 2013 y 2014, se registraron intensas protestas de oposición contra el presidente Nicolás Maduro para exigir su renuncia, al igual que en 2015, 2016 y 2017, siendo estas últimas las más extensas y con mayor cifra de fallecidos (157 muertos entre manifestantes, policías y transeúntes).

    Tras esa última jornada de protestas, Estados Unidos comenzó a sancionar a Venezuela y a PDVSA, impidiendo el financiamiento de la deuda, y colocando en una lista negra a la mayoría de los altos funcionarios del país, y en 2018, tras la reelección de Maduro para el período 2019 – 2025, las medidas incrementaron.

    Este año la toma de posesión de Maduro fue desconocida y en su lugar la Casa Blanca y otros 53 países apoyaron al diputado opositor, Juan Guaidó, quien encabeza la Asamblea Nacional (parlamento unicameral), como presidente interino.

    Precisamente esa inestabilidad política que signó al Gobierno de Maduro, es otro de los factores que incide en que muchos venezolanos decidan quedarse fuera de su país, señaló Joselyn Aparicio de 23 años a Sputnik, quien desde hace un año vive en Argentina.

    "Aquí siempre termina todo en un problema, protestas, desastre, después pasa, todo queda destruido, y la gente sigue como si nada y los políticos también, yo me cansé de eso y en este momento hay de todo, pero no sabemos si en unos meses vuelve la escasez", apuntó.

    Sin embargo, Aparicio sostuvo que su sueño es retornar a Venezuela y poder desarrollar en su país su profesión como farmacéutica.

    Todos los entrevistados por Sputnik expresaron que al volver fueron sorprendidos por el cobro en dólares.

    "Para mí es una sorpresa volver a Venezuela después de tres años, y que me cobren todo en dólares, donde hasta un estacionamiento de carros o un parquero en la calle te lo cobran en dólares", sostuvo Montilla.

    Por otra parte, destacaron la ausencia de:

    • alumbrado público,
    • infraestructuras descuidadas,
    • maleza,
    • el incremento de venta de productos importados de Estados Unidos.
    "Solo me pregunto cómo si el país está sancionado por Estados Unidos, se parece tanto a la Margarita de los 90 [isla del norte de Venezuela registrada como zona franca] en la que todo era importado de Estados Unidos, eso me genera mucha intriga", apuntó.

    En los últimos meses se incrementaron en Venezuela los negocios denominados bodegones, en los cuales comercian únicamente productos importados, y cuyo precio se fija en dólares.

    Etiquetas:
    migración, economía, crisis, migrantes, Navidad, Venezuela
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