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    Pro-Búsqueda es una asociación civil salvadoreña que tiene reportados 1.005 casos de niños y niñas desaparecidos en El Salvador durante el conflicto armado de ese país, entre 1980 y 1992. Siete de ellos son buscados en México y a fines de noviembre lograron la reunión de una madre con sus hijos tras 31 años de ausencia.

    Esto fue posible gracias a la alianza entablada entre Pro-Búsqueda (fundada en 1994) y el Movimiento Migrante Mesoamericano, la principal organización vinculada a las muchas facetas de la migración. Así, Lilián Alvarado, una mujer que había sido perseguida por la represión salvadoreña durante el conflicto, pudo reencontrarse con sus dos hijos en Marín (Nuevo León) en el norte de México, este 24 de noviembre, como parte de las acciones de la XV Caravana de madres centroamericanas.

    ​"En el conflicto armado hubo niños que fueron desaparecidos ya sea porque fueron captados de sus hogares en operativos, luego de las masacres perpetradas; otros niños fueron dados en adopción irregularmente, incluso a familias de militares; y otros, como el caso de la señora Lilián, porque tuvieron que migrar debido a la violencia que había en el país", explicó a Sputnik Elizabeth Portillo, integrante de Pro-Búsqueda de El Salvador, que acudió a México como representante de la organización en la XV Caravana de madres centroamericanas.

    "Hay impunidad en estos casos de niñez desaparecida, porque no fueron siquiera reportados en el informe de la verdad que se hizo tras los acuerdos de paz, en 1993. El Estado salvadoreño tiene una deuda histórica con ellos, porque han sido las organizaciones sociales las que se han unido para hacer la búsqueda", explicó Portillo.

    La reunión, 31 años después

    "En principio, fue gracias a las redes sociales", responde Portillo a la pregunta de cómo fue posible que se diera este reencuentro de Lilián Alvarado con sus hijos. "La señora creó un Facebook para buscar a sus hijos, pero ellos también la estaban buscando. Se agregaron, luego Pro-Búsqueda hizo un ADN para verificar que en efecto sí son sus hijos", explicó la representante de la organización.

    Para Portillo, este reencuentro es bastante simbólico por el sentido humano de la organización, pero también porque son su familia: "la persona que presentó el caso es mi tía, pero yo no conocía sobre mis primos desaparecidos. Fueron 31 años en que ella sufrió muchas veces sin comentar su situación, pero se veía el dolor en ella".

    "Sabía que mi tía tenía hijos, pero no sabía por qué no estaban con ella. Nunca se había contado abiertamente qué fue lo que había pasado con ellos", explicó.

    Cuando sus hijos tenían 9 y 7 años, Lilián Alvarado participaba de un Colectivo de madres salvadoreñas que buscaban también a sus hijos desaparecidos durante el conflicto armado. La organización, relató Portillo, se llamaba Comadres y había sido fundada por Monseñor Romero, el sacerdote asesinado que fue una figura central para el movimiento social salvadoreño durante esos años de represión estatal.

    "El detalle es que como ella estaba involucrada en ese colectivo, comenzaron a amenazarla, tuvo persecución y estuvo arrestada por un tiempo. Por ese tipo de violencia que ella estaba sufriendo, tuvo que proteger a sus hijos, por eso deciden que los niños tienen que migrar con su papá. Se comunicaban mediante cabinas telefónicas, pero después el padre de los niños dejó de comunicarse con ella y así perdió el contacto ", relató Portillo, sobre el origen de la distancia de esta familia.

    Portillo reconoce que fue un reencuentro muy afectivo a pesar de la brecha que significan 31 años de haber estado distanciados. "Fue ese abrazo esperado y postergado por la situación de violencia que hubo en El Salvador. Todas y todos lloramos, fue un momento único", relató.

    Una crisis ignorada

    Desde que fue fundada en 1994, Pro-Búsqueda ha recibido 1.005 denuncias de casos de niños y niñas desaparecidos entre 1980 y 1993. "Esperemos que a través de la difusión que se ha hecho de este reencuentro podamos encontrar más casos", explicó Portillo, de los cuales siete, contando a los hijos de Lilián Alvarado, son buscados en territorio mexicano.

    "No descartamos que en algunos de estos casos pueda haber un patrón de trata de personas, porque las adopciones irregulares que se dieron en El Salvador han sido a diferentes países", explicó la representante de Pro-Búsqueda.

    Además, señaló que aunque algunos niños hayan tenido una buena vida, no saben que fueron arrebatados de sus padres. "Es parte de la impunidad que este crimen de lesa humanidad no haya sido denunciado en el informe de la verdad, porque hay otros intereses de por medio y no interesa darle prioridad a las víctimas", explicó.

    Portillo señaló que a pesar del tiempo que ha transcurrido desde el fin del conflicto (27 años) El Salvador no ha sancionado aún una Ley de Reparación para las víctimas del mismo. "Lo que hubo fue una amnistía que vino luego de la presentación del informe de la verdad. Con la amnistía, el perdón y el olvido y así estos casos quedaron impunes", señaló.

    Existe actualmente una pugna a nivel legislativo por una ley de reparación integral que incluya los cuatro pilares básicos que reclaman las víctimas y sus familias: verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición.

    "Lamentablemente, hay muy poca voluntad en el poder político salvadoreño. Algunos sí se han acercado a las víctimas, pero es muy poco, en general hay mucha indiferencia y negatividad. Hay intereses de por medio que quieren que la impunidad continúe", concluyó.

    Etiquetas:
    México, El Salvador, desaparecidos
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