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    Desaceleración económica en Bolivia, ¿una oportunidad para un cambio de modelo?

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    LA PAZ (Sputnik) — La fuerte desaceleración de la economía de Bolivia en 2019, un año atípico por desastres naturales, elecciones y problemas políticos, debería ser aprovechada como una oportunidad para impulsar exportaciones e inversiones extranjeras, dijo a Sputnik el gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, Gary Rodríguez.

    "Éste es el momento de levantar todas las restricciones a las exportaciones, a la biotecnología, al pleno desarrollo de los biocombustibles, para consolidar acuerdos internacionales con las grandes economías y normalizar nuestras relaciones con países claves", afirmó Rodríguez.

    El Gobierno depuesto de Evo Morales (2006-2019) había previsto para 2019 un crecimiento de 4,5% del Producto Bruto Interno (PBI), tras el 4,22% de 2018 y en línea con el liderazgo de Bolivia en la expansión económica sudamericana del último quinquenio.

    Evo Morales, presidente de Bolivia
    © REUTERS / David Mercado
    Pero ahora las proyecciones para este año son de apenas 3,2% según la Cámara Nacional de Comercio o 2,5% según la calificadora Fitch Ratings, debido a una caída de ingresos que frena las inversiones públicas en las que se basada la política de crecimiento de la administración de Morales, afirmó el experto.

    Rodríguez, principal analista del IBCE, advirtió que la unidad de análisis de la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz (este) ha calculado inclusive una caída del PIB en 2019 entre 2,0 y 2,3%.

    "Esta es una situación preocupante, un crecimiento que terminará siendo la mitad de lo proyectado, pero a la vez es un desafío, porque el país tiene mucha potencialidad para transformar su economía y convertirse en un destino muy atractivo para grandes inversiones extranjeras", sostuvo.

    El gerente del IBCE, un organismo de asesoramiento del empresariado privado, explicó que los planes oficiales de crecimiento fueron golpeados primero por un largo proceso electoral, de prácticamente diez meses entre las primarias de enero y las generales de octubre.

    A esta situación se sumaron los incendios forestales entre julio y septiembre, los más graves en una década, y finalmente la crisis política de cinco semanas durante la cual se sucedieron paros, bloqueos y otras situaciones que limitaron la producción y bajaron la demanda de servicios.

    "A la incertidumbre económica que provoca todo proceso electoral en cualquier país del mundo, se sumaron los desastres naturales y los acontecimientos políticos, como causas de una caída de la producción y los servicios, dentro de un modelo económico que privilegiaba el mercado interno sobre las exportaciones", señaló.

    Pero en realidad los problemas de 2019 agravaron una desaceleración que se observaba desde 2014, especialmente en el comercio exterior, con "persistente saldo negativo" y un "alto déficit fiscal" en torno al 7%, afirmó Rodríguez.

    "Si hemos tenido candados y restricciones para invertir, mejorar la productividad, la competitividad y las exportaciones, ahora es la oportunidad de levantar esas limitaciones; el comercio exterior puede volver a ser superavitario con muy poco esfuerzo", sostuvo.

    Ese "muy poco esfuerzo", dijo, consistiría en una "promoción selectiva de exportaciones" acompañada por una "política de sustitución competitiva", que generarían un saldo positivo de la balanza comercial y un aumento de las reservas internacionales que garantice la estabilidad económica y monetaria.

    Añadió que para ello es necesario que se logre un "gran pacto social" entre el empresariado y el Gobierno, y dentro del sector empresarial entre patrones y empleados.

    "Debemos aprovechar nuestras potencialidades dejando atrás el déficit fiscal estructural provocado por las inversiones públicas con endeudamiento, para impulsar un crecimiento con proyección de largo plazo en base a la inversión privada, nacional y extranjera", sostuvo.

    Ese cambio de orientación económica no debería afectar, sino consolidar conquistas sociales de la última década, en especial la reducción de los índices de pobreza, agregó Rodríguez.

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    crisis económica, crisis política, Bolivia, desaceleración
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