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    Morales dejaría una Bolivia realineada internacionalmente y con gran crecimiento económico

    © AFP 2019 / Aizar Raldes
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    LA PAZ (Sputnik) — Al cabo de tres gestiones de Gobierno, la herencia de Evo Morales en Bolivia puede resumirse políticamente en grandes transformaciones internas y protagonismo internacional, y económicamente en estabilidad, crecimiento y aumento de la clase media consumista a niveles sin precedentes.

    La oposición advierte, sin embargo, desgaste político y síntomas de una desaceleración económica.

    Por razones como su liderazgo indígena, su posición "antiimperialista", la estabilidad política y el crecimiento económico, entre otras, Morales puso a Bolivia en el mapa mundial.

    "Ahora nos conocen y hasta admiran por nuestro crecimiento", repitió incontables veces el presidente que en sus tres gobiernos hizo unos 200 viajes al extranjero para visitar más de 50 países.

    Bajo el liderazgo de Morales, Bolivia asumió un papel activo en el Movimiento de los No Alineados y del Grupo de los 77 países en desarrollo, dos grupos que se articulan dentro y fuera de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

    Eslogan en apoyo del presidente Evo Morales pintado en una pared en La Paz, Bolivia, 2014
    © AP Photo / Juan Karita
    Además, fundó la alianza bolivariana ALBA con Cuba, Venezuela y otros países, y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), así como peleó hasta último momento por preservar la vida de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), finalmente extinta por incompatibilidades ideológicas entre sus miembros.

    Morales mantuvo a Bolivia fuera del incipiente Foro para el Progreso y Desarrollo de América Latina (Prosur) impulsado por gobiernos conservadores, y en los dos últimos años, persistió como uno de los más firmes aliados de la administración de Nicolás Maduro en Venezuela, diferenciándose de la mayoría de los países sudamericanos.

    Para disgusto de Washington y de los conservadores locales, Morales estableció fuertes vínculos con países distantes de Occidente, geográfica y políticamente, como Rusia, China, India e Irán.

    ​​Los dos candidatos principales de oposición, el expresidente Carlos Mesa y el senador Óscar Ortiz, han prometido reacomodar la política internacional, restableciendo relaciones plenas con Estados Unidos —actualmente sin embajadores— y reduciendo la influencia de Caracas, La Habana, Moscú y Pekín en la política nacional.

    El presidente de Bolivia, Evo Morales, probando un coche eléctrico ensamblado en la ciudad Cochabamba
    © REUTERS / Enzo De Luca/ Cortesía de la Presidencia de Bolivia
    Ambos candidatos se han manifestado varias veces contra el Gobierno de Maduro en Venezuela.

    En lo económico, analistas coinciden en que la caída del valor de las exportaciones, entre otros factores, impediría al próximo Gobierno mantener el fuerte ritmo de inversiones públicas que fue el motor de la economía en los casi 14 años del "proceso de cambio" en Bolivia, uno de los países más pobres del continente.

    Las inversiones públicas, en gran parte con recursos propios generados por las nacionalizaciones, han sido clave para el éxito del modelo en el que Morales sustenta su apuesta a ganar un cuarto mandato consecutivo en las elecciones del 20 de octubre.

    Se trata del Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP), implantado desde la llegada del Movimiento Al Socialismo (MAS) al poder en 2006 y al que se atribuye lo que en círculos internacionales se denomina "milagro boliviano".

    El milagros se basa en haber logrado mantener destacados índices macroeconómicos, en especial la tasa más alta de crecimiento de la región en la última década, inclusive en años de depresión de los mercados internacionales y de caída de los precios de materias primas como minerales y gas natural, que exporta el país.

    "El MESCP se convirtió en la antítesis del modelo neoliberal; con el modelo boliviano, el Estado tiene una participación activa en la economía y fomenta programas estratégicos para mejorar las condiciones de vida de la población", resumió el ministro de Economía, Luis Arce, en el cargo desde el primer día del Gobierno de Morales salvo un año que se ausentó por problemas de salud.

    ​Arce explicó, en una reciente conferencia en la universidad pública de Santa Cruz (este), que el MESCP surgió en respuesta al modelo neoliberal que en las dos décadas anteriores a Morales había agravado la pobreza y la dependencia de Bolivia, con crecimiento nulo algunos años, aumento del desempleo y exclusión de muchos sectores de la "lógica del mercado".

    Entre los factores del "éxito" económico de Bolivia, Arce apuntó que el crecimiento ya no se sustenta mayormente en las exportaciones sino en un fuerte impulso a la demanda interna, minimizando así el impacto de las variaciones cíclicas internacionales.

    Según el ministro, el modelo boliviano se desarrolló sobre las bases de aprovechamiento de los recursos naturales, apropiación del excedente económico mediante la nacionalización o devolución al control estatal de empresas que habían sido privatizadas en décadas anteriores, (como las de hidrocarburos, electricidad y minería) redistribución del ingreso, y reducción de la desigualdad social y la pobreza.

    La nacionalización, fundamentalmente la de la industria del gas natural, generó para el Estado una renta de 37.000 millones de dólares en 13 años, casi 10 veces más que en los 13 años anteriores, dijo el ministro de Hidrocarburos, Luis Sánchez.

    Ésa fue la fuente principal del excedente económico que Morales redistribuyó en bonos para las personas de menores recursos, como estudiantes, madres y ancianos, además de financiar inversiones públicas nunca antes vistas en industrias e infraestructura e incrementos salariales siempre superiores a la inflación.

    "Algunos opinadores y opositores critican el supuesto gasto no productivo de los bonos, pero se ha demostrado que la redistribución del excedente ha aumentado la capacidad de consumo de la población, ha hecho crecer el mercado interno al punto que éste es ahora el motor del crecimiento, más que las exportaciones", dijo Arce.

    "Yo recuerdo el año 2014, cuando caen los precios de los hidrocarburos, baja el precio del gas, todos decían se acabó, el Evo se cae; ese mismo año Bolivia retoma la punta en el crecimiento económico, crecemos más que el resto de los países y hoy tenemos una economía que está creciendo más que el resto de América Latina y somos la envidia de muchos países", añadió el ministro.

    Destacó que, en 13 años, el MESCP ha generado un crecimiento promedio anual de 4,9% del Producto Interno Bruto (PIB), que pasó a precios corrientes de 9.000 millones de dólares en 2005 a 40.500 millones en 2018, equivalentes a un PIB per cápita de aproximadamente 4.000 dólares.

    El Gobierno pronostica que para finales de 2019 el PIB llegue a 43.000 millones de dólares, por un crecimiento de al menos 4%, el pronóstico más alto de Sudamérica.

    El pronóstico es coincidente con el de los principales organismos internacionales que advierten al mismo tiempo una desaceleración y hasta un decrecimiento de la economía mundial.

    Las cifras oficiales muestran que entre 2005 y 2018 la pobreza extrema en Bolivia se redujo del 38,2% al 15,2% de la población, en tanto que la pobreza moderada bajó de 60,6% a 34,6%, en ambos casos las tasas de disminución más altas del continente.

    En el diario vivir, eso se refleja en un importante aumento de la clase media, que de 3,3 millones de personas en 2005 subió a siete millones en 2108.

    Otro indicador positivo es la mejora de la esperanza de vida, que pasó de 63,8 años en 2005 a 73,5 años en 2019.

    ¿Cómo se logrará mantener el crecimiento en el próximo quinquenio?, preguntaron los universitarios a Arce.

    "Con inversiones públicas que comienzan a dar cada vez más frutos y con más incentivos al mercado interno", señaló la autoridad.

    Entre esas inversiones en curso, que se destacan en la herencia económica de Morales, hay decenas de proyectos de producción e industrialización de gas natural por al menos 10.000 millones hasta 2025 y la industrialización del litio de los salares altiplánicos (oeste), en sociedad con empresas alemanas y chinas, con unos 4.000 millones de dólares.

    Entre otros proyectos, están en construcción la primera siderúrgica, El Mutún, con unos 500 millones de dólares, y centrales eléctricas de más de 2.000 millones de dólares para la exportación de energía.

    Quedan además contratos firmados para la conversión del principal aeropuerto del país (Viru Viru) en un centro internacional de conexiones y la construcción de un megapuerto fluvial de acceso a la hidrovía Paraguay-Paraná, además de casi concluidos los estudios finales del corredor ferroviario bioceánico Brasil-Bolivia-Paraguay que demandaría inversiones de entre 10.000 y 15.000 millones de dólares.

    Y en un giro pragmático, Morales concluirá su tercer mandato con alianzas recién forjadas con los poderosos empresarios agropecuarios de Santa Cruz (este), para multiplicar la producción de soja, carne vacuna y otros alimentos con miras a la exportación a grandes mercados como China y Rusia.

    "Sin ser exageradamente optimista, para el año 2025 el PIB de Bolivia será de unos 60.000 millones de dólares", repite el mandatario en sus actos de campaña electoral.

    Oposición

    Mesa, que en su corta gestión presidencial mantuvo intacto el modelo neoliberal, dijo que prevé hacer algunos ajustes dando continuidad a la actual política de bonos sociales, cambio monetario congelado y hasta el segundo aguinaldo establecido por Morales cada año que el PIB crece más de 4,5%.

    Aseguró que no privatizará empresas públicas, más bien las fortalecerá, y continuará la política de inversiones estatales en infraestructura e industria, en el marco de una "diversificación económica" e incentivos a la inversión privada con ajustes en el sistema tributario para "alivianar la carga impositiva" y fomentar la creación de empleos.

    El expresidente, en un resumen de su propuesta económica presentado durante una entrevista televisiva, agregó que defenderá la "transparencia" de las contrataciones estatales.

    El otro candidato opositor, Óscar Ortiz, considerado representante de los sectores más conservadores del empresariado boliviano, sí ofreció un cambio claro de modelo.

    Ortiz propuso ajustes en la política tributaria para beneficiar especialmente a las empresas medianas y pequeñas y, en general, alentar la iniciativa privada hasta convertirla en motor de la economía, a la par de una drástica reducción de las inversiones públicas y un achicamiento del Estado.

    Pero aseguró que no eliminará ninguno de los bonos sociales creados por Morales, prometiendo inclusive ampliar al nivel preescolar el bono de asistencia que cubre actualmente a los alumnos de primaria y secundaria en las escuelas públicas.

    Tema:
    Elecciones generales en Bolivia 2019 (105)
    Etiquetas:
    política interna, elecciones presidenciales, economía, Evo Morales, Bolivia
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