02:43 GMT +318 Noviembre 2019
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    Cientos de voluntarios acudieron en la mañana del 14 de octubre para colaborar con la limpieza de la ciudad. En el Parque El Ejido, frente a la Casa de la Cultura, decenas de voluntarios, con escobas y mascarillas para protegerse del polvo.

    Los quiteños se vuelcan a limpiar las calles de la capital de Ecuador

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    La crisis en Ecuador tras las medidas económicas de Lenín Moreno (257)
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    QUITO (Sputnik) — Miles de personas se volcaron a las calles de Quito para limpiar la ciudad de escombros, basura, llantas quemadas y un sinnúmero de obstáculos, tras 12 días de protestas que convulsionaron este país andino por la decisión del presidente Lenín Moreno de eliminar un subsidio de más de 45 años a los combustibles.

    Uno a uno, desde muy temprano, fueron llegando a diversos sitios de la capital, entre ellos a los tradicionales parques El Arbolito y El Ejido, la Casa de la Cultura, y los alrededores de la Contraloría General del Estado, en el centro norte de Quito, algunos de los escenarios más conflictivos en las manifestaciones.

    La Contraloría fue atacada el sábado y el domingo, y varias de sus oficinas fueron quemadas por grupos de encapuchados.

    Organizaciones defensoras de derechos humanos y los propios indígenas que lideraron las protestas acusaron al Gobierno de Moreno de desatar una desmedida represión, y criticaron especialmente el uso de bombas lacrimógenas en recintos universitarios que fungieron como lugares de paz y acogida para los indígenas que llegaron desde todo el país a protestar.

    Decenas de estudiantes de esas universidades que quedan cerca del Ágora de la Casa de la Cultura, uno de los sitios de concentración de los indígenas, al igual que familias enteras, amas de casa, personas de la tercera edad, con escoba en mano iban llegando para limpiar su ciudad, en medio de un ambiente en el que todavía se podían oler las llantas que incendiaron los manifestantes y los gases que arrojaron los policías.

    En las afueras de la Casa de la Cultura varias personas barrían, mientras otras limpiaban con agua los vestigios de las protestas.

    Eymi y Javier, estudiantes de la Escuela Politécnica Nacional, este 14 de octubre en Quito, realizan labores de limpieza en los exteriores del Agora de la Casa de la Cultura, luego de que tras 12 días de paro el movimiento indígena y el gobierno de Ecuador llegaron a un acuerdo para terminar con las protestas en contra del incremento del precio de los combustibles.
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    Eymi y Javier, estudiantes de la Escuela Politécnica Nacional, este 14 de octubre en Quito, realizan labores de limpieza en los exteriores del Agora de la Casa de la Cultura, luego de que tras 12 días de paro el movimiento indígena y el gobierno de Ecuador llegaron a un acuerdo para terminar con las protestas en contra del incremento del precio de los combustibles.

    Eymi, una estudiante de matemáticas, y su amigo Javier, estudiante de electrónica de la Universidad Salesiana, a pocos pasos de la Casa de la Cultura, comenzaron la limpieza a las 09:00 hora local (14:00 GMT). Cada uno llevó una escoba, un recogedor de basura y fundas grandes.

    "Hemos encontrado de todo: piedras, ropa, eucalipto, troncos de árboles, cartones, llantas, restos de comida…", dijo Eymi a Sputnik.

    Eymi y Javier, y decenas de compañeros y amigos se organizaron en grupos para realizar la limpieza y dos horas después continuaba con la labor bajo un fuerte sol.

    Dos voluntarias reparten sandúches y menestra de fréjol en Quito a quienes se encuentran en los jardines del Agora de la Casa de la Cultura en Quito, uno de los sitios de concentración de los indígenas que llegaron a Quito para protestar contra la decisión del Gobierno de incrementar los precios de los combustibles.
    © Sputnik / Mercedes Álvaro
    Dos voluntarias reparten sandúches y menestra de fréjol en Quito a quienes se encuentran en los jardines del Agora de la Casa de la Cultura en Quito, uno de los sitios de concentración de los indígenas que llegaron a Quito para protestar contra la decisión del Gobierno de incrementar los precios de los combustibles.
    A pocos metros, en los jardines del Ágora de la Casa de la Cultura, un grupo de 10 estudiantes de psicología de la Universidad Central del Ecuador, la casa de estudios pública más importante del país, también se sumaron a la "minga" (término indígena que define una tarea colectiva) de limpieza.

    Marta Suárez, una de las estudiantes, comentó a Sputnik que regresarían este martes, el miércoles y todos los días que fuera necesario hasta dejar el lugar limpio y restaurado.

    Esta familia de indígenas de la provincia de Cotopaxi, en el centro de Ecuador, hace un descanso en Quito para alimentarse antes de volver a su tierra, tras las protestas que sacudieron 12 días a Ecuador y convulsionaron sobre todo a la capital del país.
    © Sputnik / Mercedes Álvaro
    Esta familia de indígenas de la provincia de Cotopaxi, en el centro de Ecuador, hace un descanso en Quito para alimentarse antes de volver a su tierra, tras las protestas que sacudieron 12 días a Ecuador y convulsionaron sobre todo a la capital del país.

    En el lado occidental de la Casa de la Cultura, hacia la avenida 6 de Diciembre, una de las principales arterias de la capital, María Reyes, de 74 años salía a paso apresurado.

    Llegó con su familia llevando emparedados, agua, papel higiénico y otros útiles de aseo para los indígenas que permanecían todavía a mediodía en la Casa de la Cultura y en el vecino Parque El Arbolito.

    "Vengo para seguir aportando al pueblo de mi país, a mis hermanos. Me parece muy bien que se haya llegado a un acuerdo y vuelva la paz porque prácticamente vivimos una guerra; estamos agradecidos con Dios de que esto haya terminado", dijo María en tono eufórico, mientras a unos pasos dos voluntarias repartían comida a quienes se encontraban en el recinto.

    Todo Quito se mostró solidario: "organizaciones barriales han colaborado con nuestros hermanos indígenas, donando alimentos desde que se inició la protesta; ahora tenemos comida en exceso y la estamos ofreciendo a las personas que están apoyando en la limpieza", dijo Paulina Mata, una voluntaria que también contribuyó en lugares como la Universidad Central y en algunos barrios de la capital.

    Estudiantes de agronomía de la Universidad Central del Ecuador realizan mantenimiento  y limpieza de plantas en el tradicional Parque de El Arbolito, en Quito, luego de que terminará la jornada de 12 días de protestas contra la decisión del presidente Lenín Moreno de eliminar el subsidio a los combustibles.
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    Estudiantes de agronomía de la Universidad Central del Ecuador realizan mantenimiento y limpieza de plantas en el tradicional Parque de El Arbolito, en Quito, luego de que terminará la jornada de 12 días de protestas contra la decisión del presidente Lenín Moreno de eliminar el subsidio a los combustibles.

    Mientras los habitantes de Quito limpiaban, los indígenas se preparaban para emprender el viaje de regreso a sus comunidades.

    María Quishpe, madre de tres niños, de 7, 5 y 2 años, era una de ellas.

    Llegó a Quito el 10 de octubre, según contó a Sputnik.

    "Vine por el derecho de mis hijos, de mi ciudad y de Ecuador a tener futuro; estamos tristes por nuestros hermanos indígenas que murieron en esta lucha, pero no ha sido en vano, ellos perdieron la vida por la paz; la lucha fue tremenda, todo el tiempo en medio de las lacrimógenas".

    La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) asegura que 10 personas murieron en las manifestaciones, mientras la Defensoría del Pueblo cifra la cantidad de muertes en ocho.

    Quishpe procede del cantón Guamote, en la provincia de Riobamba (centro del país), en plena región andina.

    Ella y su familia se dedican a la agricultura y a la crianza y venta de ovejas y gallinas.

    "Con eso estudian nuestros hijos; para nosotros el decreto 883 (que eliminó el subsidio a los combustibles) era terrible pues nos encarecía todo; ¿con qué íbamos a educar a nuestros hijos?", cuestionó María en medio de la alegría de saber que hubo acuerdo con el Gobierno y podrá junto con su esposo volver a su tierra.

    ​Las manifestaciones de 12 días terminaron con un acuerdo entre las dos partes, alcanzado en la noche del domingo, que incluyó la derogación del decreto 883, dispuesta por Moreno el lunes.

    A corta distancia de la Casa de la Cultura, frente al extremo sur de El Arbolito, se ven los vestigios vivos de las protestas, en las que se infiltraron personas que cometieron actos vandálicos, calificados por los quiteños como "actos terroristas".

    En ese sitio, el edificio de la Contraloría de la Nación luce lúgubre: sus vidrios rotos, el olor a quemado y el color negro dejado por el fuego que encendieron grupos de encapuchados, mantienen vivo el recuerdo de un fin de semana tomado por la violencia.

    El edificio de la Contraloría General de Ecuador, en Quito, luego de que grupos de encapuchados, lo atacaron y prendieron fuego a varias de sus oficinas. Los vidrios rotos, el olor a humo, el color negruzco de sus paredes, son los vestigios del último fin de semana, en que la violencia se apoderó de Quito, en medio de las protestas por el incremento de los precios de los combustibles.
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    El edificio de la Contraloría General de Ecuador, en Quito, luego de que grupos de encapuchados, lo atacaron y prendieron fuego a varias de sus oficinas. Los vidrios rotos, el olor a humo, el color negruzco de sus paredes, son los vestigios del último fin de semana, en que la violencia se apoderó de Quito, en medio de las protestas por el incremento de los precios de los combustibles.

    "Ojalá ningún quiteño ni ningún ecuatoriano vuelva a vivir lo que vivimos todo el tiempo de la protesta y sobre todo el fin de semana; nosotros somos un país de paz y queremos seguir así. Nunca hemos visto esto. Dios quiera que estos actos de vandalismo y de terror no se repitan" dijo Olga, una maestra jubilada que vive en el norte de la ciudad.

    Olga acudió al edificio de la Contraloría para ver con sus propios ojos lo que ya había visto en la televisión local: "No lo puedo creer, quemaron la Contraloría", constató.

    Alrededor, sin embargo, todo era euforia cuando se propaló la noticia de que Moreno había derogado el resistido decreto, mientras poco a poco la capital retornaba a su vida habitual.

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    La crisis en Ecuador tras las medidas económicas de Lenín Moreno (257)
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