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    Álvaro Uribe, expresidente de Colombia

    Álvaro Uribe, primer expresidente colombiano en sentarse en el banquillo de los acusados

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    Por primera vez un expresidente está siendo indagado por la Corte Suprema de Justicia colombiana. Álvaro Uribe fue citado por los presuntos delitos de soborno y fraude procesal. "Hay más de 286 investigaciones en su contra, esperamos que la Justicia dé razón de lo que dicen las evidencias", dijo el académico Víctor De Currea-Lugo.

    "Hay decenas de paramilitares que han sido convocados para sus testimonios en ese proceso —indicó a Sputnik De Currea-Lugo—. Todo apunta a que hay responsabilidad del exjefe de Estado, por acción o omisión, frente a una grave, sistemática y deliberada violación de derechos humanos", concluyó.

    La Corte Suprema de Justicia de Colombia está investigando al expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) desde el 24 de julio de 2018, y este 8 de octubre lo llamó a declarar. Según la Corte, Uribe intentó hacer retractar al exparamilitar Juan Guillermo Monsalve, quien lo vinculó con el origen de grupos de autodefensas en el departamento de Antioquia (noroeste), el cual gobernó entre 1995 y 1997. Estos grupos se desmovilizaron en 2006, durante el segundo periodo de la presidencia de Uribe.

    Monsalve, de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), cumple una condena de 40 años de prisión y testificó que en la hacienda familiar del expresidente en el departamento de Antioquia se planearon asesinatos ejecutados por las AUC. Monsalve luego se retractó, pero después dijo que lo hizo por la presión de Diego Cadena, el abogado de Uribe.

    "Tenemos la esperanza de que esta vez la Justicia dé las respuestas y certezas que el país está pidiendo hace mucho", dijo De Currea-Lugo.

    De acusador a acusado

    En realidad, la investigación contra Uribe surgió como respuesta a la denuncia que hizo el el senador de izquierda Iván Cepeda (del partido Polo Democrático), acusándolo de haber creado de falsos testigos en su contra. Uribe consideró que el ataque del senador era falso y lo demandó ante la Corte, acusándolo de fraguar testimonios de paramilitares detenidos en las cárceles colombianas para desacreditarlo. 

    Lo irónico del caso es que la Corte abrió la investigación, pero en 2018 desechó las acusaciones contra Cepeda y abrió una investigación formal contra Uribe por manipulación de testigos, lo que conllevaba los delitos de soborno y fraude procesal.

    De Currea- Lugo considera que la inédita decisión judicial implica:

    • La recuperación de la idea de que todos son iguales ante la ley y que todos tienen responsabilidades legales. 

    "En un país donde se suele decir que 'la Justicia es para el de ruana', que se traduce en 'la Justicia es para los pobres', [la investigación a Uribe] es muy importante", dijo el analista. 

    • Ya no se puede desmentir que se cometieron crímenes de lesa humanidad durante la presidencia de Uribe. 
    • Se podría acabar con "la burla continua que los círculos de poder han hecho contra el dolor de las víctimas del conflicto armado colombiano". 

    De Currea-Lugo señaló que el Polo Democrático ha denunciado en reiteradas ocasiones que el oficialista Centro Democrático (derecha, liderado por Uribe) ha llevado a cabo una campaña de desprestigio contra la investigación que desarrolla la Corte Suprema con el fin de diluir su responsabilidad. 

    ¿Habrá Justicia?

    "Hay un afán de Justicia, de que a Uribe se le examine con la seriedad del caso así sea o no sea expresidente, y que las víctimas tengan una respuesta", aseguró el profesor. "El hecho de que haya un expresidente respondiendo ante la Justicia es un precedente importante para una democracia tan frágil como la nuestra", añadió. 

    Sin embargo, De Currea-Lugo recordó que durante la presidencia de Uribe, en el mundo "empezó a reinar la teoría de la guerra contra el terror", y Colombia no fue la excepción: Uribe aseguró que en el país no había un conflicto armado, sino una amenaza terrorista.

    "A partir de esa descontextualización de la realidad, se produjeron una serie de hechos horrorosos. (...) Tenemos cifras de casi 14 muertos al día relacionados al conflicto armado, y una práctica que fue decidida por Uribe de premiar a aquellos militares que presentaran resultados; esos resultados eran muertos en combate", recordó.

    Durante su presidencia estalló el escándalo de los casos de "falsos positivos" en los que las fuerzas de seguridad capturaban a muchachos de los barrios pobres del país, los vestían como paramilitares, les implantaban armas y los ejecutaban. "Era una política de Estado", resumió De Currea-Lugo. 

    A esa situación se sumó "la burla contínua frente a las víctimas, a la idea del debido proceso, a la presunción de inocencia", pero también escándalos de corrupción y "una historia sórdida" con elementos que prueban que Uribe apoyó la conformación de grupos paramilitares

    Además, el profesor señaló que mientras el expresidente estuvo a cargo de la Dirección de Aeronáutica Civil (1980-1982), se otorgaron permisos de licencias aeronáuticas al narcotráfico.

    A pesar de que ninguna de esas denuncias prosperó, ahora los colombianos tienen la "esperanza" de que la Justicia haga su labor. Según la radio RCN, Uribe tiene 56 denuncias abiertas en la Comisión de Acusaciones y 28 investigaciones en su contra en la Corte Suprema de Justicia. 

    El famoso gánster estadounidense de los años 20 y 30, Al Capone "no fue juzgado precisamente por los crímenes que cometió, sino por evasión de impuestos", ironizó De Currea-Lugo. 

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    denuncia, justicia, Corte Suprema de Justicia de Colombia, paramilitares, narcotráfico, expresidente, Colombia, Álvaro Uribe Vélez
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