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    BOGOTÁ (Sputnik) — El negocio de los productos a base de coca en Colombia enfrenta a diario grandes desafíos para permanecer en el mercado, ya que pese a la demanda por parte de los consumidores, encuentra en las regulaciones estatales su mayor escollo para prosperar.

    "Tenemos ungüentos medicinales, bebidas energizantes a base de coca, harina de coca, galletas de coca con chocolate y varios más que no le hacen daño a nadie, pero la mala propaganda que hemos recibido nos margina cada vez más, al punto de que debemos limitarnos a venderlos en estos pasajes comerciales o centros naturistas", dijo a Sputnik Betina Quinché, originaria del Cauca (suroeste), pero quien vive en Bogotá hace diez años.

    Betina, cuyas raíces le permiten conocer la coca como un elemento de su cultura indígena, atiende un pequeño almacén en Vía Libre, un pasaje comercial en el centro de Bogotá frecuentado por estudiantes universitarios y amantes de los tatuajes, a quienes debe la mayoría de sus ventas.

    "La coca y los productos a base de ella suelen ser estigmatizados por el Estado, a tal punto de que los han marginado de los grandes almacenes y supermercados, pese a que cuentan con registro sanitario, ¿qué diferencia puede haber entre una Coca-Cola y una Coca Sek?, ¿qué ellos son multinacional y nosotros no?", replica Betina.

    Coca Sek es uno de los productos más populares dentro de la media centena que se encuentran en el mercado de derivados legales de la coca en Colombia, pero cuya exhibición en las vitrinas de los supermercados fue retirada desde el 2006, sólo un año después de que fue lanzada al mercado, a raíz de que The Coca-Cola Company interpuso una demanda en la que reclamó los derechos de propiedad sobre la palabra "coca".

    "Es claro que esta palabra está arraigada a nuestras culturas indígenas desde hace millas de años y no al sinnúmero de botellas nocivas que (The Coca-Cola Company) han vendido hasta el sol de hoy, así que de tener un dueño exclusivo de este término, somos nosotros, los grupos étnicos de la región andina", sostiene Coca Nasa, la empresa indígena que fabrica Coca Sek en el resguardo indígena de Calderas, en el municipio de Tierradentro (Cauca).

    Junto con la bebida, Coca Nasa fabrica al menos una veintena más de productos a base de coca, que pese a la demanda, deben sortear también la estigmatización de la coca en un país que se debate entre darle vía libre a los pequeños productores e incrementar la lucha contra "las plantaciones ilegales" de coca, que suman cerca de 200.000 hectáreas.

    Coca, arrinconada por el Estado

    "A diferencia de las iniciativas estatales de Perú y Bolivia, en donde esta planta nativa ha tomado el carácter de patrimonio nacional, en nuestro país algunas entidades públicas siguen obstinadas en arrinconar la hoja de coca y sus usos lejos de las ciudades", según un artículo publicado el pasado febrero por el Centro de Estudios Jurídicos y Social de Justicia.

    El texto hizo referencia al Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), encargado de otorgar las licencias sanitarias de medicamentos y alimentos en el país, y que en varias oportunidades señaló que el uso de productos a base de coca está restringido a las comunidades indígenas y que su venta y consumo no está autorizado en el resto del país, lo que fue respaldado por la Corte Constitucional en un fallo de 2017.

    Coca Nasa, por ejemplo, fue la primera microempresa de alimentos a base de hoja de coca en Colombia que contó con permiso del Invima para el uso de la planta y registro sanitario de sus productos, pero no por ello las cosas fueron más sencillas.

    "El desconocimiento de la gente en torno a esta planta endémica de los andes, y el esfuerzo del Estado colombiano para opacarnos y mancillar nuestro emprendimiento, por medio de distintos entes reguladores como lo es el Invima, ha frenado el negocio", dice Fabiola Piñacué, fundadora de Coca Nasa, a través de la página web de su compañía.

    "Lo que la gente debe de entender es que la hoja de coca contiene unos 14 alcaloides que tienen propiedades analgésicas, digestivas y curativas que integran estos productos, mientras que la cocaína sólo se activa mediante un proceso químico cuando se junta con una sustancia alcalina como la ceniza o la cal, y ese no es el sentido de ser de nuestra industria", dice, por su parte Héctor Gamboa, uno de los distribuidores de productos de coca en Bogotá.

    Propaganda dañina

    Según Dejusticia, la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá dio directrices a los vendedores de tiendas naturistas para que no vendan productos cuyo principio activo es la hoja de coca, bajo el argumento de que no cuentan con registro sanitario.

    La propaganda pone en riesgo el sustento de cientos de familias indígenas cuyos ingresos dependen de la comercialización de la coca, si se tiene en cuenta que una microempresa como Coca Nasa, que emplea a diez trabajadores directos y a 25 venderos externos, cuenta con 300 familias proveedoras que cultivan como máximo 30 ó 40 plantas de coca.

    "Lastimosamente la planta ha sido satanizada por los gobiernos y el Estado, ¿o acaso no se acuerda del comercial de 'La mata que mata'?", pregunta Javier Tascón, un joven publicista comprador de té de coca y hoja de coca tostada para hacer infusiones.

    Javier se refería a una campaña publicitaria gubernamental que entre los años 2008 y 2010, bajo el eslogan de "no cultives la mata que mata", buscaba desincentivar la expansión de cultivos de coca para el narcotráfico, pero que afectaba a los fabricantes de productos a base de coca.

    Sin embargo, y luego de que Piñacué interpuso una acción de tutela, la Corte Suprema de Justicia ordenó al Gobierno que retirara la campaña de prensa, radio y televisión a finales de 2010.

    Hoy, cerca de una década después, el estigma de los productos a base de coca aún sigue en el mercado colombiano, "pero no tanto como antes, debido a que leyes en beneficio del cannabis medicinal ha dejado ver a la gente las bondades de estas plantas", señala Gamboa.

    Mientras tanto, por cuenta de las regulaciones, la compra y venta de los productos a base de coca en Bogotá, así como en buena parte de Colombia, mantiene un hilo de clandestinidad que circula por las tiendas naturistas y pasajes comerciales.

    Etiquetas:
    Colombia, coca
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