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    A pesar de estar en prisión por lavado de activos, Keiko Fujimori parece mantenerse firme como una de las principales figuras políticas de Perú. En diálogo con Sputnik, el politólogo Jorge Morel repasó cómo hizo para adueñarse de la tradición fujimorista, sacando del camino a su padre expresidente, Alberto, y su hermano Kenji.

    El futuro procesal de la excandidata a la Presidencia de Perú Keiko Fujimori continúa siendo incierto. El Tribunal Constitucional del país decidió aplazar hasta el 2 de octubre la votación para decidir si habilita su excarcelación.

    Keiko, candidata presidencial en 2016 y líder del sector Fuerza Popular, se mantiene en prisión preventiva desde octubre de 2018 como consecuencia de una investigación sobre presunto lavado de activos, al financiar su campaña política con fondos ilegales provenientes de la empresa brasileña Odebrecht.

    Si bien aún no existe una condena firme contra la hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), la Fiscalía especial encargada del caso 'Lava Jato' en Perú entendió que la prisión preventiva era necesaria para evitar que la imputada entorpeciera la investigación.

    El 12 de septiembre, la Corte Suprema de Perú accedió a disminuir la medida cautelar contra Fujimori de 36 a 18 meses. De todas maneras, un recurso de habeas corpus presentado por una de las hermanas de Keiko, Sachi Fujimori, apunta a lograr su excarcelación definitiva.

    Tras una primera audiencia el 25 de septiembre, el pedido de habeas corpus deberá ser vuelto a considerar el 2 de octubre, fecha en que ya podrían estar designados nuevos integrantes del Tribunal, dado que el Congreso peruano tiene previsto votar una nueva integración el 30 de septiembre.

    La situación procesal de Keiko Fujimori podría comprometer sus chances de volver a ser candidata a la Presidencia en las elecciones que originalmente están previstas para 2021 pero que podrían adelantarse a 2020 si prospera en el Congreso peruano una iniciativa del Gobierno de Martín Vizcarra para adelantarlas.

    ¿Sigue vivo el fujimorismo?

    A pesar de las controversias en torno a la figura de Alberto Fujimori y las acusaciones judiciales contra su hija Keiko, el 'fujimorismo' parece seguir existiendo en Perú como una corriente política que aún hoy concentra apoyos.

    En diálogo con Sputnik, el politólogo del Instituto de Estudios Peruanos Jorge Morel destacó que los últimos sondeos de opinión muestran que Keiko Fujimori mantiene una simpatía política de entre 8% y 10%.

    El analista aclaró que, si bien la cifra está lejos del 39% que consiguió en la primera vuelta de 2016, la líder de Fuerza Popular mantiene un "resultado respetable" de cara a unos nuevos comicios.

    "Efectivamente hay un núcleo duro de personas que apoyan al fujimorismo a pesar de todo, a pesar de todas las denuncias que ha habido en los últimos tres años, el papel de Odebrecht y el comportamiento de los líderes fujimoristas y sus congresistas", explicó.

    Que el sistema político peruano se caracterice por no tener "partidos fuertes" puede hacer que ese apoyo se incremente a medida que se acerquen los comicios, dado que en general "uno no encuentra a los militantes fujimoristas movilizados, eso solo aparece en la época electoral".

    De pragmáticos a conservadores

    La dinastía Fujimori comenzó en 1990, cuando un desconocido Alberto Fujimori conformó el espacio político 'Cambio 90' y logró alcanzar la Presidencia en las elecciones de ese año, venciendo a un mediático rival, el escritor y Premio Nobel Mario Vargas Llosa. En aquel momento, Fujimori se presentaba como una alternativa a la política tradicional, que generaba descontento en la población.

    Para Morel, aquel primer fujimorismo aparecía "como una reacción al panorama político que había en Perú a fines de los años 80". Según el especialista, la propuesta de Cambio 90 podía definirse como un "un populismo que se contraponía tanto a las vertientes más conservadoras como a las de izquierda", es decir, como "un centro populista".

    La caída de Alberto Fujimori en medio de denuncias de corrupción, su exilio en Japón y su posterior etapa en prisión en Perú fueron dando paso a que el liderazgo fujimorista fuera asumido por sus hijos Keiko y Kenji Fujimori.

    Finalmente fue Keiko la que cosechó más éxito, con la fundación del partido Fuerza Popular en 2010. La nueva corriente logró el segundo lugar en las elecciones de 2011 y repitió el resultado en 2016, consolidándose como una de las principales fuerzas políticas de Perú.

    Fuerza Popular logró reagrupar a muchos exfujimoristas, aunque poco a poco el partido comenzó a tomar un viraje más hacia la derecha.

    "Si algo se le critica a Keiko es que ha abandonado el pragmatismo que caracterizó a su padre, quien conversaba con quién tuviera que conversar para lograr sus objetivos. Ella ha adoptado más bien un perfil propiamente conservador, tanto en lo económico como en lo relacionado a la llamada 'ideología de género'", describió el politólogo.

    El liderazgo de Keiko Fujimori acercó al fujimorismo a los sectores más conservadores de Perú, enfrentados, por ejemplo, a los derechos de las mujeres o los colectivos LGBT.

    Para Morel, la derrota de 2016 profundizó el viraje conservador de Keiko, que perdió en manos de una propuesta "más liberal" de Pedro Pablo Kuczinski, apoyado en una segunda vuelta por los sectores de izquierda.

    Keiko, la única fujimorista

    La consolidación de Keiko Fujimori como líder de la derecha peruana fue acompañada de otro proceso: su posicionamiento como figura exclusiva de la familia Fujimori.

    El primer paso fue lograr eclipsar a la figura de su padre, que en 2005 había sido propuesto por algunos sectores como posible candidato a la Presidencia en las elecciones de 2006. Si bien estuvo en prisión desde ese momento, la figura de Alberto Fujimori seguía siendo por demás influyente para los congresistas fujimoristas, que según Morel lo visitaban frecuentemente en la cárcel para solicitarle consejo sobre diferentes temas políticos.

    El politólogo remarcó que, más allá de sus problemas de salud, la importancia del expresidente fue decayendo, dejando su lugar a la figura de Keiko.

    Asimismo disminuyó la importancia de Kenji Fujimori, que también había participado junto a su hermana Keiko de la conformación de Fuerza Popular y había sido candidato a la Presidencia Regional de Lima en 2006. Según Morel, se trata de "una de las figuras más populares del fujimorismo" dado que "mantiene las características que se le atribuían al padre: la cercanía con el pueblo y el pragmatismo".

    Kenji fue uno de los principales impulsores de la campaña para lograr la excarcelación de Alberto Fujimori. De hecho, fue uno de los encargados de negociar con el entonces presidente Kuczinski para lograr el indulto humanitario que le fue otorgado en diciembre de 2017.

    Precisamente, haber negociado con Kuczinski, impidiendo el fin de su mandato en 2017, le valió a Kenji el rechazo del resto de Fuerza Popular, que había resuelto votar a favor del recurso de vacancia presentado contra el mandatario. El sector inició un proceso disciplinario que culminó con la suspensión de Kenji Fujimori como su congresista. Desde ese momento, decidió alejarse de la política y dedicarse a sus emprendimientos privados.

    "Keiko Fujimori se ha encargado de hacer que el fujimorismo sea solo ella", sintetizó Morel.

    Etiquetas:
    Odebrecht, Operación Lava Jato, Keiko Fujimori, Alberto Fujimori, Perú
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