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    China y Venezuela: la política del enemigo común

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    El rol de China se ha revelado determinante en el marco del asedio de EEUU contra Venezuela. Comparte, junto con el país latinoamericano, un enemigo común, lo que ha determinado decisiones políticas de apoyo más allá de lo comercial y económico. 

    ¿Cuál es el lugar que ocupa Venezuela en la geopolítica china? ¿Hasta dónde llega ese respaldo? En la "política del enemigo común" está una clave para entender una de las dimensiones de las relaciones de China con Venezuela, según el analista internacional Sergio Rodríguez Gelfenstein, quien es venezolano y académico de la Universidad de Shanghái y conversó con Sputnik. 

    "China hoy entiende que, si tiene un enemigo que es Estados Unidos, y ese enemigo puede ser golpeado en otros lugares del mundo, o existen resistencias, es un apoyo para sus políticas, es la posibilidad de entender que quien los está acosando, sancionando, agrediendo, puede ser resistido en otros lugares", explicó. 

    Sin embargo, la "política del enemigo común" no es la única clave para comprender la actualidad de los vínculos de China con Venezuela. Es necesario tomar en cuenta la política exterior de la potencia asiática, el rol de su presidente, Xi Jinping, el empresariado, y el marco vigente de disputa geopolítica con la guerra comercial declarada por EEUU

    ¿Cuál es el lugar que ocupa Venezuela en ese escenario? Es que el peso de China ha sido determinante en la actual ofensiva estadounidense contra el suramericano. Y para entender esa influencia, hace falta tener claro el ordenamiento geopolítico chino.

    ¿Cómo es el ordenamiento geopolítico chino?

    Rodríguez Gelfenstein ordena el marco de priorizaciones de la política exterior china: "su primera prioridad es el entorno, garantizarse un destino común de paz en su entorno, después, su segunda prioridad son sus relaciones con las grandes potencias, y después viene el resto".

    El "entorno" se refiere a un territorio amplio, en tensión, que abarca países como Corea del Norte, del Sur, Japón, Vietnam, Pakistán, India, las regiones conocidas como Asia-Pacífico y Asia Central, el espacio que la estrategia china caracteriza como de "común destino compartido". Las grandes potencias son Rusia, Europa y EEUU. En tercer lugar, está América Latina o África, por ejemplo.

    ¿Cuáles son las lógicas de esas relaciones internacionales chinas? "A veces se hacen análisis sobre la política exterior china retrotrayéndola a las formas cómo se desarrollaban las relaciones internacionales en la Guerra Fría que tenía un eje básicamente ideológico. China nunca la tuvo durante la Guerra Fría y no la tiene ahora", remarca Rodríguez Gelfenstein. 

    "La política exterior china es de Estado, no de Gobierno", señala. Esto significa para América Latina, por ejemplo, que "no hay relaciones prioritarias con Venezuela por una cercanía política por los partidos en el poder, más que la pueda haber en Chile, Argentina, o Brasil", observa el analista.

    "La prioridad de Brasil con Lula o Bolsonaro es la misma, la prioridad de China con Argentina es la misma con Cristina que con Macri", reforzó. 

    Por otro lado, el catedrático de la Universidad de Shanghái subraya lo reciente de las relaciones con América Latina. Hasta el año de 1971, China solo tenía relaciones con Cuba, establecidas después del triunfo de la Revolución encabezada por Fidel Castro en 1959, y con Chile, por haberlas construido con el entonces presidente, Salvador Allende, precisamente en 1971 . De acuerdo a Rodríguez Gelfenstein, el cambio se da cuando "logran comenzar a romper el cerco, entran a Naciones Unidas, y a partir de 1978 en el marco de la política de reforma y apertura iniciada por Den Xiaoping".

    En ese contexto, "el conocimiento de la República Popular China con América Latina es muy reciente, los estudios sobre el continente son mucho más recientes, y en la medida en que no tuvieron embajadas durante muchos años, no conocían a los países, a sus sociedades". 

    Venezuela: ¿la regla y excepción? 

    La alianza entre Venezuela y China tuvo un crecimiento marcado, planificado, con el mandatario venezolano Hugo Chávez. "Las puso en un nivel superior, estratégico", refuerza Rodríguez Gelfenstein. Del otro lado, "China comienza a descubrir a Venezuela y su potencial, le interesa en términos comerciales y económicos".

    Existe a su vez un cambio en China a partir de la llegada a la presidencia de Xi Jinping en el año 2012: "Se está generando una revolución transformadora, hay un cambio profundo en la política, en la sociedad, y como parte de eso en la política exterior. La posibilidad de interactuar en Xi Jinping y Chávez fue muy corta, y todo el proceso de transformación profunda desde su llegada es algo que Chávez no pudo ver". 

    El analista define al cambio en la política exterior en "una cierta reideologización, pero es algo que se comienza a vivir apenas a partir del congreso 19 del PCC en octubre de 2017. Y esos procesos llevan tiempo en hacerse eco en las instituciones". Por lo tanto, a su juicio, ambos "son aliados estratégicos, pero no dista de la relación que pueda tener con otro país, no son relaciones ideológicas". 

    De esta forma, y en simultáneo con las transformaciones internas chinas, tuvo lugar el inicio y profundización de la agresión por parte de EEUU. "China no pensó que iban a llegar a estos niveles de confrontación, y eso está ejerciendo una fuerte presión hacia la necesidad de transformaciones profundas que le permitan reinsertarse en el mundo de hoy, y eso pasa por rehacer sus relaciones internacionales", evalúa Rodríguez Gelfenstein.

    Tal confrontación, que en estas semanas alcanzó nuevos puntos de escalada arancelaria —dentro de una agresión multidimensional— ha tenido consecuencias en las políticas internacionales. "En tanto Venezuela es un país que también está resistiendo a EEUU, que también está siendo agredido, sujeto de sanciones, comienzan a descubrirse identidades que van mucho más allá de lo estrictamente comercial y económico", consideró el analista. 

    Además, aclara la acepción particular del concepto de amistad que existe en China: "en términos filosóficos el concepto es distinto al nuestro, para ellos cualquier país con el que tenga relaciones, independientemente que sea un gobierno fascista o comunista, si tiene relaciones con China es un gobierno amigo, no hay una sensibilidad que genere mayor o menor cercanía por razones ideológicas o políticas". 

    O sea, el Gobierno venezolano es un gobierno amigo y socio —no existe diferenciación—, en un cuadro de agresión de un enemigo común, lo que se ha traducido en apoyo que ha sobrepasado lo comercial, económico y financiero, más allá del marco únicamente latinoamericano dentro del cuadro general de priorizaciones geopolíticas. 

    Heterogeneidades

    No existe homogeneidad en la mirada actual hacia Venezuela. Es, analiza Rodríguez Gelfenstein, producto de "una gran pelea que el presidente ha dado y ganado". Otros sectores, en particular los empresariales, no tienen necesariamente la misma opinión: la ven estrictamente en términos de ganancias. 

    "En otros países, como Chile o Colombia, da lo mismo que las relaciones entre los dos gobiernos sean buenas o sean malas, porque lo que determina son los empresarios, van los empresarios chinos y se ponen de acuerdo con los empresarios de esos países y funcionan las relaciones económicas, no tienen otro tipo de interés", explica.

    Venezuela es, en cambio, una economía sometida a un bloqueo norteamericano que amenaza a empresas y gobiernos que desafíen el plan de asfixia para lograr el derrocamiento del Gobierno de Nicolás Maduro. Las empresas se encuentran bajo la posibilidad de sanciones, y según el analista, no se van a arriesgar a ser sancionadas por EEUU por apoyar a Venezuela, que es un mercado pequeño en comparación con Brasil, México o Argentina. 

    Diosdado Cabello, presidente de la ANC de Venezuela, en la reunión del XXV Foro de Sao Paulo en Caracas, Venezuela
    © Foto : Cortesía cancillería de Venezuela

    "El Estado y sus empresas tienen poder de decisión, las empresas privadas tienen poder de influencia, y evidentemente las empresas siguen estando en Venezuela porque hay una decisión política de estar, pero eso no es una opinión generalizada dentro de todo el establishment chino". 

    Esa decisión política se ha traducido, además de inversiones de empresas estatales, en actos diplomáticos, como ha sido, por ejemplo y centralmente, la postura en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de oposición a la norteamericana —diferente al caso de Libia en el año 2012—, o la de no reconocer al enviado por el autoproclamado presidente, Juan Guaidó, al Banco Interamericano de Desarrollo cuando la reunión debía realizarse en China. 

    El apoyo de China, así como el de Rusia —con razones distintas— han sido determinantes en un conflicto en que el Gobierno venezolano enfrenta una guerra híbrida de EEUU. ¿Hasta dónde podría llegar el apoyo chino dentro de la política del enemigo común? Rodríguez Gelfenstein insiste en el punto inicial de análisis: "No hay que tampoco sobrestimar lo que pudiera ocurrir, porque a veces se suele suponer que siguen imperando los principios de la Guerra Fría en la política exterior, pero en el caso de China eso nunca ocurrió y tampoco ahora".

    Etiquetas:
    economía, guerra comercial, EEUU, Venezuela, China, geopolítica
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