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    Argentina revive la 'primavera' de los juicios por jurados en América del Sur

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    América Latina
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    Una tradición en Centroamérica, integrar jurados para resolver crímenes siempre fue un debe para los países suramericanos. El experto Cristian Penna explicó a Sputnik cómo funciona un sistema que no deja de expandirse en Argentina y ya contagia a sus vecinos.

    En mayo, la provincia argentina de Mendoza vivió su primer juicio por jurado. Los doce jurados seleccionados para el caso declararon culpable a Sebastián Petean Pocoví, un guía de montaña de 34 años, acusado del femicidio de su expareja y atropellar fatalmente a dos policías.

    Con el juicio, Mendoza activó un instituto que había aprobado por ley en 2018 y que, en principio, se utilizará únicamente para los casos de homicidios agravados. La provincia se convirtió también en la sexta en comenzar a juzgar acusados mediante ese sistema, detrás de Córdoba, Neuquén, Buenos Aires, Chaco y Río Negro.

    En 2018 también se aprobó el juicio por jurados en la provincia vecina de San Juan, por lo que —apenas se concrete un caso bajo este sistema— serán siete las provincias que utilizan el modelo. Próximamente, además, se estima que el juicio por jurados será aprobado en la provincia de Santa Fe, la tercera más poblada del país.

    En diálogo con Sputnik, el abogado e integrante de la Asociación Argentina de Juicios por Jurado Christian Penna explicó que la expansión del modelo en todo el país llega para saldar "una gran deuda" que el país suramericano tenía con su Constitución, que desde su versión de 1853 contemplaba la creación de jurados para la dilucidación de crímenes.

    La provincia de Córdoba, en el centro del país, fue la pionera: en 2004 aprobó una ley provincial que instituyó jurados de 8 miembros para los casos de homicidios agravados, delitos sexuales y otros delitos graves.

    Penna explicó que Córdoba adoptó en ese momento un sistema 'escabinado', que permite al juez participar de la deliberación del jurado. Un modelo que se aparta del 'clásico', que propone un jurado de 12 integrantes y excluye a los magistrados de participar en la discusión.

    El modelo clásico sí fue adoptado por las demás provincias que se volcaron hacia los juicios por jurados desde entonces. Córdoba, incluso, comenzó a migrar hacia un sistema clásico para evitar que los jueces incidan en la decisión de los jurados populares.

    Si bien hay diferencias, todas las provincias coinciden en convocar jurados exclusivamente para delitos graves, sobre todo cuando se trata de homicidios. En Neuquén, por ejemplo, se convoca a un jurado cuando el fiscal del caso estima que la pena será de más de 15 años. Buenos Aires aplica algo similar, aunque dejando de lado el factor subjetivo: habrá jurado si la pena máxima del delito supera los 15 años.

    ¿Cómo se integra un jurado?

    Si bien las provincias difieren en los delitos necesarios para instaurar un juicio por jurado, los mecanismos para integrarlos son similares.

    Penna valoró el sistema utilizado destacando que para la conformación de los jurados "el azar interviene donde tiene que intervenir y no interviene donde no tiene que intervenir".

    En efecto, el proceso consta de tres pasos, dos de los cuales son sorteos. En primer lugar, explicó el abogado, el organismo judicial provincial conforma listas anuales de jurados, sorteando ciudadanos del padrón electoral. Así, los ciudadanos seleccionados sabrán que pueden ser convocados en el transcurso de ese año.

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    El segundo paso se activa ante cada juicio concreto. De la lista total se seleccionan, también por sorteo, unas 50 personas, que son convocadas a la primera audiencia del juicio, conocida como 'audiencia de selección de jurado'.

    El tercer paso es el que deja de lado el azar y, según el abogado, garantiza tener "el mejor jurado posible" para el caso. El sorteo cede su lugar al 'litigio' y así que cada parte, defensa y fiscalía, pueden entrevistar a esos 50 aspirantes a jurados e impugnarlos en caso de considerar que no serán imparciales.

    Las sucesivas impugnaciones dan lugar a un jurado con las 12 personas a las que ninguna de las partes quiso impugnar. "Es el mejor jurado porque no puede haber un jurado mejor que aquel sobre el que las partes del juicio dicen que no tienen problema en ser juzgados por esas personas", apuntó Penna.

    Las garantías de un jurado

    Según el experto, en la relación entre el jurado y el juez del caso están las garantías necesarias para una condena de calidad. Si bien los jurados no tienen conocimientos jurídicos, su decisión se enmarcará en la propuesta entregada por el magistrado, encargado de conducir el juicio entre las partes y de interpretar el derecho para los jurados.

    "El juez no puede deliberar pero decide qué caso puede ir a juicio y cuál no, decide qué pruebas son admisibles y cuáles no y qué opciones jurídicas le va a dar al jurado", explicó.

    Así, el juez restringe el rango de decisión del jurado para que sus integrantes deliberen sobre posibilidades concretas y, siempre, ajustadas a derecho. El "trabajo colaborativo" entre juez y jurado y la necesidad de un debate para lograr en todos los casos un veredicto unánime garantizan, según Penna, "una decisión de mayor calidad".

    Argentina encabeza una nueva 'primavera juradista'

    En 2018, la Asociación Argentina de Juicios por Jurados celebró un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en que ratificó la validez de los juicios por jurados y consignó que es utilizado por 21 de los 35 países que integran la Organización de los Estados Americanos (OEA).

    Penna apuntó que la mayoría de los países que siempre utilizaron los jurados están en Centroamérica, donde muchos de los países estructuraron su sistema de justicia con influencia de la tradición anglosajona. También se destacan Nicaragua, El Salvador, Panamá y Puerto Rico, que si bien siguen la tradición hispana, adoptaron tradicionalmente el sistema de jurados.

    La situación es diferente en América del Sur, donde una primera 'primavera juradista' se vio interrumpida abruptamente durante el siglo XX. Las constituciones originales de todos los países suramericanos preveían la realización de juicios por jurados, inspirados en el modelo que en ese momento impulsaba el proceso de independencia de EEUU.

    Penna señaló que países como Bolivia, Paraguay o Uruguay llegaron a implementar los juicios por jurado durante varias décadas, pero fueron derogados alegando problemas de implementación o el supuesto riesgo de manipulación de los jurados.

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    Para el experto, la eliminación de los juicios por jurados en esa época se emparentó más al rechazo que generaba la participación de las clases populares en casos que involucraban a las élites y en la falta de "cuidado al sistema". La elección de sistemas 'escabinados' también incrementaba los riesgos, precisó.

    En esa línea, destacó que actualmente "es Argentina la que viene retomando" el impulso, apoyado en sectores académicos que ya promueven el restablecimiento del juicio por jurados en Perú, Chile, Bolivia y Uruguay".

    Durante todo este proceso, Brasil se mantuvo utilizando a los jurados, aunque con un sistema diferente en el que sus integrantes no deliberan sino que votan y resuelven por mayoría.

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    América Latina, Argentina, jurado, justicia
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