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    Juan Guaidó, líder opositor de Venezuela, en una manifestación a favor de él

    Falló el golpe en Venezuela, ¿y ahora qué podrá pasar?

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    Tensa situación en Venezuela tras una intentona golpista (165)
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    El líder opositor venezolano Juan Guaidó, autoproclamado presidente de su país, trastabilla en su estrategia luego del anunciado final de la 'Operación Libertad' para tumbar al Gobierno de Nicolás Maduro. Pero todo quedó en anuncios. La corresponsal de Sputnik Mundo en Caracas analiza la situación, que desde el comienzo estaba destinada al fracaso.

    En el grupo de WhatsApp para periodistas creado por la asesoría de Juan Guaidó —se llama 'Prensa Presidencia' y lo administra su director de Comunicación "para informar de todas las actividades del Presidente"—, un mensaje inquietante nos despertó a las 4:48 de la mañana del 30 de abril.

    El remitente era Edward, el citado director de Comunicación. Decía lo siguiente: "Buen día a todos. Prevenidos. Noticia en desarrollo". En seguida empezaron las respuestas de los zombies del grupo. "¿Qué pasó?", "¿Qué pasó?". 18 minutos después una dosis más de información, para ir alimentando la maquinaria.

    Edward envió una captura de pantalla de un tuit de Alberto Ravell, periodista venezolano conocido por su militancia opositora y actualmente director del Centro de Comunicación Nacional, la cuenta de Twitter "oficial", según dice en su reseña, del "Presidente (E) de la República Bolivariana de Venezuela".

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    El tuit de Ravell era todavía más inquietante que los primeros mensajes. "Atención. Situación irregular en Venezuela". Y a continuación. "Estaremos informando". Era madrugada pero ya no había remedio. La adrenalina sobrepasó con creces la eficiencia de la hormona del sueño. ¿Dormir quién?

    Siguiente mensaje: "Estaremos informando". "¿Dónde?", "¿A qué hora?", "¿Y Guaidó?" Cada vez más zombies despiertos de sangre. 13 minutos después, de nuevo Edward, cara redonda, gafas, siempre con camisas muy bien planchadas. "Les informo que el presidente Guaidó hará un pronunciamiento". "¿Dónde y a qué hora?", "¿Por CNN?".

    Creo que todos ya estábamos despiertos y con el primer café hecho intentando desvelar qué tipo de situación irregular nos había sacado de la cama y parecía que sacaría de la cama al país entero en pocos minutos.

    Ravell siguió alimentando su ego con un nuevo tuit en el que decía de manera "extraoficial" (ojo a la aclaratoria, como si no supiese que lo que estaba diciendo era completamente cierto sencillamente porque lo había preparado él junto al equipo de comunicación que administra ese grupo).

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    "Testigos informan presencia del Presidente Guaidó en base aérea de La Carlota respaldado por las Fuerzas Armadas. Lo acompañan diputados y el líder político Leopoldo López. Atentos".

    Se pueden imaginar el infarto de miocardio que los zombies sentimos en ese momento, ¿no? Un "golpe de Estado en desarrollo" escribí en seguida a mis colegas, a mis jefes, a mi familia. Ese tuit de Ravell era tremendamente intencionado y cargado de información que después supimos que era falsa porque Guaidó nunca entró en La Carlota sino que hizo el pronunciamiento en la Autopista que rodea a la Base Militar.

    Tampoco estaba "respaldado" por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), dando a entender que el golpe estaba hecho y que en cualquier momento veríamos por allí a Vladimir Padrino López (Jefe del Ejército y Ministro para la Defensa) empuñando la bandera antichavista.

    En cambio, en su Periscope se lo veía rodeado de un puñado de militares de bajo rango que le miraban atónitos con una cinta azul en el brazo, distintivo de los sublevados y leales al golpe en ciernes. Lo impactante, sin duda, y lo que nos hizo pensar que la cosa iba en serio, fue ver al líder opositor Leopoldo López a su lado. Semblante serio, más canas que la última vez que apareció en público, sereno.

    Después de eso todo se precipitó junto a las inmediaciones de la Base Militar de La Carlota, símbolo del poderío castrense de Venezuela. Guaidó llamó a los suyos a salir a las calles y a manifestarse hacia allí. Los periodistas también salimos y la información llegaba a cuentagotas.

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    Fueron horas de incertidumbre absoluta que conseguíamos recomponer desde el terreno sufriendo los avatares de uno y otro lado del conflicto. Disparos, bombas lacrimógenas, tanquetas descontroladas. En el grupo de "Prensa Presidencia" mantenían la compostura y Edward, en camisa, informaba de los pasos de Guaidó.

    "Está en Altamira (zona al este de Caracas, cerca de la mencionada Base, enclave opositor por excelencia) junto a Leopoldo". La Autopista Francisco Fajardo, cortada al tráfico desde antes del amanecer, escenario del pronunciamiento del líder de Voluntad Popular y vía principal de entrada hacia la citada Carlota, continuaba en llamas, literalmente, en algunos puntos.

    Pero en WhatsApp predecían los próximos pasos, mandaban fotos del líder del grupo (su "presidente"), vídeos con sus oratorias y mencionaron que Guaidó, después de Altamira, se dirigiría hacia el oeste de Caracas, territorio comanche para la derecha.

    Ese desplazamiento nunca se dio y después de eso cortaron todas las vías de comunicación y reinó el mutis por el foro. Silencio absoluto. El golpe no había triunfado, las FANB no se habían roto y Leopoldo López se refugió primero en la Embajada de Chile y después en la residencia del Embajador español, donde permanece en calidad de huésped.

    Para Franco Vielma, analista del portal web de investigación Misión Verdad, "el golpe falló por el agotamiento de un esquema fallido inviable desde sus inicios", asegura en conversación con Sputnik.

    "La operación de agentes dobles [se refiere a la infiltración en las negociaciones con la oposición de elementos de inteligencia del Gobierno de Maduro para informarle de los acontecimientos, teoría desvelada por el diario The Wall Street Journal citando fuentes de la propia oposición venezolana] trabajando a favor del Gobierno del presidente Maduro facilitó los mecanismos para desmantelar la operación", analiza Vielma.

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    "Esto le dio un agotamiento instantáneo a la presentación de López y Guaidó, prácticamente dejando el hecho como algo simbólico y comunicacional pero sin ningún planteamiento claro desde el punto de vista operativo y militar", explica.

    Subestimar a las FANB ha sido otro error de la derecha, no ahora, en la era Guaidó, sino desde hace años. "Su principio fundamental", continúa Vielma, "es evitar la confrontación y el conflicto".

    "A pesar de su heterogeneidad, son conscientes de que cualquier movimiento en falso por parte de un grupo no tiene la garantía de generar un golpe efectivo contra Nicolás Maduro, así que no se van a arriesgar porque no se pueden medir a priori las consecuencias que eso tendría", concluye.

    Para Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, la encuestadora más importante del país, la clave para entender por qué falló el golpe fue "hacer una interpretación errada de los hechos", cuenta en conversación telefónica con Sputnik desde Madrid.

    "Cada vez que ocurre algo en Venezuela", continúa, "se interpreta que es la batalla final y que todo va a cambiar y que ya Maduro se va a ir. Después no se acaba nada e interpretan que la situación cambió pero el problema es que lo que se interpreta mal es el primer mensaje. Esto es una guerra y cada acontecimiento no tiene que ser la batalla final, sobre todo teniendo en cuenta que enfrente hay una Revolución que lleva 20 años en el poder".

    Para Luis Vicente León, lo que pasó el martes 30 de abril fracasó por haber dado por sentada una victoria que nunca llegó y por haber creído que "una fractura en el seno de los militares era suficiente para sacar a Maduro".

    "Se necesita mucho más que eso. Los militares no quieren una guerra y mucho menos entre ellos mismos; ese es el último escenario", apunta el encuestador.

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    León ve posible un quiebre en la cúpula del Ejército venezolano aunque asegura que es algo que no se puede saber si pasará o no "porque en estos momentos no tenemos información suficiente para saber lo que va a ocurrir dentro del sector militar".

    Para ambos analistas, lo que se viene ahora es un escenario de balance de daños y reinvención, probablemente enfocado hacia una vía diplomática con la intervención de actores extranjeros como Rusia o el Grupo de Contacto; o una posible nueva mesa de negociación, aunque ya Guaidó haya asegurado en una entrevista reciente a un periódico norteamericano que "sentarse con Nicolás Maduro no es una opción".

    "Pero así es la política", sostiene León, preguntado por estas declaraciones. Porque una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace, sobre todo por detrás. Como casi todo en esta vida 2.0.

    Para Vielma, además, es probable que el líder opositor "intente instar a su detención". "Parece que fuese un mandato del Gobierno de EEUU… Que haga todo lo que esté a su alcance para que lo metan preso. Pero el Gobierno venezolano no pisa el peine. Le interesa que Guaidó se agote (solo)", apuntó. Y por ahora, lo está consiguiendo.

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    "La popularidad de Juan Guaidó ha bajado", sostiene el presidente de Datanálisis, "pero sigue siendo una figura mayoritariamente aceptada por la oposición", agrega.

    "Sin embargo, el tiempo es peligroso para él porque en la medida en que no se presentan resultados concretos la gente comienza a sentir temor y empieza a castigar a sus propios líderes", prosigue. Eso es teoría vieja en Venezuela.

    El líder de Voluntad Popular, apenas tres días después del intento de golpe de Estado que nunca funcionó, volvió a convocar a las calles para manifestarse junto a las bases militares del país. La convocatoria fue un fracaso absoluto, reconocida incluso por los medios internacionales afines a su estrategia.

    Él ni siquiera apareció ni habló en público como estaba previsto. Los periodistas del grupo de WhatsApp de 'Prensa Presidencia' se estaban volviendo locos. "¿Pero va a hablar?", "¿Hay alguna información de dónde estará Guaidó?", "¿Hola?". Nadie respondía.

    La calle estaba tan tranquila que la foto de un presidente golpista autoproclamado de éxito hablando a ninguna multitud habría sido más devastadora que el propio golpe fallido. Después de aquello siguió sin aparecer y tampoco se presentó el domingo 5 de mayo a la vigilia que convocó por sus "mártires", los muertos durante las jornadas de protesta.

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    Reapareció sin prensa el martes 7 en la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional en la que la bancada opositora debatió sobre la reincorporación de Venezuela al TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), para justificar, según su artículo 6, una intervención militar alegando "cualquier hecho que ponga en peligro la paz de América".

    Al final quedaron en debatir el debate. O sea, en nada. Y la prensa del grupo de información de WhatsApp sobre los avatares de su presidente ya no sé si se quejó o no, si preguntó o no, porque sus administradores me sacaron sin explicación y jamás, hasta el día de hoy, respondieron a mis preguntas sobre este tema.

    Tampoco a las llamadas telefónicas aunque he visto a Edward, en camisa, declarar estos días sobre la libertad de prensa y expresión. Quizá lo pillé ocupado. Lo volveré a llamar.

    Tema:
    Tensa situación en Venezuela tras una intentona golpista (165)
    Etiquetas:
    autoproclamación, oposición, golpe de Estado, Juan Guaidó, Nicolás Maduro, Venezuela
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