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    CARACAS (Sputnik) — La crisis económica que afecta a Venezuela no impide a los habitantes del estado Vargas, en la costa norte, obtener el tradicional pescado de Semana Santa, una tradición gastronómica que se esfuerzan por mantener viva.

    "Yo vengo todos los años a comprar pescados y mariscos en esta fecha; la situación económica no está fácil, pero uno hace hasta lo imposible por continuar esta tradición; lo que hago es que dejo de comprar carne y guardo el dinero para el pescado", dijo a esta agencia Francisco Ramos, de 67 años.

    El Viernes Santo es para los católicos día de abstinencia de carnes rojas, lo cual impone servir en la mesa platos de pescados y mariscos.

    Los platos preferidos son el pescado frito o empanado, pero también el pastel o "cuajado" con pescado seco, papas, plátanos fritos, queso y huevos.

    El precio del pescado supera al de la carne de res, y varía de acuerdo al tipo, el kilo de cada especie oscila entre 4 y 7,2 dólares, de acuerdo a la tasa paralela de 4.900 bolívares por dólar.

    Al mercado pesquero municipal de Maiquetía, en el centro de Vargas, no solo concurren los residentes de esa región sino también los habitantes de Caracas que observan la tradición católica.

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    Los dos pasillos del mercado están intransitables estos días por la gran cantidad de personas, a las que no molestan ni el olor, ni el piso mojado por el líquido que sale de los refrigeradores ni las moscas.

    Todas llevan sus recipientes para guardar los varios tipos de pescados que adquieren en este lugar.

    Gabriela Pérez, vendedora en uno de los puestos del mercado también llamado "El mosquero", dice a Sputnik que esta semana mejoraron las ventas.

    "Durante esta semana las ventas han estado muy buenas, están mejor que en la Semana Santa pasada (2018), pero es solo por estos días, porque del resto la gente casi no viene a comprar", explicó.

    Por su parte, Carlos Rodríguez, comerciante en el mercado municipal, se muestra sorprendido por el incremento en las ventas de pescado y estima que el aumento fue de 30% respecto de la Semana Santa anterior.

    "Creía que las ventas iban a estar flojas por la situación económica, pero no ha sido así, por el contrario, estoy sorprendido; ha venido muchísima gente, y eso es positivo para todos los vendedores, porque luego ya la semana que vienen bajan las compras", afirma.

    En tanto, Cira Noguera, residente de Montalbán, en el oeste de Caracas, reconoce que comer pescado está al alcance de pocos, ya que el precio de un kilo de este alimento puede superar el salario mínimo, que ronda los 4,5 dólares.

    "No todos podrán cumplir con esta tradición de comer pescado en Semana Santa, ya que se ha vuelto un lujo porque los precios están muy altos y si compras pescado no puedes comprar otras cosas, pero uno trata de cumplir porque es una tradición y creo que debemos conservarla", dice.

    En las ferias de pescado dispuestas por el Gobierno en varios puntos del país, los precios pueden variar entre 3,4 dólares y 6 dólares.

    La economía venezolana viene en declive desde que en 2014 comenzaron a caer los precios internacionales del petróleo, principal producto de exportación para este país y casi su única fuente de divisas.

    Las autoridades achacan la crisis a las sanciones impuestas por EEUU.

    El Fondo Monetario Internacional estima que Venezuela podría cerrar este año con una inflación de 10.000.000% y una contracción del Producto Interno Bruto del 25%.

    Etiquetas:
    gastronomía, Venezuela, Semana Santa
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