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    Refinería (Archivo)

    México encara desafío de construir una nueva refinería en tres años

    © REUTERS / Jorge Silva
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    CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — La construcción de una nueva refinería que costaría hasta 8.000 millones de dólares, junto con el relanzamiento de la producción de crudo, es un desafío asumido por el Gobierno de México difícil de alcanzar en tres años, dijo a Sputnik Alexis Juárez Cao, consultor asociado del portal especializado Petroleumworld.

    "Es plausible la política energética del nuevo Gobierno de elevar la producción de hidrocarburos y la refinación, para producir sus propios petrolíferos en el mediano plazo, dado que el país importa casi el 80% de las gasolinas que consume; pero la meta de tres años es un tiempo récord muy difícil", dijo el experto.

    El investigador, posdoctorado en energía por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), señala que "el énfasis gubernamental en la producción de petróleo y su refinación, contrasta con un modelo energético a escala global, enfocado hacia las energías renovables a largo plazo, y la industria automotriz avanza para eliminar el uso de combustibles fósiles de sus nuevos vehículos, a mediano plazo".

    No obstante, a pesar de que el modelo de consumo de petrolíferos declina, "todas la industrias a nivel global requieren de hidrocarburos y petroquímicos para abastecerse de materias primas en sus procesos de producción", contrasta.

    La construcción de la nueva refinería con capacidad de producir 300.000 barriles diarios en el puerto petrolero de Dos Bocas, Tabasco, en las costas del Golfo de México, "tiene mucho futuro a largo plazo, si pudiera cambiar el perfil, para producir otros refinados para la industria", recomienda el experto.

    Esa planta será la séptima del sistema nacional de refinación, que trabaja a un tercio de su capacidad, de 1,5 millones b/d de petrolíferos en total.

    La gran diferencia es que la nueva refinería podrá procesar el crudo pesado, que es la mayor parte del petróleo mexicano.

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    El analista recuerda que las refinerías actuales fueron reconfiguradas para procesar crudo ligero, que contiene menos impurezas como el azufre, al grado que, a finales del Gobierno anterior, el país importó 100.000 b/d de crudo ligero de Texas, EEUU, para producir gasolinas limpias

    Los márgenes de utilidad para los refinados son menores que las exportaciones de petróleo crudo, por eso las agencias financieras esperan más inversión en exploración y producción.

    Sin embargo, los gobiernos anteriores abandonaron el negocio de refinación, "porque México puede importar petrolíferos de EEUU a bajo costo, comparado con otros países petroleros, porque Norteamérica es la zona más competitiva del mundo en precios, y este país pertenece a esa región privilegiada", explica el experto.

    Es la misma explicación del intercambio de crudo 100.000 barriles de crudo pesado a cambio de crudo ligero ("swap"), que el gobierno anterior acordó con EEUU.

    El intercambio petrolero ocurrió cuando la producción estadounidense se disparó en los campos de rocas esquisto, en Texas, mediante la polémica tecnología de fractura hidráulica o 'fracking'.

    López Obrador ya ordenó no utilizar el 'fracking' porque compromete los mantos acuíferos en los reservorios del norte del país, fronterizo con la misma veta geológica texana de Eagle Ford.

    Anticorrupción y eficiencia

    La cruzada contra la corrupción en Pemex "es fundamental para que vuelva a generar las utilidades del pasado, la corrupción, la ineficiencia en operación y mal manejo financiero ha sido la causa de la declinación productiva de la empresa, que hoy se sostiene con hilos", dice el analista.

    Pemex tiene una deuda 107.000 millones de dólares, con vencimientos cercanos.

    El experto considera "una buena señal el compromiso presidencial de respetar los contratos con las empresas extranjeras y privadas".

    Pero también, "les exige que cumplan sus compromisos de producción e inversión, y las ha retado a que produzcan como quiere hacerlo con Pemex".

    Un grupo de 74 empresas internacionales lograron contratos con el Estado mexicano para exploración y explotación de hidrocarburos entre 2015 y 2018; varias son compañías estatales de Australia, China, EEUU, España, Francia, Italia, Noruega, Reino Unido, Rusia y Malasia, entre las más destacadas.

    "Lo que no es una señal positiva es que el presidente las tilde de irresponsables o ineficientes, no contribuye a una buena relación, y podría provocar un mal ambiente de negocios con otras naciones", estima el analista.

    Para construir la nueva refinería, solo cuatro concursantes fueron convocados a una "licitación restringida" por la secretaria de Energía Rocío Nhale.

    Las dos empresas que concursan en solitario son la francesa Tecnip y la estadounidense KBR.

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    Los dos consorcios son, una alianza de la estadounidense Bechtel con la italo-argentina Techint, y el grupo de la australiana Worley Parsons junto con la estadounidense Jacobs.

    "Existe más de una veintena de compañías que construyen refinerías a nivel global y no me atrevería a decir que son mejor unas que otras, el problema ha sido la corrupción como ocurrió con Odebrecht", opina Juárez Cao.

    A cambio de sobornos de esa constructora brasileña, las anteriores autoridades de Pemex firmaron contratos que prepararan el terreno donde se levantaría la nueva refinería, pero nunca se construyó.

    La prensa mexicana publicó reportajes sobre los casos de corrupción en los cuales se han visto involucradas las seis empresas convocadas a la licitación.

    Nhale replicó que "no se hizo la selección basada en que son la Madre Teresa de Calcuta, pues ninguna empresa constructora en el medio puede estar tan limpia" de corrupción.

    El experto señala que "si fue correcta o mala la decisión de una 'licitación restringida' lo veremos si cumplen los términos de los contratos, será un acierto para López Obrador, de lo contrario será su Talón de Aquiles político".

    La producción mexicana de crudo se derrumbó a la mitad en 15 años, comenzado 2019 en 1,7 millones de b/d y López Obrador promete terminar en 2024 produciendo 2,6 millones b/d.

    Etiquetas:
    petróleo, refinería, México
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