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    Marcha chavista en Caracas

    A pesar del apagón Venezuela marchó (fotos)

    © Sputnik / Esther Yáñez Illescas
    América Latina
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    Esther Yáñez Illescas
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    El 9 de marzo se ha convertido en una fecha clave para la Revolución Bolivariana. Es una fecha de soberanía y resistencia que Nicolás Maduro ha bautizado como el Día del Antimperialismo.

    Hace cuatro años, el expresidente Barack Obama tachó a Venezuela de "amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de EEUU". Sin más explicaciones. Fue el comienzo de cierto caos que ha venido sufriendo el país caribeño desde entonces: sanciones y más sanciones económicas que están asfixiando al país cada vez más hasta llegar a un punto de guerra no convencional que contiene la respiración ante lo que pueden ser las peores semanas en años tras el último embargo petrolero.

    En respuesta a este decreto, Maduro señaló el 9 de marzo, un día después del Día de la Mujer, como una fecha clave. Es el día en el que Venezuela responde a Obama, a Donald Trump y a EEUU con miles de personas que marchan para gritar a viva voz "Yankee Go Home", "Venezuela se respeta".

    Las calles del centro de la ciudad se han vuelto a vestir de rojo rojito hoy con un contexto especial. Venezuela lleva dos días haciendo historia. Escribiendo un libro a oscuras. Desde las 17 horas del jueves 7 de marzo el país se apagó. Literalmente. Lo que empezó siendo "un apagón más", "volverá la luz ahora, no te preocupes", "esto es normal", continúa mientras se escriben estas líneas, más de 48 horas después del primer 'blackout'.

    • Marcha chavista en Caracas
      Marcha chavista en Caracas
      © Sputnik / Esther Yáñez Illescas
    • Marcha chavista en Caracas
      Marcha chavista en Caracas
      © Sputnik / Esther Yáñez Illescas
    • Marcha chavista en Caracas
      Marcha chavista en Caracas
      © Sputnik / Esther Yáñez Illescas
    • Participantes de la marcha opositora en Caracas
      Participantes de la marcha opositora en Caracas
      © Sputnik / Esther Yáñez Illescas
    • Participantes de la marcha opositora en Caracas
      Participantes de la marcha opositora en Caracas
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      Participantes de la marcha opositora en Caracas
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      Participantes de la marcha opositora en Caracas
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    © Sputnik / Esther Yáñez Illescas
    Marcha chavista en Caracas

    La pantalla de la computadora es lo único luminoso de la habitación de hotel con planta eléctrica donde redacto para esta agencia de noticias mientras la noche pesa lapidaria al otro lado del cristal. Maduro lo ha gritado hoy desde Miraflores ante miles de resistentes: "Esta es la agresión más grande del imperialismo contra Venezuela".

    Nunca el país había sufrido un cortocircuito tan prolongado. El Gobierno denuncia una "guerra energética" sin precedentes en América Latina, un ciberataque al corazón del embalse del Guri, situado en el estado Bolívar, al sureste del país, tierra de oro y minería.

    El Guri es responsable del 80% de la electricidad de Venezuela. Su paro cardiaco supone la muerte súbita transitoria de millones de venezolanos que, sin embargo, una vez más, resisten heroicos los avatares de la guerra de cuarta generación.

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    En la manifestación chavista nadie se lamentaba por la falta de luz ni de agua ni por los alimentos que ya no comerán. Si hay algo que sorprende del pueblo venezolano es su capacidad para soportar estoicamente cualquier agresión. Su cotidianidad cambia de color como los camaleones escondidos antes de atacar a su presa, pero su sangre roja de revolución no gotea ni tantito.

    María Eugenia ha venido a la marcha con sus vecinas y su hija Rosa, de 17 años. Visten de rojo, camisetas de Chávez y revolución. Vienen de la parroquia de Altagracia. La falta de luz es gasolina para sus consignas: "no nos importa lo que nos hagan o los días que nos dejen sin luz. Estamos aquí para apoyar a nuestro presidente legítimo Nicolás Maduro contra las agresiones y la injerencia de EEUU". ¿Hasta cuándo puede mantenerse crédulo un pueblo en crisis? Una de las vecinas sonríe. "Hasta siempre y para siempre".

    La revolución es indestructible. Es una de esas palabras bien usada y pintada en murales tricolor por la ciudad. Potencia Venezuela.

    Por primera vez veo cerca de Miraflores a viejas del CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) con carteles de tendencia internacionalista: "No pasarán".

    María Eugenia, caraqueña de 17 años, estudiante, posa para la foto en El Carmen
    © Sputnik / Esther Yáñez Illescas
    Pienso en la Segunda República Española y en el chavismo unido en la crisis frente a la amenaza de una invasión militar a sus fronteras. Sobre eso, sobre invasiones internacionales, hablan Mariela y Rodolfo, casados, caraqueños, no llegan a los cincuenta, sonríen bajo el paraguas que les protege del sol que no perdona el Caribe. "¿Pero quién puede apoyar una invasión militar de EEUU, o del que sea, en su país? ¿Quién puede querer que le caigan unos bombazos sobre su cabeza?", Mariela. Y su marido, que la mira hablar: "No hace falta ser chavista como nosotros para querer que nos dejen en paz; y para querer la paz y que respeten nuestras decisiones como pueblo soberano". ¿Y la luz? "Con velas". No pasarán.

    Las marchas en Venezuela duran horas. El día entero. Son una fiesta. La de hoy se concentró temprano en la CANTV (Empresa Estatal de Telecomunicaciones. Qué ironía, ¿no?) y arrancó varias horas después de la convocatoria (siempre hora estimada) inicial.

    El recorrido son canciones a decibeles muy por encima de las posibilidades de cualquier tímpano extravenezolano y bandas de tambores y percusión incansables haciendo el camino al andar.

    Hay vendedores ambulantes de chicha fría y papelón con limón que hidratan el cerebro a mediodía; cigarros y cafés en termo a cambio de efectivo ultravioleta. El chavismo ha desarrollado una maquinaria de movilizaciones a prueba de cualquier coyuntura. La injerencia se fabrica para otros acentos que conforman opiniones 'in extremis', pero de puertas para adentro no importa el apagón. Maduro terminó de hablar en Miraflores y cada grupo se fue a su casa gritando "Viva Chávez" y de nuevo "Yankee go home".

    La Caracas de las marchas chavistas, de música y ajetreo optimista no se mezcla con la ciudad de la oposición. El este y el oeste. El blanco y el rojo. El voto o la invasión.

    El autoproclamado presidente de Venezuela, Juan Guaidó, también hizo un llamado a las calles hoy. Guaidó decidió aparecer en camioneta y ponerse de pie en el techo de su carro blindado para hablar con un megáfono a su multitud. Nadie le escuchaba, porque no se oía, salvo las cámaras privilegiadas de la fila cero. El apagón permitió al Twitter postear en diferido sus anuncios: más movilizaciones, la próxima será en Caracas con seguidores de todos los estados del país a los que increpó para que vengan a la capital a manifestarse.

    Juan Guaidó, líder opositor venezolano
    © Sputnik / Esther Yáñez Illescas
    Juan Guaidó, líder opositor venezolano

    Él mismo anunció un tour de intramuros, y lo más inquietante: planteó la activación del artículo 187 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que aboga por la "intervención militar humanitaria" tanto de militares venezolanos en el extranjero como de militares extranjeros en Venezuela.

    Le pregunto a la señora que tengo al lado, polo blanco, bandera tricolor anudada en el cuello modo capa, si sabe cuál es el artículo 187. Me dice que no. Le digo que Guaidó acaba de decir que se trata de que vengan los militares pero en plan "humanitario" y le digo que no lo entiendo porque la ayuda humanitaria no es ayuda si se politiza o militariza. No lo digo yo, le dije, sino la Cruz Roja Internacional, por ejemplo. La señora no me lanzó una sola palabra más aunque me preguntó para quién trabajaba. Obviamente, en esos ambientes no puedo mencionar a Rusia, porque suena peor que la Troika del Mal y mi integridad física correría peligro. No es broma.

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    Caracas sigue a oscuras y en silencio. Duerme temprano porque no hay mucho que hacer. Volver al origen es como volver cien años atrás, casi de soledad, por la falta de estímulos luminosos y pancartas LED; pero en los barrios del oeste sigue sonando la música. "Porque eso es el chavismo, niña. Que lo que no se tiene, se inventa, y se vuelve a inventar". Esa frase no me la dijeron hoy, pero marcará mi vida en Venezuela. Buenas noches sin luz. Por ahora.

    Etiquetas:
    apagón, marcha, Nicolás Maduro, Venezuela, EEUU
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