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    Mientras la crisis en Venezuela acapara la atención de la comunidad internacional, muchos pasan por alto la situación de los haitianos de Chile que regresan a su país de origen. Lo hacen con la ayuda del Gobierno chileno, pero la medida ha sido objeto de controversia.

    Se trata del llamado Plan de Retorno Humanitario impulsado por el Gobierno chileno, que entró en vigor el pasado octubre. El programa ya cuenta con al menos 2.336 haitianos inscritos. La Fuerza Aérea de Chile llevó a cabo el pasado 26 de febrero el sexto vuelo a Puerto Príncipe, la capital de Haití, con 185 ciudadanos de este país a bordo.

    Los pasajeros emprendieron rumbo a Haití, que atraviesa por una crisis político-social severa. Desde el 7 de febrero continúan las protestas contra el presidente haitiano, Jovenel Moise. Hasta 26 personas han fallecido y 77 han resultado heridas como consecuencia de estas manifestaciones, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

    Las autoridades chilenas afirman que quienes volaron a Haití fueron reconfirmados hasta en tres ocasiones. De ahí que no se albergase ninguna duda acerca de que su deseo de regresar a su país de origen fuera sincero. Sin embargo, hay voces que dicen que, incluso si fuera así, el Gobierno chileno implementa una política errónea y debería haber invertido en su adaptación a la sociedad chilena.

    ¿Hay lugar para la xenofobia?

    El número de migrantes haitianos en Chile, según algunas estimaciones, ronda las 75.000 personas. En otras palabras, un 9% de los extranjeros que viven en el país latinoamericano. La inmigración ha venido creciendo desde hace varios años y se centra mayormente en el área metropolitana.

    Los haitianos huyen de la extrema pobreza e inestabilidad que rige en su país. Chile sí ofrece muchas más oportunidades a los inmigrantes, es indudable. Sin embargo, si hablamos de los aspectos negativos, el obstáculo quizá más grande sea el idioma: no todos hablan español, aunque existen clases para los inmigrantes en el país suramericano.

    Los haitianos se enfrentan a más problemas durante su estancia, mientras que los inmigrantes que provienen de países hispanohablantes tienen más oportunidades. Hay un choque cultural muy potente entre una parte de los chilenos y los haitianos, explicó en un comentario a Sputnik el periodista chileno Rodrigo Herrera.

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    "Hay que recordar que Chile es un país-isla, está muy aislado. En su historia nunca ha habido gente de color. Por eso hay una resistencia de parte de la población, especialmente la más vieja. Evidentemente hay un fenómeno de racismo también asociado a que estos haitianos venían en condiciones de extrema pobreza", declaró. 

    Los venezolanos, por el contrario, son blancos, hablan español y por lo general tienen calificación profesional.

    Según el estudio del Centro Nacional de Estudios Migratorios de la Universidad de Talca, solo el 3,6% de los haitianos trabajan en la especialidad para la que estaban formados.

    El Gobierno de Sebastián Piñera comenzó un plan de regularización de los haitianos. Esto quiere decir entregarles papeles, porque la mayoría de los inmigrantes eran ilegales, dijo Herrera. Posteriormente apareció un plan de salida, donde se les ofrecía financiarles el viaje de retorno de Haití, pero se les hacía firmar una carta para no volver a Chile en nueve años.

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    "Es algo absolutamente xenófobo y contrario a todas las leyes de inmigración, porque curiosamente solo a los haitianos se les obliga ese principio y no al resto de inmigrantes. (…) Y nosotros seguimos subiendo a estos vuelos supuestamente humanitarios a cientos de haitianos mandándolos de vuelta probablemente a la muerte", señaló.

    El experto calificó de discriminatoria y no humanitaria esta política, y afirmó que contradice el bien común y los derechos humanos.

    "Es cierto que decidieron aprovechar esta oportunidad voluntariamente, pero me parece que ser partícipe de un acto como esta 'deportación', o el regreso humanitario, como lo pintan en el Gobierno, es de muy baja humanidad, teniendo en cuenta la grave situación en Haití", cerró Herrera.

    Problemas de la política migratoria

    No cabe duda de que la decisión de los haitianos inscritos en el programa es voluntaria, subrayó en su comentario a Sputnik el presidente de la Alianza Haitiano-Chilena, Dalinx Noel.

    "Creemos que es voluntario porque los muchachos ingresaron sin ninguna presión, pero también creemos que estos hombres regresan porque no han encontrado lo que querían en Chile", destacó.

    El Gobierno chileno no hizo lo suficiente para que los haitianos se adaptaran a la sociedad chilena. A menudo se les priva de la posibilidad de trabajar, del acceso a la sanidad y, además de esto, los inmigrantes son discriminados, subrayó Noel.

    Justo por esta razón, una parte de los haitianos decidió abandonar Chile para regresar a Haití, a sabiendas de que el país no atraviesa sus mejores tiempos.

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    Dalinx Noel recordó que la medida firmada por los haitianos, que incluye no regresar a Chile en nueve años, es discriminatoria.

    "Se les prohíbe regresar a Chile pese a no haber cometido ningún delito. Efectivamente es una deportación forzosa. Para nosotros no es un Plan de Retorno Humanitario, sino una discriminación disfrazada. En vez de ayudar a estas personas, les parece más sencillo enviarlos de vuelta a Haití, un país que vive una crisis socioeconómica. Es poco humano", concluyó.

    Para el analista político chileno y académico de la Universidad de Valparaíso Guillermo Holzmann, el problema tiene que ver con las deficiencias de la política migratoria chilena.

    "El ingreso de los haitianos a Chile se debió a una operación muy asociada a una estafa. A muchos haitianos se les ofreció la posibilidad de llegar a Chile aprovechando las debilidades de la institucionalidad chilena", declaró a Sputnik Holzmann.

    El Gobierno ha establecido exigencias que suponen que los inmigrantes deben tener un vínculo laboral, es decir, es necesario que tengan condiciones para poder sostenerse a sí mismos en Chile, agregó.

    Hoy es extremadamente difícil para muchos haitianos poder regresar a su país de origen, como también lo es continuar viviendo en Chile. Como consecuencia de esto apareció el Plan de Retorno Humanitario, una opción integrada por el Gobierno chileno.

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    Es de esperar que en el futuro se apruebe una política nacional migratoria que determine la manera y la forma en que se viaja y cómo se financian los viajes para poder llegar a Chile, que probablemente sea mucho más transparente.

    "En este caso, la situación aparece como confusa y obliga a una decisión política de esta naturaleza, que es el retorno a Haití", explicó Holzmann.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Etiquetas:
    xenofobia, inmigración, Haití, Chile
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