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    Marcha en Ciudad de México por Samir Flores, activista contra el Proyecto Integral Morelos asesinado a mediados de febrero.

    Una megaobra resistida y manchada de sangre eleva el conflicto social en México

    © Sputnik / Eliana Gilet
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    La resistencia de varios pueblos indígenas de tres estados de México a la instalación de un complejo termoeléctrico en el centro del país creció exponencialmente tras la realización de una "consulta ilegal" —según denuncian— impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador y con el asesinato de uno de los luchadores sociales opositores.

    Las autoridades federales anunciaron el triunfo del 'sí' en la consulta sobre el controvertido Proyecto Integral Morelos (PIM), a pesar de la bajísima participación en los estados afectados por esta obra de infraestructura, que comprende dos plantas termoeléctricas y una red de ductos de petróleo y gas que atraviesan comunidades indígenas de Morelos, Puebla y Tlaxcala.

    Según los datos oficiales, poco más de 50.000 personas participaron durante los dos días previstos, una ínfima fracción del electorado de los tres estados, cuya población sumada es de 9,4 millones de personas. 

    Un 65% de los que concurrieron a emitir su opinión dio su venia para la instalación del PIM. Esta es la tercera "consulta pública" que el nuevo Gobierno mexicano impulsa por fuera de los lineamientos internacionales para recabar la anuencia de los pueblos indígenas. 

    Marcha en Ciudad de México por Samir Flores, activista contra el Proyecto Integral Morelos asesinado a mediados de febrero.
    © Sputnik / Eliana Gilet
    Marcha en Ciudad de México por Samir Flores, activista contra el Proyecto Integral Morelos asesinado a mediados de febrero.

    Ese es uno de los puntos álgidos del problema. La Comisión Nacional de Derechos Humanos reconoció en febrero de 2018 que el Estado mexicano se rehusó a reconocer el derecho de los pueblos originarios afectados por el PIM a decidir qué pasa en su territorio, entre otras violaciones a los derechos de los pobladores de la zona.

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    Durante el fin de semana del 23 y 24 de febrero, los opositores boicotearon la instalación de casillas en siete puntos del estado de Morelos y ofrecieron públicamente los resultados de las consultas que hicieron ellos mismos, de acuerdo a sus usos y costumbres, como sugiere la legislación internacional.

    En Huexca y Hueyapan, los pueblos hicieron incluso asambleas comunitarias en las que expresaron un rechazo cerrado al avance del PIM.

    "Los demás votaron por el recibo de la luz, nosotros estamos decidiendo por la vida de nosotros mismos", dijo a la prensa una de las mujeres organizadas.

    El asesinato de Samir Flores

    Desde el año 2010 en que se anunció el Proyecto Integral Morelos, los pueblos afectados habían enfrentado detenciones arbitrarias de sus integrantes y abogados, habían denunciado una y otravez las violaciones cometidas contra su derecho a protestar y a ser consultados previamente a la imposición de proyectos de explotación en su territorio. Incluso habían logrado la suspensión de la obra gracias a amparos judiciales pero el asesinato de Samir Flores desbordó la situación y su paciencia.

    Flores era un hombre de 36 años, padre de cuatro hijos, presidente de la asociación de padres de familia de la escuela del centro de Amilcingo —donde vivía— y fundador de la radio comunitaria Amiltzinko 100.7 FM, que también formaba parte también de la resistencia al PIM.

    Marcha en Ciudad de México por Samir Flores, activista contra el Proyecto Integral Morelos asesinado a mediados de febrero.
    © Sputnik / Eliana Gilet
    Marcha en Ciudad de México por Samir Flores, activista contra el Proyecto Integral Morelos asesinado a mediados de febrero.

    En las primeras horas de la mañana del 20 de febrero, dos hombres fueron a buscarlo a su casa y cuando salió a atenderlos, le dispararon.

    Dos días después de su asesinato a sangre fría, se realizaron movilizaciones en distintos puntos del país que expresaron su rechazo a lo sucedido y en reclamo de justicia. También pidieron unánimemente que se cancelara la consulta que aumentó la presión y desbordó la violencia sobre ellos.

    La tensión creció desde comienzos de febrero y alcanzó su punto máximo en la presentación que el presidente López Obrador hizo de la consulta pública bajo parámetros irregulares. El Instituto Nacional Electoral (INE) rechazó participar en la instancia, argumentando que el mecanismo no existe en la Constitución ni en las leyes complementarias, por lo que no está dentro de sus facultades.

    En un acto en Cuautla —una de las ciudades populosas del estado de Morelos— para anunciar la fecha de la consulta, AMLO llamó "radicales de izquierda" a los pueblos en resistencia y les espetó: "Para mí, no son más que conservadores".

    Los pobladores —Samir entre ellos— reclamaron al presidente por la palabra dada en campaña, pues prometió que detendría este proyecto compuesto por dos termoeléctricas, un acueducto y un gasoducto para alimentar las centrales de generación de energía, cuyo trazado pasa por las faldas del volcán activo Popocatépetl.

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    En la movilización de la ciudad de México tras el asesinato de Samir Flores, una idea se repitió de manera constante en todo el recorrido: que la muerte del defensor social es responsabilidad del Gobierno mexicano.

    "En los últimos días, Obrador se ha estado burlando y boicoteando la palabra de los pueblos, el quiebre con él ya se dio y esto es consecuencia de ese alejamiento. Es una burla total, nos llama radicales a quienes luchamos contra esos proyectos", dijo a Sputnik uno de los integrantes de la radio comunitaria de San Lorenzo Huitzitzilapan, del pueblo otomí ñätho en Lerma, Estado de México.

    Marcha en Ciudad de México por Samir Flores, activista contra el Proyecto Integral Morelos asesinado a mediados de febrero.
    © Sputnik / Eliana Gilet
    Marcha en Ciudad de México por Samir Flores, activista contra el Proyecto Integral Morelos asesinado a mediados de febrero.

    "Es ingenuo pensar que el asesinato de Samir está aislado de su trabajo, como dijeron los representantes del Gobierno estatal de Morelos y del Gobierno federal, que lo vincularon al crimen organizado. Samir era un hombre de pueblo que vivía pobremente pero no tenía necesidad de vincularse con el crimen. El crimen organizado son ellos, que mataron a nuestro compañero Samir", sentenció.

    Etiquetas:
    pueblos originarios, proyecto, central termoeléctrica, Proyecto Integral de Morelos, Andrés Manuel López Obrador, Tlaxcala, Morelos, Puebla, México, América Latina
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