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    LA PAZ (Sputnik) — Animadas por su reciente ascenso hasta la cima del Aconcagua, la altura máxima de la cordillera de los Andes, cinco cholitas bolivianas que han hecho del montañismo una campaña de reivindicación femenina sueñan ahora con escalar algún día el Everest, la montaña más alta del mundo.

    "Trepar al Aconcagua vistiendo nuestras polleras era un sueño, y lo cumplimos. Ahora nuestro sueño es subir a la cumbre del Everest, y creemos que podemos lograrlo, con disciplina y sacrificio", dijo a Sputnik Ana Lía Gonzales, una de las cholitas o mujeres de origen aymara de La Paz que han sorprendido a la comunidad deportiva mundial con su hazaña.

    Cocinaban a gran altura, al aire libre en los campamentos de ascenso a las montañas bolivianas, hasta que hace unos cuatro años decidieron imitar a los deportistas y turistas a quienes atendían, para pasar a ser ellas mismas escaladoras.

    Con mínimo equipamiento y casi sin preparación, las cholitas —diminutivo habitual en Bolivia— tuvieron su primer logro en diciembre de 2015 cuando llegaron vistiendo su colorida ropa indígena a la cumbre del Huayna Potosí, nevado popular entre turistas europeos, de poco más de 6.000 metros de altitud sobre el nivel del mar y a solo 25 kilómetros de La Paz.

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    En las siguientes escaladas fueron equipándose cada vez mejor, pero nunca dejaron de vestir la pesada pollera de múltiples pliegues que caracteriza a la chola de La Paz y sus provincias, ni cargar en la espalda, en vez de mochila, el aguayo o manta de lana de alpaca en el que las mujeres aymaras suelen llevar toda clase de objetos, incluso alimentos y hasta sus bebés.

    "Nos animamos a subir a la montaña con la pollera porque nos sentimos cómodas y en reclamo de que no haya más discriminación, porque antes decían que una mujer de pollera no podía hacer nada", afirmó Ana Lía.

    "Con nuestro esfuerzo llevamos el mensaje de que todo se puede, de que igual que las cholitas todo el mundo puede subir a una alta montaña", añadió.

    En los años siguientes a la escalada del Huayna Potosí, las cholitas hicieron cumbre en otras seis montañas bolivianas de más de 6.000 metros de altitud, antes de su desafío mayor, el Aconcagua, de 6.962 metros, a cuya cima llegaron el 23 de enero pasado ascendiendo desde la provincia argentina de Mendoza.

    Aclamadas como heroínas y ejemplo de tenacidad y sacrificio por el Gobierno de Evo Morales, las cholitas escaladoras se creen capaces de conquistar el Everest, en un plazo aún no determinado, realizando previamente otros ascensos fuera del país.

    "Que lo vamos a hacer, seguro, sabemos que trepar el Everest será mucho más difícil pero ya empezamos a prepararnos y a buscar la ayuda técnica y económica que necesitamos, porque no somos profesionales ni tenemos muchos recursos, vivimos el día a día", afirmó Ana Lía.

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    Lidia Huayllas, reconocida como coordinadora del grupo, dijo recientemente a medios locales que confiaba en que el Gobierno canalizará el apoyo necesario para que el grupo continúe en actividad.

    "Cuando vayan al Everest tengan por seguro que está un país detrás de ustedes", prometió el viceministro de Descolonización, Félix Cárdenas, en un acto oficial de homenaje.

    Ana Lía explicó que antes de animarse a ser escaladoras vivieron la experiencia cotidiana de caminar largas distancias con alguna carga en la espalda, por senderos pedregosos y frecuentemente a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar.

    En ese ambiente ganaron tanto fortaleza como adaptación a la escasez de oxígeno en las altas montañas.

    Ella misma, según anotó, se enamoró de las montañas al acompañar a su madre a cocinar en campamentos de montañistas, en apoyo a su padre, un guía de turistas.

    "Varias cholitas de las cocinas de los montañistas extranjeros nos preguntábamos cómo sería trepar como ellos, y así nos animamos", dijo.

    Sobre su decisión de escalar vistiendo pollera y manta, y a veces hasta el característico sombrero en forma de hongo de las cholitas, dijo que se trataba de una señal de identidad y reivindicación femenina y cultural.

    "Somos orgullosas de llevar la pollera, porque esta vestimenta tradicional de la chola es un ícono de La Paz, aunque en plena montaña es como un doble desafío porque para subir todo tendría que estar recogido y a veces con el viento las polleras flamean, se enganchan en los grampones, y es un poquito más difícil", dijo.

    Pero no sólo son el peso y la incomodidad de las polleras, advirtió, sino que para escalar las cholitas llevan además casi todo el equipamiento de los profesionales, incluidas botas plásticas, buzos térmicos, chaquetas de pluma, cobertor impermeable y alimentos.

    ¿Y además el pesado aguayo en vez de mochila? "Sí, porque para nosotros el aguayo es más cómodo".

    Ana Lía indicó que hay más cholitas escaladoras que las cinco que ascendieron al Aconcagua y que por ahora no está definido quiénes ni cuántas intentarían la aventura en el Everest.

    Etiquetas:
    alpinismo, cholitas, Everest, Bolivia
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