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    LA HABANA (Sputnik) — Cuba rechazó enérgicamente la intención de Estados Unidos de aplicar el Título III de la ley Helms-Burton, referente a las reclamaciones de propiedades confiscadas en la isla en la década de 1960, calificando la decisión como arrogante e irresponsable, en una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex).

    "Cuba rechaza esa amenaza del modo más enérgico, firme y categórico, y asume como un acto hostil de extrema arrogancia e irresponsabilidad, a la vez que repudia el lenguaje irrespetuoso y calumnioso del mensaje público del Departamento de Estado de EEUU", expresa el documento divulgado en la web de cancillería.

    Según el documento, con esta medida del Departamento de Estado de EEUU, el Gobierno estadounidense "amenaza con dar un nuevo paso que reforzaría de manera peligrosa el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, violaría el Derecho Internacional, y atacaría la soberanía nacional y los intereses de terceros países".

    El pasado 16 de enero, el Departamento de Estado de EEUU tomó la decisión de suspender solo por 45 días la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, "para realizar una cuidadosa revisión, a la luz de los intereses nacionales de EEUU".

    La nota de la cancillería estadounidense agrega que la decisión también está dirigida a "acelerar una transición hacia la democracia en Cuba, e incluye elementos tales como la brutal opresión del régimen contra los derechos humanos y las libertades fundamentales y su inexcusable apoyo a los regímenes cada vez más autoritarios de Venezuela y Nicaragua".

    El texto divulgado por el Minrex explica que la ley Helms-Burton entró en vigor en 1996, "se concibió para codificar y endurecer la política del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba por EEUU en 1962, con el objetivo de subvertir y derrocar el Gobierno de la isla, e imponer un régimen del agrado de Washington".

    Esta ley consta de cuatro títulos y se aplica desde su promulgación, se caracteriza por su alcance extraterritorial, y es –según las autoridades cubanas- "violatoria de las normas y principios del Derecho Internacional, contraviene las reglas del comercio y las relaciones económicas internacionales, y es lesiva de la soberanía de otros Estados".

    Entre los objetivos centrales de la ley Helms-Burton —precisa el comunicado del Gobierno cubano— "está entorpecer las relaciones económicas, comerciales y financieras de Cuba con terceros países, y afectar su capacidad de atraer inversión directa de capital extranjero para su desarrollo".

    El Título III, que ahora pretende activarse, establece la autorización de presentar ante tribunales de EEUU demandas contra todo extranjero que "trafique" con propiedades estadounidenses que fueron nacionalizadas por Cuba en la década de 1960, en un proceso legítimo —subraya la nota del MINREX—, como reconoció la Corte Suprema de EEUU, llevado a cabo por el Gobierno cubano, con pleno apego a las leyes nacionales y al Derecho Internacional.

    En virtud de lo dispuesto en la propia ley Helms-Burton, todos los presidentes de EEUU desde 1996, incluido Donald Trump, han hecho uso de la facultad ejecutiva de suspender la aplicación del Título III, cada seis meses.

    La nota difundida aquí subraya que la aplicación de la ley Helms-Burton "provocaría obstáculos insuperables para cualquier perspectiva de solución para las reclamaciones y compensaciones a los legítimos propietarios estadounidenses".

    "El Minrex ha reiterado la posición de Cuba de hallar una solución a las reclamaciones y compensaciones mutuas. Esta decisión del Gobierno de EEUU amenaza y provocaría que, de acuerdo a lo que establece el Derecho Internacional y las prácticas internacionales, individuos y entidades extranjeras con negocios legítimos en Cuba, puedan verse ante la amenaza de afrontar reclamaciones infundadas y carentes de legitimidad ante tribunales de EEUU", añade el texto.

    Enfatiza además que todas las nacionalizaciones de propiedades extranjeras en Cuba, incluidas las estadounidenses, contemplaron en la ley el compromiso de compensación, que fue asumido por los gobiernos de los reclamantes de otros países, y que EEUU se negó incluso a discutir.

    La cancillería reiteró los postulados de la Ley de Reafirmación de la Dignidad y Soberanía cubanas —Ley No. 80— y enfatiza que la ley Helms-Burton "es ilícita, inaplicable y sin valor ni efecto jurídico, por lo que consecuentemente considerará nula toda reclamación amparada en ella de personas naturales o jurídicas, cualquiera que fuere su ciudadanía o nacionalidad".

    El Gobierno de Cuba —enfatiza el comunicado— se reserva el derecho de responder oportunamente a esta nueva agresión.

    Etiquetas:
    bloqueo, EEUU, Cuba
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