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    RÍO DE JANEIRO (Sputnik) — La relación comercial entre Brasil e Israel ganará un nuevo impulso con la llegada al poder del ultraderechista Jair Bolsonaro, dijo a Sputnik el presidente de la Cámara Brasil-Israel de Comercio e Industria, Jayme Blay.

    "Los hombres de negocios son pragmáticos en todos los lugares del mundo; a pesar de que no había afinidad con el Gobierno anterior [en referencia al izquierdista Partido de los Trabajadores], los gobiernos fluían igual; tal vez ahora eso se acelere, puede que haya más atención, [Bolsonaro] es un incentivo", comentó Blay en entrevista con Sputnik.

    Por el momento, Bolsonaro ya ha dado numerosas muestras de cercanía con Israel: hace meses fue bautizado en el río Jordán por un pastor evangélico y tanto él como sus hijos suelen alabar a las Fuerzas Armadas israelíes y a la agencia de inteligencia Mossad.

    El próximo 29 de diciembre, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se reunirá con Bolsonaro en Río de Janeiro, días antes de participar en su toma de posesión.

    La extensa visita (Netanyahu pasará cinco días en Brasil) tiene que ver con la promesa de trasladar la Embajada brasileña de Tel-Aviv a Jerusalén, una medida que ya está generando malestar en los países árabes pero que fue confirmada por Bolsonaro nada más ganar las elecciones y más recientemente reafirmada por uno de sus hijos, el diputado Eduardo Bolsonaro.

    "No digo que sea algo totalmente irrelevante, tiene un simbolismo, pero no es lo que hace que la maquinaria trabaje en una dirección, depende más de que un Gobierno estimule que las economías se utilicen al máximo", afirmó el representante de la Cámara de Comercio en relación al traslado.

    Blay prefiere no opinar sobre cuestiones diplomáticas e insiste en que la relación entre ambos países es intensa, pero que tiene potencial para crecer: "Las dos economías son complementarias, no hay ningún conflicto entre sí; Israel es exportador de tecnología, produce mucha innovación, (y) Brasil puede usarla a su favor, como ya viene haciendo en el sector agrícola, por ejemplo".

    Israel, uno de los países más áridos del mundo, es conocido por sus sofisticados sistemas de irrigación, las plantas desalinizadoras o el uso de semillas resistentes a la sequía, todo lo cual, aplicado al empobrecido y seco noreste de Brasil, genera "expectativas enormes", consideró Blay.

    Otro sector en el que Israel tiene mucho potencial de crecimiento en Brasil es el de la defensa y el armamento.

    La seguridad es una de las banderas de Bolsonaro y entre sus promesas está mejorar los equipamientos de las Fuerzas Armadas y facilitar el porte de armas entre la población, lo que genera entusiasmo entre la industria armamentística.

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    "Desde su fundación, Israel estuvo constantemente hostilizado y tuvo que defenderse de ataques; se han desarrollado tecnologías muy especiales, que pueden colocarse a disposición de las autoridades brasileñas para combatir terrorismo, contrabando, infiltración en las fronteras… Es un segmento que realmente puede ser muy provechoso", cree Blay.

    El avance de aliados de Bolsonaro en los gobiernos de los estados brasileños (que tienen las competencias en materia de seguridad) ya está dando los primeros frutos en este sentido.

    A principios de diciembre, el gobernador electo del estado de Río de Janeiro, Wilson Witzel (Partido Social Cristiano), quien ganó las elecciones presentándose como el candidato del líder de la extrema derecha, viajó a Israel en busca de unos drones equipados con armas que realizan disparos desde el aire, según informó la prensa local.

    Según datos del Ministerio de Industria y Comercio de Brasil, entre enero y noviembre de este año el gigante sudamericano exportó a Israel productos por valor de 292,99 millones de dólares, e importó del país de Oriente Medio mercancías por 1.060,28 millones de dólares, casi 30% más que en el mismo periodo del año pasado.

    Israel exporta a Brasil sobre todo cloruro de potasio (28% del total) y productos destinados al campo, como insecticidas y herbicidas, que representan el 24% de las exportaciones.

    Brasil, en cambio, envía a Israel sobre todo carne bovina (22%) y soja (20%).

    En 2007, Israel firmó un acuerdo de libre comercio con el Mercosur (bloque económico que integran Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, con Venezuela suspendida).

    Sin embargo, Blay cree que el acuerdo quedó "adormecido" por falta de voluntad política y por las trabas burocráticas de Brasil, por lo que espera que el próximo presidente reconduzca la situación.

    ​No obstante, el acercamiento a Israel podría costarle a Brasil el boicot comercial de los países árabes, como recuerda Paulo Sergio Wrobel, profesor de Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC).

    "Puede que siguiendo su ideología, Bolsonaro acabe trasladando la Embajada, pero tal vez el coste político sea muy alto; no forma parte de la tradición brasileña llevar a cabo giros tan radicales en la política externa", advirtió.

    Hasta ahora, Brasil siempre se había mostrado equidistante en el conflicto de Oriente Medio y había emplazado a Israel y Palestina a llegar a una solución conjunta en base al diálogo en el marco de las Naciones Unidas. 

    Etiquetas:
    comercio, Jair Bolsonaro, Israel, Brasil
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