Widgets Magazine
En directo
    Una mujer triste (imagen referencial)

    Víctima de violación exige a Estado argentino acompañamiento y justicia

    CC0 / Pixabay
    América Latina
    URL corto
    Ana Delicado Palacios
    0 02

    BUENOS AIRES (Sputnik) — La socióloga argentina Ana Castellani debió atravesar dos calvarios al ser víctima de una violación por la falta de acompañamiento del Estado y por una investigación ineficaz que dejó el crimen impune, según relató a Sputnik.

    "No existe durante todo el proceso judicial ni durante el tratamiento médico una contención particular", afirmó Castellani, profesora e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

    Esta doctora en ciencias sociales por la Universidad de Buenos Aires divulgó su historia tras la denuncia por violación sexual que presentó públicamente la actriz Thelma Fardin contra el actor Juan Darthés.

    Desde su experiencia personal, "interpretada a la luz de una formación sociológica que me permite tener una perspectiva particular, noté desde el primer momento que no hay dispositivos de contención en ninguna de las instancias que debe pasar una víctima cuando hace su denuncia, ni cuando se acerca a la comisaría o viene la policía al lugar del hecho", relató.

    Castellani tenía 31 años cuando fue violada en enero de 2001 en Lanús, municipio ubicado al sur de la capital argentina.

    Además: El dolor también hizo historia: tres femicidios que marcaron América Latina en los últimos tres años

    La joven acompañaba a una amiga en automóvil hasta a su casa de regreso de una cena, cuando tres delincuentes las interceptaron afuera y las hicieron entrar en la vivienda, donde estaban el marido y los dos hijos de su compañera.

    "Nos ataron, nos vendaron, vaciaron la casa, y en el marco de esa situación uno de los delincuentes me dijo que yo tenía que quedarme callada, que iba con él", contó Castellani.

    Fue entonces cuando "me llevó a otro lado de la casa, y ahí se consumó la violación, con la psicopateada (chantaje psicológico) de que era o yo o la hija de mi amiga, que era adolescente", continuó.

    "Lo primero que uno entiende es que la vida no vale nada, que está a merced de otra persona, más allá de que yo tenía una pistola en la cabeza todo el tiempo", rememoró.

    Castellani sostuvo que "hay formas de violencia de toda índole que exceden lo que es el hecho en sí" y por ello "hay que entender el contexto de sometimiento".

    "Es demasiado pedirle a la víctima de una situación tan extrema que se comporte como se supone que se debe comportar para que se le crea que efectivamente fue violada", indicó.

    Hay un estereotipo que debe ser desarmado, y es la presunción de que "siempre tiene que haber resistencia física de la víctima o que la víctima tiene que salir a contarlo inmediatamente", explicó.

    Respuesta del Estado

    Dos horas después del secuestro y la violación que sufrió, Castellani tuvo que denunciar lo sucedido en la comisaría ante un varón y sin ropa interior porque se la habían llevado como prueba.

    En otro escritorio a su lado otro oficial le tomaba declaración a un desconocido que había ido a realizar otra denuncia.

    "Así seguí esperando sola en una silla a que llegara alguien de mi familia a la mañana y que me acompañara al hospital", recordó.

    En ese momento, Castellani sintió "una orfandad del Estado total".

    Además: El caso de violación que moviliza a Argentina y destapa el abuso sexual en los medios

    Una vez interpuso la denuncia ante la justicia se encontró con otro martirio.

    "Para la justicia la violación es un delito más entre tantos, y cuando no hay detenidos la investigación se impulsa lo mínimo, y siempre que uno tenga recursos económicos para sostener la querella con abogados propios, porque si no, no avanza nada la causa", observó.

    Aunque en teoría una víctima no necesita abogados porque es la fiscalía la responsable de impulsar la investigación, son tantas las causas pendientes que se prioriza una en la que se deba resolver sobre la privación de libertad de un detenido, así sea en un caso de robo de automóviles.

    "Salir a identificar a secuestradores, violadores o ladrones que no están (detenidos) no es prioritario", dijo.

    Castellani sostuvo la investigación con sus abogados durante un año, "hasta que entendí que no podía seguir: o vendía mi casa, o tomaba un crédito, o endeudaba a mi familia, o desistía".

    Cuando dejó de pagar a los abogados, "la fiscalía alguna vez me llamó para que hiciera alguna rueda de reconocimiento y después nada; ocho años después me llegó un papel que decía que la causa se cerró".

    Al día de hoy, el violador que la atacó sigue impune.

    "Esa persona pudo estar 17 años haciendo lo mismo: el Estado no hizo nada para encontrarlo", señaló.

    La socióloga afirmó que una víctima tiene que vivir con semejante experiencia traumática y en añadido, se reprocha cómo reaccionó, dado que "hay una parte más profunda e inconsciente que lo reclama".

    "Uno no acepta tan gratuitamente haberse convertido en el objeto de otro de una manera tan brutal, por eso si después del calvario se suma el calvario institucional es demasiado, ahí hay que trabajar", manifestó.

    Los cambios que debe realizar el Estado exigen que en la comisaría, para empezar, haya un lugar privado en donde se puedan realizar denuncias de carácter sensible; que las declaraciones sean tomadas por una mujer; que haya un acompañamiento desde el primer instante de psicólogos y personal especializado en experiencias traumáticas.

    Además: Casi 2.800 mujeres fueron asesinadas en Latinoamérica en 2017 por razones de género

    También deben asignarse recursos para que la justicia pueda investigar hasta el final todo este tipo de delitos.

    La violación es un delito particular que requiere un acompañamiento especial para la víctima, observó Castellani.

    "Lo que hay que hacer desde el Estado es cambiar los protocolos de actuación, brindar una mirada más empática, porque se trata de una agresión sobre el cuerpo y la mente de una persona", explicó.

    El momento de cambiar este marco institucional debería ser ahora, cuando "hay condiciones generadas en términos sociales para hacer más receptiva la escucha de este tipo de cuestiones", opinó.

    "En ese contexto se va abriendo una grieta que visibiliza estas cuestiones para muchas personas que no tenían tan claro ni la magnitud del fenómeno ni el alcance ni la heterogeneidad ni cómo atraviesa todos los estratos sociales, lo cual celebro que se haya dado gracias al rol clave que han tenido todos los colectivos de mujeres", concluyó.

    La denuncia de Thelma Fardín contra el actor Juan Darthés extendió una consigna feminista que ha traspasado fronteras, #miracomonosponemos. 

    Etiquetas:
    violaciones, justicia, Argentina
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik