08:49 GMT +316 Diciembre 2018
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    Jair Bolsonaro, presidente electo de Brasil

    Brasil va desdibujado a cumbre del G20 por transición entre Temer y Bolsonaro

    © AP Photo / Silvia Izquierdo
    América Latina
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    Joan Royo Gual
    Jair Bolsonaro, el presidente electo de Brasil (111)
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    RÍO DE JANEIRO (Sputnik) — Brasil acude a la cumbre del Grupo de los 20 países industrializados y emergentes (G20) desdibujado por el vacío de poder que genera la caducidad de la administración del impopular Michel Temer y las cinco semanas que faltan para que asuma el presidente electo Jair Bolsonaro.

    En el primer encuentro entre ambos, Temer propuso a Bolsonaro viajar juntos a la cumbre de Buenos Aires, pero el presidente electo rechazó el ofrecimiento alegando motivos de salud, pues sigue recuperándose de la puñalada que recibió en el estómago a principios de septiembre.

    En materia económica no parece haber muchas diferencias entre la política de austeridad, recortes del gasto público y privatizaciones que siguió Temer y lo que ha anunciado Bolsonaro para su gestión.

    Pero en las relaciones internacionales hay diferencias notables y, por lo manifestado por la cancillería la semana pasada, bastante falta de comunicación.

    "A pesar de haber sido invitado, Bolsonaro no podrá comparecer, así que los preparativos siguen con esta perspectiva (la de Temer); no hubo interacción con el equipo de transición en lo relacionado a la preparación de las reuniones del G20", dijo la semana pasada el director del Departamento de Asuntos Financieros y Servicios del Ministerio de Relaciones Exteriores, Luiz Cesar Gasser, nombrado segundo sherpa de Brasil en el G20.

    Gasser explicó que entre los temas que más preocupan al actual Gobierno está la guerra comercial, muy marcada por el enfrentamiento entre EEUU y China, por lo que una de las claves serán los diálogos relacionados con la situación de la Organización Mundial del Comercio y la necesidad de reformas a ese organismo para fortalecerlo.

    Otro asunto que preocupa a la administración saliente es el debate sobre el calentamiento global.

    "Temer se dedicará a la cuestión del cambio climático, informado de los progresos en el ámbito doméstico, especialmente en el ámbito del Acuerdo de París", aseguró Gasser.

    Bolsonaro, en cambio, ya barajó la posibilidad de salir de ese pacto contra el cambio climático que considera una imposición de las relaciones multilaterales perjudicial para los intereses de su país.

    El próximo presidente también cree que en Brasil hay exceso de activismo y de multas ambientales, y su futura ministra de Agricultura, Tereza Cristina Da Costa, dijo recientemente que "hay margen" para seguir deforestando la Amazonia.

    Temer tampoco tendrá mucho de que presumir: en el último año la deforestación de la Amazonia aumentó 13,7 por ciento, según datos oficiales divulgados la semana pasada.

    Para Paulo Wrobel, doctor en relaciones internacionales y profesor en varios centros de Río de Janeiro, hay que relativizar la importancia de lo que diga Temer en el G20, un espacio que es "básicamente retórico".

    Pero es cierto que Brasil llega a la cita en una situación algo "extraña" por la transición entre dos administraciones, admitió.

    "Brasil mostrará un cierto desajuste entre la gestión actual y la futura; en el Ministerio de Economía parece que hay una relación más fluida, pero la transición no se está dando de la misma forma en el Ministerio de Relaciones Exteriores, la cancillería todavía representa a Temer", dijo Wrobel a Sputnik.

    Todos los analistas coinciden en que la llegada de Bolsonaro al poder supondrá un giro radical en la política exterior de este país en varias décadas, sobre todo después de que se confirmara la postulación de Ernesto Araújo como canciller, un diplomático con un perfil marcadamente ideológico y contrario al multilateralismo.

    En su último discurso en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Temer hizo una defensa cerrada del multilateralismo y de la importancia de ese foro mundial.

    Mientras, el futuro canciller de Bolsonaro es frontalmente crítico de la ONU, y el propio Bolsonaro llegó a decir en campaña electoral que Brasil podría retirarse de las Naciones Unidas, aunque después dio marcha atrás.

    Araújo ha llegado a cuestionar la veracidad del cambio climático y la participación de Brasil en acuerdos internacionales como el de París, que considera una "táctica globalista" para que los Estados cedan al poder regulatorio de las instituciones internacionales y de paso favorezcan el crecimiento económico de China.

    En el frente externo "Brasil promete cosas que no es capaz de entregar", comentó Wrobel respecto de diversos compromisos ambientales asumidos en las últimas décadas, entre los cuales se destaca poner fin a la destrucción de la selva amazónica.

    Pero hasta ahora, y a pesar de esas incoherencias, la lucha contra la deforestación era uno de los argumentos favoritos de Brasil en las grandes citas internacionales, que aprovechaba para hacerse valer como el guardián de este bioma clave para la regulación del clima planetario, además de su importancia para el sistema hídrico regional y su diversidad biológica.

    El G20 está integrado por Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea.

    La cumbre de jefes de Estado de y Gobierno tendrá lugar el 30 de noviembre y el 1 de diciembre.

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