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    Lenín Moreno, presidente de Ecuador

    Balance de la gestión, a un año de la llegada al poder en Ecuador de Lenín Moreno

    © AP Photo / Dolores Ochoa
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    QUITO (Sputnik) — El mayor logro del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, durante su primer año de Gobierno, fue sembrar un necesario ambiente de paz a través del diálogo, aunque ha sido lento en la profundización de los cambios producto de la compleja situación económica que heredó, dijeron a Sputnik un analista y una legisladora oficialista.

    "A lo largo de todo el año, en lugar de dar un giro rápido (Moreno) ha ido dando pequeños giros para un lado y para otro, pero en términos económicos es donde tiene las mayores presiones", afirmó a esta agencia el docente del Área de Estudios Sociales y Globales de la Universidad Andina Simón Bolívar, Pablo Ospina.

    Para el catedrático, si bien el "gran éxito" de Moreno es haber conducido un proceso de "descorreización" no traumático, en referencia al legado del expresidente Rafael Correa, "hay una lentitud muy grande en tomar decisiones o hacer giros de contenido profundo".

    En eso concuerdan las cifras presentadas por el centro de pensamiento Grupo FARO, que analizó las principales propuestas de campaña del actual mandatario y las evaluó a un año de trabajo, concluyendo que el jefe de Estado cumplió 38% de las promesas electorales, lo que responde a un nivel "medianamente satisfactorio".

    Donde más cumplió Moreno fue en lo relacionado con el desarrollo de la educación técnica y la educación inicial (48%), pues allí demostró que existe "voluntad política" para el impulso de estos niveles educativos.

    A este punto le sigue la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto de abril de 2016 (47%) para lo que se cambió la estructura del comité de reconstrucción y se entregaron créditos productivos y viviendas, aunque aún existen tareas pendientes, sostiene FARO.

    El menor cumplimiento estuvo en la lucha contra la corrupción (28%), a pesar de lo casos denunciados que incluyeron hasta el enjuiciamiento al vicepresidente Jorge Glas por el caso Odebrecht.

    De acuerdo al grupo de pensamiento, aunque el tema ha sido de relevancia, "no se identifican acciones relacionadas con esta problemática desde el Ejecutivo".

    Ospina considera que si bien la lucha contra la corrupción ha sido "la más rápida y contundente" de las ofertas, "tiene mucho que ver que Moreno ha jugado a no afrontar él directamente el tema, sino que lo ha hecho a través del contralor y ahora del Consejo de Participación Ciudadana", organismos que han efectuado acciones más directas al respecto.

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    El presidente "no ha tomado directamente las decisiones, pero donde ve que las cosas han marchado bien, se apoya; él espera que otros sean los que tomen las decisiones", observó el académico.

    Esto se explicaría por la fuente de poder del mandatario, quien a diferencia de su antecesor "no es dueño de los votos", sino que responde a una coalición de fuerzas (Alianza País) que lo llevó al poder.

    Por esto, explicó Ospina, Moreno "tiene un control sobre su capital político mucho menos firme que Correa".

    A eso se suma la compleja situación económica que enfrentó desde su llegada al Palacio de Carondelet (sede del Gobierno), con una deuda pública que supera el 57% del Producto Interno Bruto y con poco margen de maniobra, lo que le ha impedido acelerar el cumplimiento de sus promesas de campaña.

    Salir de las cuadraturas

    Por su parte, la coordinadora del bloque oficialista de legisladores, Ximena Peña, reconoció a Sputnik que la economía ha supuesto un obstáculo para la profundización de la agenda de Gobierno.

    "Hemos tenido dificultades de articular una política económica precisamente porque cuando se hizo campaña, hace un año, había otro discurso, se conocía otra situación de la economía del Ecuador", indicó.

    Peña refiere a que en mayo de 2017, durante la transición de Gobierno, las cuentas fiscales aparentemente estaban en orden; sin embargo bastarían pocos meses para evidenciar que aquello no era así, en un hecho que además enfrentó al actual presidente y a Correa en una lucha que se mantiene.

    Por ello, Moreno se ha visto forzado a nombrar a tres ministros de Economía en menos de un año, buscando cómo cumplir su plan de Gobierno, además de pagar las deudas y el gasto corriente de su administración.

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    Con el nombramiento del empresario Richard Martínez como ministro de esta cartera de Estado hace pocos días, el presidente estaría marcando un cambio radical en su política.

    A esto se le debe sumar que recientemente habló de la necesidad de repensar el socialismo y salir de sus "cuadraturas".

    No obstante, Peña insiste en que no hay una derechización del Gobierno y que lo único que se busca es "hacer que la economía deje de depender del endeudamiento, deje de depender del gasto público y que el sector privado asuma un rol en la reactivación económica", sin importar quién esté al mando de la economía.

    "Aquí, más allá de los personalismos, está la tarea que tiene cada uno, y en su momento nosotros respaldamos a Correa; pero en este momento esa tarea es de Lenín Moreno y estaremos apoyándolo mientras su trabajo se alinee al proyecto político", añadió la legisladora, quien dijo esperar que el próximo año sea mejor para la gobernabilidad del país, luego de "superada una transición bastante compleja".

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    Pero Ospina, en tanto, considera que el panorama no es tan sencillo, pues una de las debilidades de la actual administración es que "todo el mundo está empezando a darse cuenta de que es un Gobierno débil, que está obligado a negociar" con todas las fuerzas con el único fin de "mantenerse hasta el final", es decir, hasta 2021, cuando culmina el mandato.

    Hasta agosto de 2017 el jefe de Estado alcanzó niveles de aprobación en el entorno de 77%, su nivel más alto desde que ganó las elecciones e incluso superior al que logró Correa en su mejor momento (68% en 2007), de acuerdo con información de la firma Cedatos.

    Sin embargo, ahora apenas 45,5% de la ciudadanía aprueba la labor presidencial, aunque la caída más estrepitosa ocurrió entre marzo y abril, cuando perdió casi diez puntos porcentuales de aprobación, al pasar de 60,1% a 50,5% en medio de la crisis en la frontera con Colombia que dejó como resultado siete ecuatorianos muertos, entre ellos tres periodistas.

    Está previsto que este jueves 24 de mayo Moreno dé su primer Informe a la nación desde el Palacio Legislativo, lugar donde hace un año se posesionó como el presidente número 47 de Ecuador. 

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