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    Lino Barañao, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina

    Biomedicina, uranio, agricultura: la agenda del ministro de Ciencia argentino en Rusia

    © Foto : Cortesía del Ministerio de de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina
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    Lino Barañao lleva más de 10 años en su cargo y es el único ministro que pasó del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner al de Mauricio Macri. Esto permite pensar en estrategias de más largo plazo y encarar políticas de Estado, como relató a Sputnik durante la entrevista.

    Su visita a Rusia será la primera. "Estoy muy entusiasmado con la idea de reforzar estos vínculos entre nuestros países porque es una relación de mutuo beneficio. Creo que es una alianza estratégica que podemos realizar porque tenemos áreas en común y áreas complementarias", señaló.

    Skolkovo

    (De izq. a der.) El representante comercial de Rusia en Argentina, Sergey Derkach, el embajador Viktor Koronelli, el ministro Lino Barañao y el vicepresidente de Skólkovo, Yuri Saprykin, durante la apertura del evento
    © Foto : Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva
    Barañao visitará el Centro de Innovación Skolkovo, donde se reunirá con el presidente de la Fundación, Víctor Vekselberg, con el presidente del Patronato del Instituto Ciencia y Tecnología de Skolkovo, Arkadi Dvorkóvich, y firmará un convenio de cooperación.

    El ministro participará en un panel sobre innovación tecnológica en el ‘Startup Village', la mayor conferencia para emprendedores en la rama de la tecnología.

    La agenda a discutir fue avanzada en Buenos Aires durante un foro de negocios realizado el 14 de mayo, organizado por el Ministerio de Ciencia y los representantes de la Fundación, que se centró en las áreas de biotecnología, salud, información y comunicación.

    Lino Barañao, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina
    © Foto : Cortesía Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina
    Lino Barañao, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina

    El ministro también firmará un memorándum de entendimiento con el presidente de la Academia de Ciencia Rusa, Alexandr Sergeev.

    Lo que más interesa, destacó Barañao, es que en estos acuerdos no sólo participen científicos sino también empresas, para que los hallazgos lleguen más rápidamente al mercado y tengan un impacto económico. La idea es "no dispersar demasiado la cartera de temas", sino "concentrar las áreas y financiar proyectos concretos para exigir un resultado final", "más volcados al desarrollo tecnológico y sus aplicaciones que al avance del conocimiento en general".

    Uranio

    Barañao se reunirá con la empresa Uranium One Group, con la cual se firmó en enero, durante la visita del presidente Mauricio Macri, un memorándum de entendimiento para el desarrollo de nuevas tecnologías en materia de energía nuclear.

    Sobre esto, el ministro aclaró que no se trata de explotar, sino de "ensayar nuevas tecnologías que permiten la explotación de uranio. Digo esto porque los recursos minerales pertenecen a las provincias y no está autorizado el Gobierno nacional a firmar convenios sobre explotación específicamente".

    El acuerdo "tiene que ver con una tecnología a desarrollar por esta empresa, que es una tecnología inteligente, no lesiva para el medio ambiente. O sea, no es una minería a cielo abierto sino una técnica que se llama extracción ‘in situ'", explicó.

    "Es decir que se extrae como el petróleo a través de una perforación, y que nos interesa porque podría ser aplicada en algunos yacimientos de aquí de Argentina", afirmó.

    Biomedicina y agricultura sustentable

    El ministro destacó la historia de colaboración científica entre Rusia y Argentina, "fundamentalmente en las matemáticas. Durante mucho tiempo, gran parte del siglo XX, los matemáticos argentinos se formaron con textos y contribuciones de autores rusos y la matemática es una disciplina básica que ha nutrido a la ingeniería y otras disciplinas".

    En el siglo XXI, las posibilidades centrales de colaboración entre los dos países están en la biomedicina, campo en el cual "Argentina tiene un desarrollo muy importante y podemos tener una complementariedad y desarrollo de proyectos conjuntos". También en la agricultura sustentable, pues el país patagónico tiene "una de las agriculturas más eficientes en término de usos de recursos" y en tercer lugar, la actividad nuclear y espacial, destacó.

    "Argentina ha sido pionera en el uso de la tecnología de labranza cero —dijo Barañao—, es decir no rotar la tierra para destruir la maleza sino usar un sistema que conserva más el rastrojo en el suelo, ha tenido una adaptación temprana de los productos genéticamente modificados, que en combinación con la técnica anterior ha hecho que sea una de las agriculturas más eficientes no sólo en términos de productividad sino en términos de conservación de los suelos".

    "Ahora se avanza hacia una nueva agricultura, de precisión, con un aporte muy importante de las tecnologías de la información, la robótica, el análisis de grandes cantidades de datos, para usar la cantidad óptima de nutrientes y de riego para cada metro cuadrado, así como la selección de nuevas variedades vegetales para aprovechar la contra estación para bajar los tiempos a la mitad, si se hacen los ensayos alternativamente en Rusia y Argentina", agregó.

    Pampa Azul y bioeconomía, dos políticas de Estado

    El ministerio que lidera Barañao tiene como uno de sus ejes el fomento de la investigación básica en todas las áreas, desde las ciencias sociales hasta la física, la química y las ciencias exactas, fundamentalmente a través del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y de las universidades.

    En la actualidad, el Conicet tiene 10.500 investigadores, de un total de 60.000 distribuidos en otros organismos y universidades. El Consejo "está en el 10% superior en cuanto a calidad sobre 5.000 instituciones científicas a nivel mundial", señaló el ministro, quien  destacó "la excelencia" de los investigadores argentinos que publican en las mejores revistas.

    A nivel de iniciativas interministeriales de largo plazo, Barañao destacó el proyecto Pampa Azul y la bioeconomía. "Argentina durante mucho tiempo ha ignorado al mar y se ha focalizado en lo que sería la Pampa verde con su producción agrícola. Bueno, creemos que tenemos una buena oportunidad de explotar en forma sostenible las riquezas de nuestro mar".

    La bioeconomía tiene que ver con el uso de desechos para convertirlos en un producto de alto valor agregado, la explotación de la biomasa para producir energía renovable, las bioingenierías para producir nuevos compuestos de aplicación industrial a partir de productos colaterales de la agricultura, pasando por actividades más tradicionales como la biotecnología farmacéutica y la biotecnología aplicada a producción de alimentos, explica el ministro.

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    Estas áreas, "la bioeconomía, que es la verde, y Pampa azul, que es azul, constituyen dos grandes proyectos de largo plazo de una política de Estado, en la que creemos que el país puede basar un incremento significativo de sus recursos".

    Barañao señaló que Argentina se destaca a nivel latinoamericano en materia nuclear, ya que es el único país de la región que fabrica reactores nucleares experimentales  y los exporta, satélites y lanzadores para esos satélites, y en su industria farmacéutica, en especial la biotecnológica.

    Los desafíos de la ciencia de hoy

    Para el ministro, el gran desafío de la ciencia en el mundo de hoy es "lograr que con el incremento de la población y la demanda mundial de alimentos y de atención médica podamos tener las respuestas adecuadas para que todos los habitantes del planeta accedan a esos beneficios".

    El otro reto es pensar en los empleos del futuro. "La ciencia ha sido muy efectiva en promover la tecnología de información, la robótica, y esto va a hacer que muchas de las tareas que hoy conocemos se vean en peligro, que sean desplazadas por la automatización".

    Por ello, es necesario crear alternativas que requieran personas de carne y hueso, pero la ciencia no se centrado en eso, sino en  "hacer más eficientes los sistemas que conocemos y no siempre la eficiencia está asociada a la generación de nuevos empleos".

    "Todo lo que sea tarea rutinaria, reiterada, va ser reemplazado, y no está mal que eso ocurra porque no es digno que una persona pase ocho horas por día soldando el mismo tornillo en el mismo lugar", destacó, pero es necesario pensar en trabajo de calidad para todos, que permita el desarrollo individual.

    Países en desarrollo como los de Latinoamérica van a ver una situación compleja porque "vamos a tener que competir con millones de chinos con muy alto nivel educativo que van a llevar adelante tareas muy sofisticadas" y no será tarea sencilla.

    La "generación Sputnik"

    Barañao recordó que una vez escuchó al creador de la empresa de software Oracle decir que él era miembro de la generación Sputnik en Estados Unidos. "Cuando se lanzó el Sputnik [en 1957], muchas madres pensaron que el futuro era la ingeniería y efectivamente, 20 o 22 años después, hubo toda una generación de ingenieros, físicos y demás en Estados Unidos", contó.

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    "Recuerdo en mi infancia el profundo impacto que me produjo saber que se había lanzado el primer satélite, y creo que eso fue un hito de la ciencia y la tecnología rusa pero que impactó a nivel global, que gracias a ese avance, a eso que parecía una utopía, muchos países encararon una carrera de desarrollo tecnológico de la cual hoy nos estamos beneficiando", concluyó.

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