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    Las palabras de apoyo en la base naval Mar del Plata tras la desapación del submarino argentino ARA San Juan

    Abatimiento y quejas de los familiares de la tripulación del submarino argentino perdido

    © AFP 2019 / Eitan Abramovich
    América Latina
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    Desaparición del submarino argentino San Juan (315)
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    BUENOS AIRES (Sputnik) — Allegados de los 44 tripulantes a bordo del submarino San Juan de la Armada argentina recibieron con gran consternación la decisión tomada por la fuerza naval, que canceló el operativo de rescate de supervivientes tras descartar que los marinos se encuentren con vida.

    "Queremos que encuentren el submarino, que se investigue, que nos digan qué pasó, que mi familia pueda enterrar a mi hermano", comentó a Sputnik la hermana del suboficial primero Hernán Ramón Rodríguez, jefe de máquinas del submarino.

    Desde España, donde vive hace once años, Janet Rodríguez reconoció que todavía estaba tratando de asimilar el comunicado por el cual la Armada anunció que daba por finalizado el Estado de Búsqueda y Rescate (SAR por sus siglas en inglés) vigente desde el 17 de noviembre para dar con el paradero del buque.

    "Siempre tuvimos la esperanza de que tuviera un final bonito, de un milagro… pero esta noticia nos dio un golpe de realidad; y aunque sabíamos que podía pasar, no la esperábamos", sostuvo Rodríguez.

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    La hermana menor de Hernán Rodríguez recordó que este la trataba de "loca" por trabajar como azafata de vuelo, ya que le decía que podría sufrir un accidente estando en el aire.

    "Decía que yo estaba loca, porque soy azafata de vuelo, y decía que podía pasarme cualquier cosa en un avión", recordó.

    "Al final le pasó a él", lamentó.

    Al reconocer que su familia está rota, y que se aferraba a un hilo de esperanza, insistió en que ahora lo único que les importa es que hallen a los marinos.

    "Queremos que los encuentren, sea como sea, que se investigue y queremos respuestas", afirmó.

    "El dolor que sentimos es muy grande, quiero entender que han hecho todo lo humanamente posible", añadió.

    En su intento de sobrellevar esta situación a la distancia, la mujer explicó que hacía ocho años que no veía a su hermano, pero estaba previsto que el submarinista viajase el año que viene con su familia y con otro de sus hermanos, Claudio, para visitarla.

    El submarino San Juan informó en su comunicación el 15 de noviembre que se hallaba a 432 kilómetros mar adentro a la altura del Golfo de San Jorge.

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    Ocho días después de perderse el contacto con el navío, que se dirigía a su apostadero habitual en la ciudad balnearia de Mar del Plata, a 400 kilómetros de Buenos Aires, se anunció de que se había detectado una explosión a 30 millas al nor-noreste de su última localización tres horas después de recibirse el último mensaje del buque.

    "Desde el día que nos dijeron lo de explosión, nos vinimos abajo", reconoció Rodríguez.

    En relación a la actuación de la Armada, la hermana del jefe de máquinas señaló que "se manejan con procedimientos que se escapan de nuestras manos, y era evidente que tarde o temprano iban a terminar la búsqueda".

    "Lo malo sería que no los encuentren, y que quede en el olvido, y no sepamos nada", expresó.

    Resignación

    Por su parte, María Itatí Leguizamón, esposa del cabo primero Germán Oscar Suárez, recibió con menos sorpresa la noticia dada a conocer por la Armada.

    "La esperaba", reconoció en diálogo con esta agencia.

    La mujer del submarinista, quien era además el sonarista dentro del buque desaparecido, fue la primera familiar entre los allegados de los tripulantes en dirigirse a los medios y cuestionar a los portavoces de la Armada por el manejo de la crisis.

    Desde que se dio a conocer la explosión, Leguizamón consideró que la tripulación del submarino había fallecido dentro del navío.

    "Yo no tenía esperanzas desde ese día", sostuvo.

    La mujer, que se dedica a la abogacía, sufrió esta semana el rechazo de otros familiares cuando se acercó a la Base Naval de Mar del Plata, donde permanecen otros allegados, para recibir noticias directamente de la Armada.

    Leguizamón ha denunciado que el submarino sufrió una falla en 2014, cuando habían terminado los trabajos de reparación a los que se había sometido al buque entre 2007 y ese año.

    "Yo lo dije desde un comienzo", recordó.

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    La esposa del sonarista se sumó a las ocho familias que pidieron constituirse como querellantes en la investigación que está realizando la jueza federal Marta Yáñez para determinar lo sucedido con el navío.

    La querella es impulsada por el padre de otro de los tripulantes, Luis Tagliapietra.

    A dieciséis días de la desaparición del submarino, que fue construido en 1982 en Alemania, han participado en su búsqueda 18 países, 28 buques, 9 aviones y más de 4.000 personas. 

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    Desaparición del submarino argentino San Juan (315)

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    Etiquetas:
    submarinos, reacción, familiares, tripulación, búsqueda, Argentina
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