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    Fidel Castro, líder histórico de la Revolución cubana

    ¿El hijo secreto ruso de Fidel Castro?

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    Recientemente, varios medios rusos e internacionales se hicieron eco de lo que cuenta Alexandr Sereguin, un ruso de 53 años que afirma ser hijo de Fidel Castro. Cuando falta menos de un mes para que se cumpla el primer aniversario de la muerte del líder cubano, Sputnik reseña esta curiosa historia.

    A Fidel Castro se le recuerda como político y estratega, pero también por su indiscutible magnetismo (que ni siquiera sus detractores pueden negar) y por su azarosa vida personal, que provocó mitos y anécdotas que aún hoy se cuentan. Tras su muerte, han comenzado a salir a la luz historias curiosas sobre su vida, y de vez en cuando surgen supuestos hijos ilegítimos del Comandante en distintos países.

    Tal vez también en Rusia Castro dejó descendencia. Al menos eso afirma el coleccionista de antigüedades e historiador Alexandr Sereguin,  quien recientemente ha contado su historia. Aunque no tiene aún pruebas, lo que refiere tiene coincidencias que lo hacen creíble y actualmente intenta demostrar su parentesco con el líder cubano.

    Su madre, Valentina Udolskaia, era una hermosa joven de 19 años cuando trabajaba como ayudante de cocina en la dacha de Zavidovo, a las afueras de Moscú, donde solían descansar pesos pesados del gobierno soviético e importantes visitantes gubernamentales. Hasta ahí llegó, en la primavera de 1963, un joven Fidel Castro de tan solo 36 años y un atractivo especial, acentuado por la leyenda que lo envolvía.

    "Al ver a Fidel, mi corazón se congeló. Como todas las chicas de la época, estaba enamorada de él en la distancia. Y aquí lo tenía cerca, guapo, joven, una personalidad de talla mundial", relató al periódico español El Mundo.

    Alexandr nació en enero de 1964, de pelo rizado y ojos oscuros que contrastaban con la apariencia puramente eslava del resto de la familia, incluido el ya entonces esposo de su madre y quien le daría el apellido, Vladimir Sereguin.

    Cuando el niño tenía pocos años la familia fue destinada a trabajar en Argelia y poco después, de forma inesperada, se fueron a Cuba.

    "Más tarde, el entonces ministro de Geología de Cuba (recuerdo, su nombre era García), que vivía al lado, explicó que Fidel Castro nos ordenó trasladarnos. Dijo: 'Necesito esta familia'. Nos apresuraron y en solo cuatro horas empacamos", contó Alexandr al periódico ruso Komsomolskaya Pravda.

    Según cuenta, se decía que fue el propio Fidel quien les dio una gran casa en la playa al este de La Habana. "La villa perteneció a alguna actriz de Hollywood. La casa era amplia, de hormigón con techo de tejas, con una puerta de cristal, con siete habitaciones, vistas al mar en la primera línea, allí pasó toda mi feliz adolescencia", afirma Sereguin.

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    Al jovencito no le quedaba claro por qué no vivía con ellos el esposo de su madre. "Él se instaló en la isla de Pinos — Juventud. Estaba a muchos kilómetros de nosotros y venía muy raramente", recuerda.

    Mientras tanto, aprendía rápidamente español y estudiaba en la escuela de la embajada soviética en La Habana.

    Fidel Castro habla con los ciudadanos soviéticos durante su visita a Moscú en 1986
    © Sputnik / Sergey Guneev
    "Supe sobre nuestro secreto familiar por accidente", continúa Alexandr. "Era un día normal. Yo, un niño de 13 años, estaba en una parada cuando un automóvil se detuvo cerca. Un hombre salió de allí, se me acercó y en ruso (aunque todos hablaban español) dijo algo así: '¿Sabes quién eres? ¿Sabes quién es tu padre?' Respondí, por supuesto, por supuesto, — Vladimir Seregin. Él dijo: 'No, tu padre es Fidel Castro'". Tras la sorpresa, corrió a su casa y se abalanzó sobre su madre con preguntas, tras lo cual ella finalmente confesó su identidad, asegura.

    Pero fue el propio Fidel Castro quien confirmó esta teoría, al visitarlos en casa una mañana de 1981: "Oímos un ruido, la puerta estaba abierta y ahí estaba él".

    Alexandr quedó paralizado. "Recuerdo que se sentó en el sofá como si fuese el dueño de la casa, encendió un puro y mi madre preparó café". La taza en la que tomó aún se guarda como una reliquia familiar. Las visitas se sucedían, muchas veces, cuando estaba Alexandr en la escuela.

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    Pero no fue en Cuba la primera vez que se vieron los supuestos padre e hijo. Ya antes, en 1972, había ido el líder cubano a visitarlos a Voronezh, donde vivivían en ese entonces. De ese encuentro, Alexandr conserva una borrosa pero inequívoca fotografía donde el niño, con barba falsa, toca la verdadera de Fidel.

    A los 18 años regresó Alexandr a Rusia, mientras su madre y su hermano menor aún vivieron un tiempo más en la isla.

    Nunca más volvió a ver a Fidel, aunque en su casa las fotos del Comandante y los recuerdos de Cuba siempre estuvieron presentes. La historia no se conoció hasta hace muy poco, después de la muerte del líder cubano. "Casi nadie lo sabía, es un asunto delicado después de todo", dice. "Quiero llegar a la verdad. Sería bueno encontrar parientes de Fidel y someterse a un examen de ADN".

    Yo soy Fidel escrito en la mano de una niña que espera la caravana con las cenizas de Fidel Castro
    © REUTERS / Enrique De La Osa
    Alexandr ha adoptado el patronímico Fidelich (hijo de Fidel) y prefiere que le llamen Alejandro, el segundo nombre de su supuesto padre. Es un conocido historiador y publicista, autor de una serie de libros, activista social, exdiputado y fundador del 'Museo de las cosas olvidadas'.

    Pero de todo su trabajo quizás lo que está más en sintonía con su supuesto padre sea el 'Proyecto Rusia', en el que describe la manera en la que Rusia podría contribuir a salvar el mundo, a través de las nuevas tecnologías. "Solo un ruso puede formular un sueño universal. Y solo un cubano puede creer en eso. Tengo ambas cosas en mí. Y esto no es una utopía, como puede parecer a primera vista […]. Tarde o temprano, pero llegaremos a un mundo donde todos serán felices. Esto es lo que Fidel no vivió para ver. Él nació demasiado temprano. Sabía hacia dónde mover a la humanidad, pero debido a su edad no podía entender que era necesario unir a las personas en el futuro, no por revoluciones, sino por internet".

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    Fidel Castro, Rusia