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    La embajada de EEUU en La Habana, Cuba

    Los resultados preliminares de la investigación sobre el 'ataque acústico' en La Habana

    © REUTERS / Alexandre Meneghini
    América Latina
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    La insólita historia de los diplomáticos estadounidenses que habrían sufrido un ataque acústico que supuestamente les provocó pérdida auditiva durante su trabajo en Cuba saltó a los medios de comunicación en agosto pasado.

    A pesar de lo poco creíble de la situación, las autoridades cubanas se tomaron muy en serio la investigación y han adelantado en exclusiva los resultados al periodista Sergio Alejandro Gómez, quien los comparte con Sputnik.

    "De acuerdo con los resultados preliminares obtenidos y con los datos compartidos por las autoridades estadounidenses, hasta el momento no se cuenta con evidencias que confirmen las causas y el origen de las alegadas afecciones de salud de los diplomáticos de EEUU y sus familiares", asegura una fuente familiarizada con la pesquisa cubana.

    El primero de los supuestos incidentes se remonta a noviembre del 2016 y el último a hace apenas unas semanas, recuerda el reconocido periodista en su blog 'Diario del deshielo'. Sin embargo, hasta hoy no existe una explicación creíble para la variedad de síntomas descritos y los expertos niegan la aplicación de las leyes físicas en algunas de las hipótesis manejadas.

    Por indicación del más alto nivel del Gobierno cubano, las autoridades iniciaron su propia investigación en cuanto recibieron las primeras notificaciones de la Embajada de Estados Unidos y del Departamento de Estado el 17 de febrero del presente año.

    Las indagaciones estadounidenses, por su parte, tampoco arrojan luz sobre el asunto. Miembros de las agencias especializadas de ese país fueron invitados por Cuba para realizar investigaciones en el terreno, pero sus resultados no han sido concluyentes. "La realidad es que no sabemos qué o quién ha causado esto", reconoció la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert. "Es por eso que la investigación continúa abierta".

    Esto no ha obstado para que algunos intenten señalar a Cuba como responsable y traten de desmontar los avances en las relaciones con Estados Unidos, que se iniciaron después del 17 de diciembre del 2014, destaca Gómez.

    La hipótesis de un "ataque acústico" y el uso de sofisticadas "armas sónicas" contra diplomáticos estadounidenses está presente desde que la historia salió a la luz pública, a pesar de la falta de evidencias y el criterio de expertos sobre la imposibilidad de que un artefacto pueda generar los síntomas descritos en las condiciones reportadas.

    Los medios de prensa se han referido a varias sintomatologías, que van desde migrañas, mareos y pérdida de la audición a deficiencias cognitivas, problemas para recordar palabras y lesiones cerebrales leves.

    Gómez cita a varios especialistas norteamericanos que afirman que esto no es posible, a no ser que hayan metido la cabeza en una piscina repleta de poderosos transductores ultrasónicos, o bien habría sido necesario utilizar enormes bocinas a grandes volúmenes, que por otra parte serían muy difíciles de esconder.

    El periodista enumera  armas sónicas que sí existen en el mundo, como el sistema LRAD, que es usado por las fuerzas de seguridad de varios países, con aparatos de grandes dimensiones y complicados de ocultar.

    Otras, que se utilizan para dispersar multitudes y para la protección de algunos navíos frente a barcos piratas, funcionan con ese mismo tipo de equipamiento. Los aparatos cubren un área considerable y todas las personas dentro de su radio de alcance resultan afectadas.

    Sin embargo, buena parte de los alegados incidentes en La Habana, según fuentes públicas estadounidenses, se realizaron en espacios delimitados, algunas veces dentro de una sola habitación, y con precisión láser, afectando a una persona en específico, pero sin dañar al resto.

    Algunos de los supuestos ataques habrían tenido lugar en las residencias de los diplomáticos e incluso en edificios públicos, como el recién remodelado Hotel Capri, una torre de concreto —hormigón— de 19 pisos y 250 habitaciones, donde no hay informes de otros huéspedes afectados, señala Gómez.

    Ni siquiera el propio FBI —que según medios de prensa investigó en algunas de las habitaciones de este hotel— encontró rastros de dispositivos sónicos.

    Los servicios especializados cubanos no han detectado "posibles autores ni personas con motivación, intención o medios para ejecutar este tipo de acciones", según las fuentes vinculadas con las investigaciones. "Tampoco se ha establecido la presencia de personas o medios sospechosos en los lugares donde se han reportado incidentes, ni tampoco en sus alrededores".

    "Las autoridades cubanas no poseen ni están familiarizadas con el equipamiento ni la tecnología que pudiera ser utilizada con fines similares a los descritos como ataques acústicos", cita Gómez a la misma fuente.

    Desde el momento en que recibieron las primeras notificaciones de la Embajada de Estados Unidos, las autoridades cubanas se mostraron dispuestas a investigar los hechos y reforzaron las medidas de protección y seguridad de la sede y el personal diplomático. La parte cubana insistió en que las agencias especializadas de Estados Unidos visitaran el país y adelantaran las investigaciones sobre el terreno, lo cual se concretó en junio del 2017. Otras visitas se dieron en los meses de agosto y septiembre, informa Gómez.

    "Los tres encuentros sostenidos entre representantes de las autoridades cubanas y las agencias especializadas de Estados Unidos se desarrollaron en un clima constructivo y profesional", refiere otra fuente cercana a esos intercambios.

    "Las autoridades cubanas tienen gran interés en dinamizar y culminar la investigación, para lo cual es esencial la cooperación de las autoridades estadounidenses", prosigue Gómez, citando a su fuente.

    Otra de las grandes incongruencias de la 'saga acústica' es el momento en que se habrían iniciado los ataques. Para noviembre del 2016, los Gobiernos de Cuba y Estados Unidos avanzaban con celeridad en la concreción de un importante número de acuerdos para beneficio de ambos países, recuerda el periodista.

    Además, si el Gobierno de Cuba jamás recurrió a métodos agresivos contra los diplomáticos estadounidenses, incluso en los momentos de mayor tensión, ¿qué lógica tendría comenzar a hacerlo después de la decisión soberana de restablecer los nexos con Washington?, se pregunta.

    Gómez concluye citando a un alto oficial de la diplomacia cubana que ratifica que "el Gobierno de Cuba no ha perpetrado ni perpetrará ataques de ninguna naturaleza contra funcionarios diplomáticos acreditados ni sus familiares, ni ha permitido ni permitirá que el territorio cubano sea utilizado por terceros con ese propósito".

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    diplomacia, crisis diplomática, relaciones bilaterales, relaciones diplomáticas, Cuba, EEUU
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