En directo
    América Latina
    URL corto
    0 0 0
    Síguenos en

    Augusto Roa Bastos es tal vez el nombre más importante de las letras paraguayas del siglo XX. A lo largo de su extensa carrera forjó una obra de valor artístico indiscutible, que lo volvió merecedor del máximo galardón de la literatura en lengua española, el Premio Cervantes. A cien años de su nacimiento, Paraguay celebra a este hijo ilustre.

    El 2017 ha sido declarado por el Congreso de Paraguay como el año de Augusto Roa Bastos, nacido el 13 de junio de 1917. Este nombre es ineludible al momento de evocar las letras del país guaraní. Sus novelas, cuentos cortos, libretos teatrales y poemas reflejan la realidad de su pueblo, muchas veces difícil. De ahí que el Parlamento haya decidido designar este año —el de su centenario— en su honor.

    "La ciudadanía en general se ha apropiado de él, nuestro gran escritor, no solo por lo que ha llegado a alcanzar en las letras, sino también por la carga social en todas las obras, la dimensión de derechos humanos que tiene cada uno de sus libros", dijo a Sputnik Margarita Morselli, secretaria ejecutiva de la comisión organizadora de los festejos por el centenario del escritor.

    ​"Esos valores y principios que enaltecen al ser humano están inmersos en la obra de Augusto Roa Bastos y yo creo que ese es el legado más grande que podamos tener de él: ese ejemplo de vida ese ser consecuente con lo grande que dice y hace", agregó.

    Los avatares de la tormentosa vida política de Paraguay en el siglo XX lo empujaron a un exilio que comenzó en 1947, cuando escapó a Argentina. Cuando los militares tomaron el Gobierno en su país de acogida, su periplo continuó en las décadas del 70 y 80 en Francia y España. Mientras tanto, Paraguay sufría la cruenta dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989).

    En esta larga ausencia, Roa concreta la mayoría de su obra, mientras se desempeña como comerciante de seguros o periodista. De a poco, con títulos como 'Hijo de Hombre' (1960) o 'Yo, el supremo' (1974), se hizo un lugar entre los autores de su generación.

    ​Este exilio hace, según Morselli, "doblemente grande" a la bibliografía, porque escribió "sin olvidar sus raíces a pesar de vivir en otros lugares". El reconocimiento que sus tierras de refugio fue tan grande que, de acuerdo con la entrevistada, le merecieron la concesión de la nacionalidad argentina, francesa y española cuando se le quitó la paraguaya por motivos políticos.

    Luego de finalizada la dictadura de Stroessner en 1989, Roa pudo volver a su país. Justo ese año obtuvo el Premio Cervantes, el más importante de las letras hispánicas. Se terminó de radicar definitivamente en su región natal en 1996.

    "El aporte más grande de su obra es encarar los valores que hacen a la convivencia humana mejor a través del arte. Es la mejor forma para transmitir esos valores, ideas y principios porque no produce guerras ni atrasos", dijo la interlocutora de Sputnik.

    ​Durante todo 2017, decenas de eventos recordarán a esta figura fuertemente comprometida con su país y su sociedad. Desde obras de teatros y lecturas colectivas hasta festivales, misas, óperas y sellos conmemorativos, los paraguayos podrán celebrar al escritor que nunca se olvidó de ellos.

    "Al denunciar las desigualdades e injusticias de la mejor forma como lo ha hecho él con su escritura, nosotros los espectadores y los lectores somos quienes nos beneficiamos. De eso se tiene que enterar todo el pueblo paraguayo y debe trascender las fronteras. Al ser Premio Cervantes y estar su obra traducida en muchos idiomas, tenemos la garantía de que a él se lo conoce afuera y puede mejorar el mundo a través de su pluma", concluyó Morselli.

    Además:

    Crece el interés de los rusos por la literatura latinoamericana
    Etiquetas:
    festejos, libros, premio Cervantes, literatura, Augusto Roa Bastos, Paraguay
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook