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    CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — El presidente Enrique Peña Nieto decretó la muerte de la "gallina de huevos de oro" de la industria petrolera mexicana, el portentoso yacimiento Cantarell del Golfo de México, el segundo más grande del mundo, para justificar el aumento del precio de la gasolina.

    "La gallina de los huevos de oro se nos fue secando, se nos acabó, Cantarell se nos fue secando, y mantener en 2017 un precio artificial [de la gasolina], habría significado un gasto adicional de más de 200.000 millones de pesos [más de 9.000 millones de dólares]", declaró el mandatario en un discurso sobre política social.

    El líder latinoamericano justificó así la caída de la producción petrolera de un 60%, desde su pico alcanzado en 2004 de 3,4 millones de barriles diarios, hasta los 2,1 millones barriles diarios de 2016, y explicó así el alza del precio de la gasolina en hasta 20%..

    La liberación del precio de la gasolina a la oferta y demanda del mercado, con permisos de importación para competir con la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), "se tomó de forma responsable y solo habría de ocurrir cuando el Gobierno no tuviera alternativa o el petróleo se nos acabara".

    "Ambas situaciones ya ocurrieron, pues regiones petroleras como Cantarell que antes producían 2,2 millones de barriles diarios, hoy sólo producen 200.000", confirmó Peña Nieto.

    Ese campo petrolero fue descubierto por casualidad en 1971, cuando las redes del pescador José Cantarell en las aguas someras del golfo de México se empaparon de petróleo, a unos 80 kilómetros de la costera Ciudad del Carmen, Campeche (sureste).

    Los campos de Cantarell comenzaron a ser explotados en 1979, llegó a ser el más grande del mundo costas afuera, solo superado por el portentoso campo petrolero terrestre de Ghawar, Arabia Saudí, que genera el 60 por ciento del crudo del mayor productor mundial.

    La explotación implacable de Cantarell alcanzó su pico durante el Gobierno de Vicente Fox en 2004, y desde entonces comenzó a ser inyectado con nitrógeno para extraer sus últimos recursos energéticos fósiles —contaminando su gas natural que ahora se quema-, en un declive inevitable, advertido desde hace una década por expertos de la industria.

    Blindaje social

    Peña Nieto decretó la muerte de su rico yacimiento en el marco de una foro en la residencia de Los Pinos al anunciar un plan de Prestaciones Sociales de la Economía Familiar, diseñado para "apoyar a los sectores más vulnerables, con distintas medidas para amortiguar el anuncio del precio de las gasolinas".

    El alza de los precios de la gasolina y el diesel, entre 14 y 20%, ha generado protestas callejeras, casi un centenar de saqueos y más de 1.500 detenidos, fue "una decisión tomada de manera difícil, una medida dolorosa, pero responsable", dijo Peña Nieto.

    "México se había quedado a la zaga, porque le había costado mucho trabajo tomar una decisión en la que tuviera que mantener precios artificiales al precio de las gasolinas, distinto del precio que había en el mundo", explicó el presidente mexicano.

    Entre otras medias, el Gobierno anunció un plan para otorgar a tres millones de personas de más de 65 años uno y dos cheques, producto de sus aportaciones al Sistema de Ahorro para el Retiro, por más de 50.000 millones de pesos (unos 2.300 millones de dólares), y fortalecer la economía familiar y el consumo interno.

    México abrió la industria energética a la inversión privada y extranjera en 2014, 10 años después de su pico de producción, para acabar con el monopolio de la petrolera estatal Pemex.

    En ese marco, el Estado mexicano ha firmado casi 50.000 millones de dólares en licitaciones de contratos con las grandes de la industria mundial, que perfilan una nueva producción de unos 900.000 barriles diarios de petróleo (b/d), ante una deprimida producción que seguirá cayendo en 2017, a 1,9 millones de barriles diario, según datos de Pemex.

    La lenta y tardía apertura energética

    Esa producción nueva demorará más de una década en lograrse, debería reemplazar los 1,5 millones de barriles diarios perdidos desde el pico de la alicaída producción convencional de México, que una década después padece el derrumbe de sus exportaciones de crudo en casi un 50%.

    Pero el petróleo de esos nuevos proyectos que requieren tecnología de punta en las difíciles aguas profundas del Golfo de México —Plegado de Perdido cerca de la frontera marítima con EEUU, Cuenca Salina frente a las costas de Tabasco, y otros nuevos yacimientos terrestres—, tardará hasta 12 años, de acuerdo con un estudio del portal especializado Petroleumworld, al cual tuvo acceso Sputnik Nóvosti.

    El primer barril de crudo para comercialización de los campos asignados a gigantes petroleras extranjeras, como las estadounidenses ExxonMobil y Texaco, la británica BP, la francesa Total, o la noruega Statoil, entre otras, en aguas profundas del golfo de México, saldrán al mercado en el 2028, dice el estudio basado en datos ofrecidos a inversionistas por las autoridades energéticas.

    La comercialización de petróleo en los campos de aguas someras, en otra región del sur del Golfo de México, podría comenzar en 10 años, es decir en 2026.

    La más temprana de las explotaciones petroleras puede ocurrir en los campos de crudos no convencionales de rocas de esquisto, en la zona desértica norteña de Chihuahua, Coahuila y Nuevo León, una prolongación de las formaciones rocosas de Texas, EEUU, que podría empezar en el 2019, si mejoran los actuales precios del petróleo, indica el estudio.

    Pero la tecnología de fractura hidráulica necesaria en esas rocas, requiere de precios de alrededor de 65 dólares para ser rentables, mientras que los actuales precios internacionales rondan los 50 dólares por tonel, de manera que en el mejor de los casos faltan tres años para ese logro.

    Lea también: La licitación para explorar aguas profundas en el golfo de México

    Finalmente, las licitaciones en campos terrestres convencionales en el sur del país, podrían comenzar a producir en cuatro años, y los primeros barriles de ese crudo mexicano estarían en el mercado en el 2020, puntualiza el análisis.

    Ante esa perspectiva de largo plazo, el Gobierno de Peña Nieto adelantó la decisión de poner fin a los subsidios a los combustibles, en el décimo país productor mundial de crudo.

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    Etiquetas:
    petróleo, Enrique Peña Nieto, México
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