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    El jueves 25 de agosto, en los Tribunales Federales de Córdoba, se conocerá el fallo del megajuicio La Perla-Campo de la Rivera. El veredicto pondrá fin al juicio más largo de la historia de la provincia, que implicó a 43 represores y contó con casi 600 testimonios.

    "Esperamos justicia. Creo que la vamos a recibir. Las pruebas son abrumadoras. La mayoría de los hechos está más que probada. Hubo decenas de testigos que han visto y vivido la crueldad de esta gente [los represores]. Este juicio lleva más de tres años y por fin el jueves tendremos la sentencia", dijo a Sputnik Hermiño 'Mirmi' Chabrol, de 65 años, uno de los testigos que participó en el juicio como familiar de desaparecidos.

    Se calcula que entre 5.400 y 6.500 personas fueron secuestradas y torturadas en los centros clandestinos La Perla y la Rivera desde 1975 a 1978.

    "A esos centros, ellos [los represores] los llamaban 'lugar de reunión de detenidos', una falacia total. Eran campos de concentración", dijo Chabrol.

    Su vida estuvo marcada por estos acontecimientos. A sus hermanos Juan José y Óscar Domingo, de 17 y 19 años, los secuestraron y desaparecieron el 18 de octubre de 1975. Junto con ellos iba su 'amigo del alma', José Miguel Ferrero, de 22 años, estudiante de psicología. Él mismo fue víctima de las persecuciones. "Me tenían preso en la Unidad Penitenciaria número 1 de la ciudad de Córdoba. Tenía 24 años. Me habían detenido por cuestiones políticas. Ahí fue cuando los secuestraron también a ellos. Eran nenes, adolescentes. Óscar era un gran jugador de fútbol. Juan José era músico", recordó Chabrol, cuyo padre también fue secuestrado en 1976.

    A él lo detuvieron en democracia, el 18 de marzo de 1975. "Como todos los que fuimos secuestrados, fui torturado. A partir del 24 de marzo de 1976, la Unidad Penitenciaria número 1, que está a diez cuadras del centro de Córdoba, se convirtió en un infierno. Mataron a 30 compañeros. Empezaron a fusilarnos. A algunos los estaqueaban en los patios y los dejaban ahí en pleno invierno", recordó Chabrol, quien estuvo casi ocho años preso. Al salir de la cárcel, trabajó en el Servicio Paz y Justicia de Adolfo Pérez Esquivel y junto a la abogada María Elba Martínez, con quien preparó juicios anteriores y el que se resuelve este 25 de agosto.

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    "Estoy orgulloso de que en Argentina sucedan estos juicios sin tribunales especiales. Aquí se juzga a los genocidas con todas las garantías de la ley en tribunales comunes como a cualquier criminal. Eso es importante. Es un ejemplo para el mundo", dijo Chabrol, quien desde hace 31 años acompaña y trabaja junto a las Abuelas de la Plaza de Mayo.
    Sobre la consumación del juicio por el que los argentinos tuvieron que esperar más de 40 años, agregó: "Esto es fruto del trabajo de mucha gente, de nuestros padres y abuelos, abogados y abogadas que se jugaron la vida para llegar a esto y pusieron valentía y coraje y mucho conocimiento del derecho".

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    Etiquetas:
    justicia, desaparición, Argentina
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