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    LA PAZ (Sputnik) — Los afrodescendientes bolivianos se sienten reconocidos por el Estado pero advierten que queda mucho por hacer para acabar con el racismo y que su cultura sea reconocida en el país, dijeron a Sputnik fuentes de la comunidad y del Gobierno.

    "Definitivamente todavía hay racismo en Bolivia: queda mucho que trabajar para erradicar este flagelo a nivel nacional, especialmente en las escuelas y universidades", declaró Wendy Pérez, presidenta del Concejo Nacional del Pueblo Afroboliviano (Conafro), organismo que representa a las comunidades negras en este país.

    A diferencia de otros gobiernos, bajo la administración de Evo Morales, que gobierna Bolivia desde 2006, las comunidades negras han experimentado importantes avances que se han traducido, entre otros aspectos, en la aprobación, en octubre de 2010, de la Ley 045 de lucha contra el racismo y toda forma de discriminación.

    Sin embargo, insistió Pérez, es muy difícil terminar con el racismo en el país, ya que los afrodescendientes continúan siendo discriminados en Bolivia.

    "Aún se siente discriminación y racismo en los espacios públicos, este un mal que se ha construido en la conciencia de la sociedad y aún se manifiesta de diferentes formas y es muy difícil terminar con esta lacra", dijo la representante, que desde junio de 2011 está al frente del Conafro.

    De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE) la población afrodescendiente de Bolivia, donde viven más de 10 millones de habitantes, es de 22.777 personas.

    La mayoría de estas personas viven comunidades ubicadas al sur y al norte de la región de Los Yungas (oeste).

    Afrodescendientes en el Gobierno

    Por su parte, el responsable de la Adjuntaría de Promoción y Análisis de la gubernamental Defensoría del Pueblo, Juan Carlos Ballivián, dijo a Sputnik que el pueblo afro no sólo ha logrado el reconocimiento legal del Estado, sino que ocupa espacios políticos y administrativos en la actual gestión de Gobierno.

    "Este 6 de agosto hay mucho que celebrar para el pueblo afro, ya no somos vistos como algo folclórico que sólo bailaba la saya (baile típico afroboliviano) o juega al fútbol, ahora somos actores políticos con presencia en la Asamblea Legislativa, o en mi caso, en la Defensoría del Pueblo", dijo Ballivián.

    El 6 de agosto Bolivia celebra la declaración de su independencia.

    No obstante, el funcionario señaló que no basta el reconocimiento y esa presencia mínima en la administración pública, porque el Estado y la sociedad boliviana no terminan de reconocer el aporte de los negros a la independencia de Bolivia, a su economía y su cultura.

    "Hemos aportado a la economía, especialmente al desarrollo de la agricultura y la gastronomía, muchos platos típicos de Bolivia tienen el sello afro y no se reconoce", explicó Ballivián.

    A nivel cultural, destacó que muchos bailes tradicionales en Bolivia fueron asimilados por la cultura aymara cuando en realidad tienen una raíz negra, como es el caso de la "morenada", una representación de los esclavos negros conducidos a las minas de plata durante la colonia española.

    "Aún no se reconocen muchos atributos y saberes del pueblo afroboliviano", insistió Ballivián.

    Pérez, por su parte, destacó que la mujer negra en Bolivia ha jugado un papel importante para sentar presencia en la sociedad de ese país, que tiene una fuerte influencia cultural y política de los pueblos indígenas aymaras y quechuas.

    "Las mujeres hemos logrado que la sociedad boliviana reconozca la existencia de las comunidades afro, aunque se tienen pocos espacios en la administración del Estado", señaló.

    El pueblo afrodescendiente es reconocido en Bolivia como parte de las 36 nacionalidades que forma en Estado Plurinacional, instaurado a través de la Constitución Política promulgada en 2009.

    Etiquetas:
    racismo, Wendy Pérez, Juan Carlos Ballivián, Bolivia
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