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    MONTEVIDEO (Sputnik) — Chile está inmerso en un debate sobre la reforma de la Constitución, iniciativa que encabeza la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y que busca cambiar la constitución aprobada en la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990).

    "Hay un aspecto simbólico: terminar con la Constitución de la dictadura, a pesar de que las innumerables reformas que se le aplicaron la han convertido en otra cosa; muchos estiman que en esa Constitución, incluso reformada, están los cimientos del sistema económico-social, de carácter neoliberal, que existe en Chile" afirmó a Sputnik Nóvosti el periodista y analista chileno Nibaldo Mosciatti.

    El contenido de la reforma depende de toda una serie de reuniones participativas ciudadanas que se desarrollan en todos los puntos del país.

    "Lo más relevante es que se está intentando elaborar una nueva constitución o una reforma a la actual a partir de un proceso participativo que recién está en su primera etapa", afirmó Mosciatti.

    El mecanismo participativo presenta algunos defectos: "Participa sólo un porcentaje de la población, no es necesariamente representativo; las propuestas son, muchas veces, un listado de exigencias al Estado, y se puede generar la idea de que una nueva Constitución puede solucionar los problemas de la ciudadanía por el sólo hecho de existir", explicó el propietario de Radio Bio Bio.

    ​La actual Constitución de Chile data de 1980 y fue aprobada en un plebiscito que la oposición a Pinochet consideró fraudulento. Durante casi 25 años, aún después de llegada la democracia, subsistieron disposiciones como el papel del ejército como garante de la institucionalidad o la existencia de senadores designados.

    Etapas y participación

    Este plan tiene diversas etapas de participación popular cuya transparencia es garantizada por un Consejo Ciudadano de Observadores.

    "Ya finalizaron los encuentros locales autoconvocados, donde cualquier ciudadano podía llamar a una reunión para debatir el tema, bajo pautas entregadas por el Gobierno y facilitadores de ese proceso. También se podía participar por internet. Estos insumos serán tomados por el proceso, aunque no son vinculantes", explicó Masciotti.

    La reforma será enviada al Congreso en el segundo semestre de 2016 y los parlamentarios deberán votar a favor o en contra del proyecto de modificación.

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    Cuando esté listo, los parlamentarios deberán votar para decidir si la etapa que sigue será una Asamblea Constituyente, una Convención Constituyente mixta (parlamentarios y sociedad civil), o una Comisión Bicameral (senadores y diputados).

    Detractores

    La oposición al Gobierno de Bachelet es la principal detractora de esta reforma por considerar al proceso como poco serio e impulsado "por monitores militantes de partidos del oficialismo".

    La reforma también tuvo detractores en la izquierda, debido a que algunos exigen que se realice una Asamblea Constituyente, y reclaman que el aporte que los ciudadanos están realizando en estas etapas de participación "no sea vinculante".

    El expresidente de Chile, Sebastián Piñera, mediante una columna de opinión publicada en el Mercurio el 8 de mayo, criticó esta reforma por centrar su atención en los mecanismos y no en los contenidos, por no dar garantías de transparencia y porque contribuye al mito de que el modelo neoliberal es la causa de los problemas.

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    Etiquetas:
    reforma constitucional, Augusto Pinochet, Michelle Bachelet, Chile
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